Recoger las líneas para chicos

Turno nocturno

2020.11.28 22:37 afantazm Turno nocturno

Al salir de la casa me percaté que había olvidado el gafete de identificación para ingresar a la planta, trabajo en foxconn, y si olvido el gafete e nada sirve que trabaje el turno, no cuenta la asistencia. Así que regrese a mi alcoba y el gafete estaba, sujeto con el prendedor en la bata que usó en mi línea de trabajo, ahora me di cuenta que también la había olvidado. Fue extraño ya que si no llevo la bata es perder medio turno en lo que se llena el papeleo para que me asignen otra. Las tome y salí de mi casa, de nuevo, camine hasta la avenida donde el camión de transporte de personal me recoge a las once menos cuarto, ese chofer tan puntual que siempre tiene una sonrisa dibujada en su rostro. Al subir al camión noté que la mayoría de los asientos estaba desocupados, solo un par de asientos estaba ocupado por un par de chicos de nuevo ingreso, eso pensé yo, ya que nunca los había visto antes. Me senté justo detrás del chofer y este arranco el camión con un estremecimiento del camión. ¿Qué tal como va todo? Pregunté, pero este solo subió el volumen de la música disimulando no haberme escuchado y así evitar entablar una conversación. Todo el camino fue tranquilo, excepto por la música. Después de recoger a un compañero mas nos dirigimos a la planta. La hora de entrada era a las once con treinta. Al bajar del camión me despedí del chofer pero este solo me dirigió una mirada de soslayo. Ahora no había sonrisa en su rostro. Los compañeros de nuevo ingreso entraron tan rápido como bajaron del camión y yo me fumé un cigarrillo antes de entrar a la planta, después de entrar tendría que esperar hasta las dos con cuarenta para volver a salir y fumar otro cigarro. Todo estaba en silencio. Camine por el pasillo que lleva hasta los casilleros donde siempre dejo mi equipo de seguridad industrial: botas, lentes guantes y casco. Cuando saque el llavero para abrir el candado me di cuenta que lo había olvidado. Otro olvido más a la lista, aquella noche. Busqué a Sergio, el amigable guardia de seguridad para pedirle la llave de respuesta en caso de perder la mía, pero no estaba en la oficina, ahora estaba Ramón, que es ese típico guardián de maquiladora que se cree un agente de la policía federal. Hola Ramón. Saludé. Solo levanto las cejas como preguntando ¿Qué necesitas muchacho? Reporte haber olvidado la llave y este me entrego la de repuesto. Me puse mi equipo de seguridad y me dirigí a checar en el rejón mi hora de entrada. El maldito aparato no quería leer mi tarjeta. Por fin en mi línea de trabajo, con varias ausencias, el trabajo fue algo rápido y el jefe de línea nos dio una nueva indicación, por parte de “Los superiores” como solíamos decirles a los supervisores. Casi no hay trabajo. Comentó. Y muy pocos se presentaron a trabajar, después de la comida de las dos cuarenta necesito que se presenten en la bodega uno, imagino que todos saben donde se encuentra. Sí, todos lo sabíamos. Pues era la bodega donde iban a parar todas las hojas
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2020.03.11 14:07 alforo_ Vox y el inmerecido prestigio de lo maldito

Se escucha y se lee a todas horas. Es la cansina letanía de los afligidos, los temerosos, los convencidos del desastre, los moralmente escandalizados. «Oh, ¿has oído lo de Abascal? ¡Qué horror». «¡A mí me dan miedo!». «Uf, ¡qué malos son!». «Ah, qué peligro para la democracia». «Ay, dios mío, ¿qué va a ser de nosotros?». «Se lo van a cargar todo». «No van a dejar nada». «No respetan nada». Y todo esto, gimoteado siempre con el mismo timbre dramático.
Pues yo no lo tengo claro.
Quizás sería mejor respirar hondo y cambiar el tono. Es probable que ya hayamos dado con el contenido para hacer frente a Vox, cuyas mentiras están más que demostradas, pero nos falte encontrar el registro adecuado.
¿Algo más de autosuficiencia? ¿Cierto recurso a la ironía? ¿Un desdén justificado por la superioridad técnica de la política democrática sobre la gañanía dedicada al esparcimiento de bazofia? Seguramente todo eso sea mejor que seguir cayendo en provocaciones una tras otra, que seguir presentándonos como espejo de virtudes morales por contraste con los chicos malos de la ultraderecha. ¿Acaso hay algún anzuelo que no hayamos mordido? ¿No es obvio a estas alturas que así –censurándolos moralmente, etiquetándolos con mohín remilgado, sin bajar al barro de los hechos– reforzamos el vínculo entre el partido y sus seguidores? ¿Por qué alguien querría dejar de pertenecer al grupo de los peligrosos, al grupo de los que son respetados sin respetar nada?
Le estamos regalando a Vox nada menos que el prestigio de lo temible, de lo prohibido, de lo maldito. En la economía de la atención, quien porta la vitola de provocador tiene mucho ganado. Es una respuesta insoportablemente torpe que ha convertido a Vox en una especie de partido guay.
Rescato aquí una reflexión que compartió conmigo Guillermo Fernández, sociólogo especialista en extrema derecha europea, atento observador del fenómeno populista y sus derivadas: «Al demonizarlos moralmente, también los ensalzas, como si fueran genios del mal. ¡No lo son! Son políticos amateurs. Mucho de lo que Vox consigue lo consigue a pesar de Vox. Hay que quitarles el aura. Lo mejor que se puede hacer ante Vox es, entre comillas, normalizarlo. Me refiero a no tratarlo como un asunto moral, sino como un partido. Gente como Ortega Smith o Santiago Abascal están muy cómodos confrontando la pregunta moral. Lo que hay que hacer es mirar el programa y hacer críticas, como con cualquier otro partido»[1]. Equilicuá.
Vale, Vox tiene algo a favor que hace muy difícil detener su vuelo: el viento de cola. Pero también tiene algo en contra: en las alas llevan el plomo de su propia incompetencia. Ahí es donde hay que marcar con el subrayador amarillo. En el ínfimo nivel político de Vox. En que sus propuestas, más que peligrosas, son ridículas e irrealizables, por no mencionar lo zafiamente que las defienden sus dirigentes. Dirigentes entre los cuales, por cierto, abundan los tramposos, buscavidas y caraduras. Es difícil encontrar uno solo que haya acreditado una trayectoria digna de confianza. Observemos la trayectoria profesional de Rocío Monasterio. La trayectoria judicial y empresarial de Francisco Serrano. ¡La trayectoria política de Santiago Abascal! La trayectoria, sin adjetivos, de Ortega Smith. Eso es Vox. ¿Eso va a poder con la democracia española?
El avance de la ultraderecha es un problema serio. Pero Vox no es un partido serio. ¿No sobra a veces solemnidad en la respuesta a un artefacto político tan pueril? Tiendo a pesar que aquí, en España, deberíamos felicitarnos por que la inevitable llegada de la internacional nacionalista –por usar la divertida expresión paradójica que engloba a los Trump, Bolsonaro, Le Pen, Salvini, Abascal y compañía– se haya canalizado a través de una filial tan poco agraciada como Vox. Sí, eso es lo que vengo a decir: por fortuna, nos han tocado Vox y Santiago Abascal, una ultraderecha llorona y carpetovetónica, ayuna de carisma y talento, que ni siquiera es capaz de adelantar al PP de Pablo Casado.
No digo, claro, que adoptando una actitud menos moralizante, menos dramática, más irónica y distante, vaya a quedar conjurado el problema. Pero sí que, como regla general, estaría bien un punto más de socarronería y un punto menos de alarmismo. Me apoyo en lo que he visto. Se da la circunstancia de que Vox entró vía Andalucía, lo cual me ha dado algo de tiempo extra para examinar su modus operandi. Aparte de comprobar que sus diputados tienen serias dificultades para hilar discursos dignos de una cámara de representación popular, o para presentar una PNL que no parezca la redacción de un escolar, he observado algo: les divierte ver a su alrededor cundir la indignación, adoran que a su paso haya un murmullo de fascinado temor. Es de lo que viven, básicamente. Y hemos caído en esa trampa. Entre todos les hemos acabado dando a los voxeros aire de bad boys, les hemos concedido el atractivo propio de los rebeldes. Y no.
No son peligrosos. No son fuertes. No son audaces. No son estrellas del rock. Y no dicen nada nuevo, ni rompedor, ni desafiante. Sólo mezclan un popurrí de consignas trumpistas –¡un muro en Ceuta!–, mantras de la extrema derecha europea –¡ideología de género!, ¡islamización!– y cánticos aguardentosos del militarismo nacionalcatólico. Hace falta más –desde luego, debería hacer falta más– para doblegar a la democracia española.
Es una torpeza proclamar miedo o escándalo ante Vox. No sólo porque el miedo es la materia prima de la política ultra, sino por una razón de índole más psicológica. Cuando identificamos a los de Vox como los que dan miedo, nos estamos identificando al resto como los que tenemos miedo. Y si ofrecemos a la gente la disyuntiva entre ser lobo o ser cordero, muchos elegirán lobo. A veces no somos conscientes de la cantidad de gente que se siente solidaria con el fuerte, y no con el débil. Los abascales se pasean hoy con chulería porque disfrutan del prestigio que en todos los patios de colegio tiene el abusón.
No, Abascal no es un hombre de acción, como se vende, ni un rompedor de tabúes de la corrección política. Es un disciplinado correveidile de la derecha beata de toda la vida. Es un profesional de la política, enchufado de chiringuito de Aguirre, un resentido del PP, con una trayectoria plana y carente de épica, que ha tenido la suerte puntual de estar en el momento justo en el lugar oportuno. Un político de diseño que ha dedicado más tiempo al cuidado personal que a la elaboración de un discurso político. Ya está. No es nadie, no ha hecho nunca nada. Y jamás ganará, porque la mayoría de la sociedad española jamás lo votará. Eso es Santiago Abascal. No es un villano de cómic, es una caricatura.
El desafío a la democracia no es por Vox, un partido que ofrece un lamentable nivel de pericia política, con un líder que se pone a sudar en cuanto tiene que dar más de media explicación y una corte de gregarios que no saben más que imitar con grosería castiza lo que han visto hacer a otros con éxito antes que ellos. El desafío de la ultraderecha está en pie a pesar de Vox, quizás el intérprete más torpón que podía tener la pegadiza partitura populista. Su ventaja es que lo tienen (casi) todo a favor, empezando por un sinfín de medios de comunicación fascinados por su aureola. Pero ni con todo a favor serán capaces de ganar. Es su sino: perder una y otra vez.
Quitémosle algo de hierro. Vox sólo es la franquicia local de una gran cadena de política basura que se ha encontrado sin merecerlo con un pico de demanda. Nada con lo que una democracia convencida de serlo –he aquí el quid del asunto– no pueda lidiar. Sin escándalo, sin miedo, sin drama. Y sin prisa. Porque han llegado para quedarse.
Nada de particular
Sería una anomalía, casi un milagro, que en España no hubiera un Vox. Están más que estudiados los factores que alimentan el éxito de este tipo de productos ultraderechistas en medio mundo. La digitalización –y en breve la robotización– hace moverse el suelo bajo los pies de millones de trabajadores, cada vez más precarios y atemorizados, abiertos al sencillo recurso de culpar al extranjero de sus desvelos. La crisis de los grandes partidos ha retirado un cortafuegos contra los nuevos mesías, que se abren paso con plataformas políticas sin implantación territorial pero con potencia de fuego mediático. Los cambios de composición demográfica de países fundados sobre una base monoétnica han conducido a una rebelión contra el pluralismo. El boom de las redes sociales, la reducción de la intermediación, las noticias falsas, la segmentación de las audiencias y el consumo aislado de información sesgada en la propia cámara de eco se confabulan para allanar el camino a los instigadores del descontento, que triunfan con un mensaje que combina el «yo soy el pueblo» con el señalamiento de culpables fantasmales fácil de identificar (Washington, Bruselas, la inmigración…).
Prolifera la mentira. Es lógico que prosperen los mentirosos. Es pura normalidad. No la agravemos convirtiéndolo en algo extraordinario.
Vox no ha inventado nada. Cumple uno a uno todos los elementos del catálogo de comunes denominadores de la ultraderecha, identificados en libros tan variados como Facha. Cómo funciona el fascismo y cómo ha entrado en tu vida, de Jason Stanley (Blackie Books, 2019), Anatomía del fascismo, de Robert O. Paxton (Capitán Swing, 2019), Instrucciones para convertirse en fascista, de Michela Murgia (Seix Barral, 2019), y Antifa. El manual antifascista, de Mark Bray (Capitán Swing, 2017). Por el nacionalismo desbocado y el idealismo revisionista, por el victimismo permanente y la obsesión por el orden, por la discriminación por razones culturales y religiosas, por el rechazo a la diversidad sexual y a la mediación intelectual, por todo ello Vox es un partido ultraderechista canónico, de manual. No hay en Vox nada nuevo, ni original. Sus dirigentes se limitan a aplicar con poca brillantez la estrategia Bannon: polarizar, dividir, atraer toda la atención, marcar la agenda –a base de mentiras, si es preciso–, señalar unos culpables fácilmente identificables e inundar el espacio público de estridencia demagógica. Por último, una vez generada la sensación de caos, sólo queda ofrecer la identidad como refugio seguro ante un mundo bajo la tormenta. Y recoger las ganancias, engordadas a su vez por el cabreo popular que suscita el pico de nacionalismo catalán.
No son genios, ni mucho menos. Al contrario. No hay más que ver en acción a los voxeros de primera línea para darse cuenta de que, por regla general, abundan más los mediocres que los cráneos privilegiados. Se limitan a explotar sin demasiada pericia una fórmula simple pero eficaz, que se beneficia de la endogamia y la polarización en el consumo informativo, del creciente tirón de la identidad nacional como motor del voto y del descontento popular ante la precariedad y la incertidumbre. Nada sofisticado.
Lo que ocurre no deja de ser lógico. En un mundo que gira a velocidad de vértigo, significativas capas de la población buscan referentes que transmitan seguridad, fortaleza, fuerza, claridad de ideas, un faro en la tormenta… Y a llenar ese vacío acuden, en ademán salvador, los Trump, Bolsonaro, Salvini o Abascal, fingiendo que saben lo que hay que hacer. Pero no lo saben. Y nos corresponde desenmascarar su farsa y su negligencia, no alimentar su aura presentándolos como villanos terribles con un plan secreto para dominar el mundo. No son gran cosa. Sólo les ha tocado un buen momento. No prosperan por sus propios aciertos, sino por los errores ajenos. No estaría de más dejar de cometerlos. Y el primero de todos ellos es sobrevalorar a los nuevos apóstoles del «Estado del malestar».
Dejó dicho John Adams, segundo presidente de Estados Unidos, que las democracias únicamente mueren por suicidio. Así que el combate contra el avance de la carcoma ultraderechista sólo puede fracasar si se abandona. Hay muchas tareas por hacer y muchos frentes por cubrir. A todos –a los que nos sigue importando esto de la democracia, me refiero– nos toca reivindicar la complejidad frente el embate diario de los simplificadores, como con tanto acierto viene explicando el filósofo Daniel Innenarity. Además, es siempre imperativo «disputar el marco», si se me permite esta expresión algo cursi pero efectiva, para no pegarnos todo el día como bobos comprando los temas de Vox: que si la «invasión» de inmigrantes, que si el «pin parental»… Los partidos liberales y conservadores –no sólo ellos, pero sí fundamentalmente ellos– tienen la obligación extra de evitar el contagio de las ideas ultra y el crecimiento de la llamada «zona de aquiescencia», en sintagma de Pippa Norris. Y luego está la responsabilidad específica de los medios, que obligaría a un artículo aparte.
De modo que no habrá héroes salvadores ni recetas mágicas para bajar del pedestal a los nuevos profetas del resentimiento. Sólo compromiso colectivo, convencimiento democrático, resistencia a la mentira… y paciencia. Mucha paciencia. En cambio, la tentación de los atajos está ahí. Y ya hemos identificado el más socorrido: la crítica moral, la proclamación universal del miedo. A base de repetirla, los hemos convencido incluso a ellos. Han empezado a sentirse temibles. Y a infundir cada vez más temor. Ojo con las profecías autocumplidas. Hay que romper el círculo vicioso. Empecemos por un poco de ironía, una sonrisa maliciosa y quizás algo de desdén. No son para tanto. Si los miramos con detenimiento, más que al miedo mueven a la risa.
Ángel Munárriz (@angel_munarriz) es periodista del diario Infolibre.
https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/11/15/la_ultraderecha_llego_para_quedarse_ideas_lecciones_para_desafio_democratico_largo_plazo_101008_1012.html
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2019.10.18 18:52 macana144 [2005] Ex Presidente SOFOFA: "Tengo la impresión de que Chile no va a cambiar mientras las elites no suelten la teta. Y creo que va a ser muy difícil que las elites políticas y económicas se decidan a soltarla"

Hace poco se cumplieron 14 años de cuando un miembro de la élite reconoció públicamente el problema de Chile, y dado que es algo complejo dar con el artículo original, lo dejo acá dado el contexto de estos últimos días.

Felipe Lamarca: "Chile no va a cambiar mientras las elites no suelten la teta"

El ex hombre fuerte del grupo Angelini y ex presidente de la Sofofa advierte que hay que corregir urgentemente el modelo económico de mercado y democratizar la política. Acusa una complicidad entre las elites políticas y económicas para mantener todo igual y las insta a cambiar para terminar con la desigualdad y para que el mercado funcione con más competencia y menos concentración de poder.
Claudia Alamo
Fecha edición: 09-10-2005
Felipe Lamarca está en su casa y anda de ciudadano por las calles de Santiago. Hace seis meses que dejó la presidencia de Empresas Copec y afirma que rechazó las ofertas de la derecha para ir como candidato a senador, porque no le interesa la política partidaria ni parlamentaria. Dice que sí lo motivan los temas políticos, económicos y sociales del país.
En todo este tiempo fuera del mundo de los negocios, el ex presidente de la Sofofa ha elaborado una crítica frontal a la forma en que el mercado está operando y a la falta de democracia, que -a su juicio- impera en la política chilena. Tal vez lo sorprendente es que ese crudo análisis viene de un hombre que estuvo casi 20 años a la cabeza del mayor holding empresarial del país y desde muy joven -cuando era estudiante universitario- se planteó siempre a favor de la lógica de mercado. Hoy considera que lo que todos llaman "economía de mercado" no es tal, porque la competencia ha desaparecido de la mano de las grandes fusiones y de la concentración económica. Es por eso que apunta directamente sus dardos hacia las elites económicas y políticas, que, según él, están muy cómodas en el esquema actual y tienen muy bajos incentivos para corregir aquellas cosas que no funcionan bien, como la falta de competencia y la desigualdad en los ingresos y las oportunidades.
Hoy todos hablan de superar pobreza y mejorar la redistribución del ingreso. ¿Cómo observa esa discusión? ¿Será una preocupación real en la elite o sólo un tema de campaña?
No tengo duda de que existe una cierta complicidad entre las elites políticas y económicas. Ellas están de acuerdo y eso ha significado cosas buenas para el país. Hemos tenido importantes acuerdos en materias económicas y sociales y el país ha podido progresar. Pero también tiene cosas malas. La elite económica le rinde pleitesía a la elite política y, por su parte, los políticos dicen: "¡Qué buena es nuestra elite económica!", porque el país surge y estamos súper bien en la escala mundial.
¿Cuál es el lado malo de esa complicidad?
En que todos dicen que tenemos un problema social objetivo, que hay un malestar en la gente, se habla mucho, pero hacemos poco. O sea, parece ser de buen tono, es políticamente correcto hablar del tema social, pero a la hora del diagnóstico profundo, de tomar las medidas concretas, de hacer las cosas, las elites hacen poco.
¿Les falta sensibilidad para resolver los problemas sociales?
No, es más bien una complicidad que se ha dado fuerte en estos años por las condiciones históricas del país. Cuando llegó la democracia, había temores de lado y lado y es ahí donde se empieza a construir esa complicidad. No sólo para ir asentando la democracia, sino que también para ir avanzando como país. Y como eso funcionó bien y dio resultados, hoy nadie quiere cambiarlo.
¿Pero cuáles son esos temas sociales que la elite no recoge?
Pongamos las cosas en contexto. El término de la Guerra Fría, la caída del Muro de Berlín, la globalización, han llevado al mundo a otro derrotero. Gracias al avance de la ciencia, de la economía, de la política, existe una especie de cultura del respeto, de la dignidad. Y dentro de esta cultura más democrática, el tema de la desigualdad es un asunto muy profundo. Y en el caso de Chile, el problema es durísimo y la desigualdad va a empezar a ser cada vez más crítica. No se trata sólo de una desigualdad en el ingreso. También lo es en los tratos laborales, en la desigualdad frente a la justicia, a las alternativas, frente al empleo. Aquí el país crece a un 6%, pero ¿cuánto creció el empleo, cuánto creció tu salario? Algo pasa en el sistema que no está funcionando.
¿Hay que corregir el modelo?
Absolutamente: hay que corregir el modelo. Es urgente hacer reformas. No encuentro que haya un mejor sistema económico que el de mercado, pero el mercado se basa en la competencia y ésta supone que todos compiten para equilibrar las cosas, los precios. Pero como el mundo se ha ido concentrando, la competencia se ha ido terminando.
O sea, la tendencia al monopolio ha anulado la competencia.
Claro. Tanto en Chile como en el mundo uno ve que hay sólo tres empresas por rubro. Eso se ve en farmacias, en los supermercados y en muchas otras áreas. En la universidad me enseñaron que cuando había uno solo se llamaba monopolio; cuando había dos era un duopolio y cuando eran más se llamaba oligopolio. Y aquí estamos en los "polios" tanto en la política como en la economía. El problema es que hoy estamos ante la paradoja de que el mundo va hacia la democracia, pero en Chile hay menos democracia en lo económico y también en lo político.
La conciencia ética
¿Ve voluntad de parte del empresariado para hacer cambios en el modelo?
No mucho todavía. Son culturas que se van creando. Es como decir: "Me fue bien, entonces me voy a comprar la empresa del lado y ahí veo qué porcentaje del mercado controlo. Y si le agrego un servicio más, sobre los mismos gastos, tengo una rentabilidad mayor". Así es como los empresarios y los ejecutivos se van metiendo en esta dinámica. Porque a medida que te va bien, te vas convirtiendo en un prohombre de la sociedad. Entonces, cuesta mucho cambiar. Pero, por otro lado, va cundiendo la idea de que no podemos seguir con este malestar social, con esta tremenda desigualdad y que es cada vez más urgente corregir el modelo.
¿Por qué? ¿Cuál es el riesgo?
Que cuando las cosas siguen, explotan.
¿Y podría darse una explosión social como en Argentina, en que la gente salga a las calles y diga: "No más..."?
Estamos lejos de llegar a eso, pero uno podría acercarse a muchas cosas de ese tipo. Porque cuando eres consumidor y la cuenta de tus servicios básicos no calza, siempre eres tú el que tiene que arreglar el error de los otros. La gente empieza a tener la sensación de que permanentemente se lo afilan. Esa cuestión es súper mala. Entonces, tenemos que corregir el modelo para que efectivamente haya libre competencia. No más fusiones. Uno sabe que cada nueva fusión es más desempleo. Y así vemos cómo todos los empresarios chicos y medianos están desapareciendo. ¿Y qué hacemos? ¿Los ayudamos o dejamos que vayan siendo comidos uno a uno? Aquí necesitamos una comisión antimonopolio fuertísima. Y así como hay un poderoso empresario, también tiene que haber un poderosísimo defensor de los derechos de los consumidores. Tiene que imperar una ética distinta.
¿Cómo introduce la ética en el mercado?
En que uno tiene que ser ético y equitativo en sus decisiones. Sé que provocar los cambios es difícil. Todos tienen algo que defender, pero es urgente hacerlo. Tenemos que ir generando una cultura equitativa distinta en el país. Tiene que haber mayor conciencia ética.
¿Es correcta la manera en que el gobierno ha defendido a un empresario como Andrónico Luksic?
Ese es un tema distinto. A mí me cae muy bien Andrónico. Tengo una buena amistad con él y espero que le vaya bien en su proceso, que haya justicia y equidad. Ahora, dado ese problema, el gobierno tiene que ser muy cauto. El gobierno tiene relaciones diplomáticas con Perú, tenemos problemas pendientes, y en la medida de lo razonable y de lo justo, si el gobierno tiene que hacer cosas, que las haga, pero hay que mantener los planos.
¿El gobierno ha sido cauto?
No lo sé. No conozco el proceso. Si es menester, el gobierno puede prestarle toda la ayuda necesaria a Andrónico Luksic y si hay algo que le parezca injusto, arbitrario o discriminatorio de parte del Perú, el gobierno puede representarlo. Pero en la causa misma del juicio y si ésta está funcionando por los cánones regulares correctos, es un tema de un ciudadano independiente. Y el gobierno no tendría nada que hacer en ese caso. Creo que tenemos que mantener el asunto en planos distintos.
¿Por qué?
Porque Chile tiene que preservar sus relaciones con Perú de la mejor forma posible, no sólo porque es un país limítrofe, sino porque tenemos una historia y mucho futuro con ese país. Piensa tú que entre Chile y Perú manejamos gran parte del cobre del mundo y también manejamos gran parte de la línea de pescados y de las proteínas del mar del mundo, entre muchas otras cosas más. Entonces, una alianza entre Chile y Perú debiera ser una cosa bienvenida para ambos pueblos.
Lamarca, ¿autoflagelante?
Su crítica el modelo suena un poco autoflagelante. El horizonte económico se ve bien aspectado, todos celebran la proyección del próximo año, está bajando el desempleo...
No me siento autoflagelante. Soy un independiente que observa mucho y veo que hay mucha gente que no está bien, sobre todo los sectores medios que están viviendo muy apretados y al lado uno ve unas tremendas utilidades. La desigualdad se va a transformar en un problema nacional. Tenemos un problema de poderes que afectan a la democracia, porque al irse concentrando, también vas concentrando el poder. Y eso te da también un enorme poder de negociación con el consumidor, con los trabajadores, con tus eventuales competidores...
Durante 20 años usted trabajó en el grupo Copec, que para muchos representa esa concentración económica del país que usted considera inapropiada. ¿Cómo se entiende este cambio en su forma de ver las cosas?
No hay ningún cambio en la forma de ver las cosas. Los seres humanos nacemos en un tiempo y en un espacio determinado, y lo importante es que tratemos de vivir de acuerdo con lo que pensamos. Uno quiere cambiar muchas cosas, pero no puede cambiar el mundo. Entonces, no hay ninguna inconsecuencia. Puedes preguntar en Impuestos Internos, en el sector público, y en Copec cómo fui yo. Si traté de hacer las cosas lo más éticamente posible, si intenté aplicar lo que digo. Y si ves todos mis artículos en La Tercera, verás que hay una línea consistente desde siempre.
¿Pero hay algún punto de inflexión, algún episodio que marcó su interés por la desigualdad?
No. Siempre he pensado lo mismo y lo he escrito en innumerables columnas. Muchas veces dije cosas muy duras. Así que no hay ningún cambio en mi pensamiento. La necesidad de que impere la ética en el sistema de mercado y en la vida de los negocios, y que las cosas sean más equitativas está siempre presente.
¿Qué medidas concretas podrían implementarse ahora?
Lo que he dicho: tenemos que tener un zar de la libre competencia, una defensa potente al consumidor. Hay que pensar en una ética distinta en si uno le va a pagar, por ejemplo, a su empleado o contratista, mantenga una cierta proporcionalidad en eso. Creo que debería haber más conciencia y que los tribunales económicos actuaran más en conciencia que en derecho estricto; fijarse muy bien cuando vienen las fusiones y analizarlas detenidamente. En fin... que no le hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti. No puede ser que quieras que te paguen al contado y tú pagas a seis meses, y puedes hacer eso porque tienes un cierto poder de negociación que otro no tiene.
¿Cómo toman este discurso los empresarios? ¿Lo aceptan o lo resisten?
Si hay algo que ha cambiado, es que las cosas son más abiertas, más diversas, y la gente tiene menos temor a expresarse. Como en todas las cosas en la vida, hay gente del mismo sector empresarial que te encuentra razón y otra que piensa que estás equivocado.
¿Hay un corte generacional en esto?
En alguna medida, sí. La gente más joven es más proclive a tomar estas ideas y conceptos sociales de ética y de igualdad. Eso es cierto. Uno encuentra mejor eco en la gente más joven que en aquellos que vivieron la Guerra Fría.
¿Ahí se ubican los neofácticos?
Los periodistas han hablado de los neofácticos, pero creo que sólo son generaciones de reemplazo y es algo que sucede naturalmente. Es obvio que las generaciones de reemplazo van trayendo más ideas nuevas.
La lámpara del Municipal
Dice que hay que democratizar también la política. Concretamente, ¿a qué se refiere?
Este país está dividido en dos grandes bloques producto del sistema binominal. Reconozco que ese sistema político modera y equilibra. Pero de repente uno se da cuenta de que siempre son los mismos. Muchos de los actuales candidatos a parlamentarios van en su tercera reelección. Son los mismos, son los históricos, los fundacionales. Dentro de esos conglomerados no hay democracia. Después, yo miro a gente como Andrés Allamand, a quien le tengo un gran aprecio, pero me habría gustado que tuviera un competidor.
¿Para que la competencia lo legitimara?
Evidente, porque a partir de eso que pasó en Valdivia con Allamand se puede dar la misma en todas las demás regiones. Y podemos terminar con parlamentarios semidesignados. Entiendo que acabamos de eliminar la figura de los senadores designados... Entonces, es urgente meter más democracia a la política. No puede ser que si tú o yo nos queremos inscribir, tengas que pagar ese impuesto político que les cobran a los independientes que es la condición de reunir 30 mil firmas y no sé cuántos problemas más. Es un tema que hay que discutir. Yo no quiero que me obliguen a votar siempre por los mismos.
Probablemente, para cambiar el modelo la derecha tiene que sensibilizarse con la necesidad de corregirlo. ¿Hay espacio para ello?
La Alianza no ha sido capaz de plantear alternativas razonables ni imaginativas para que el mercado opere de verdad.
¿Cree que, de alguna manera, la derecha se siente obligada a defender esas parcelas de poder?
Bueno, el decil más alto de nuestra sociedad se lleva gran parte de los ingresos y ese decil tiene mucho que ver en las decisiones de la derecha. Ahí hay un problema serio que mucha gente lo piensa, pero que nadie se atreve a decirlo, porque hay muchas conexiones económicas, de amistad, políticas. El enredo es demasiado grande. Es gente que teme decir algo porque puede perder la pega o teme que le pase cualquier otra cosa. Al final, es más cómodo estar donde estamos. Pero lo que sí tengo demasiado claro es que aquí hay un problema de desigualdad que no da para más y hay que entrar a corregirlo.
O sea, ¿el chorreo no funciona?
Funciona a gotas. Eso es lo que, desgraciadamente, ha demostrado la concentración. Porque si estuviéramos en un sistema de mercado con competencia, que funcionara bien, el chorreo sería una realidad. Pero en un sistema que sólo tiene de mercado el nombre, pero todos los poderes están concentrados, el chorreo funciona a goteo. Y tan así es que crecimos a un 6,2, ¿y hacia dónde chorreó el 6,2?
¿Y cómo se mejora esto?
Tenemos que preocuparnos del tema; terminar con esta elite que se pone de acuerdo y que lo pasa bien. Esa imagen se cristaliza en esos grandes eventos que se hacen en el Teatro Municipal, donde todos van de invitados, porque pagar es rasca, y te encuentras con todos los empresarios y con todos los políticos. Ahí está la elite de Chile. Si se llega a caer la lámpara del municipal, queda el desparramo. Ellos están felices, pero qué pasa con el pequeño almacenero, con el viñatero chico o el panadero.
Pero usted también es parte de esa elite, ¿o no?
Por supuesto. Pero tengo derecho a disentir y a decir lo que pienso. Aunque es difícil, muy difícil... Tengo la impresión de que Chile no va a cambiar mientras las elites no suelten la teta. Y creo que va a ser muy difícil que las elites políticas y económicas se decidan a soltarla.
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2018.08.23 20:16 master_x_2k Zumbido V

Zumbido V

“Es muy peligroso quedarse aquí”, dijo Brian.
“¿Qué?” Lisa y yo le preguntamos, casi al mismo tiempo.
“Tienen demasiados pesos pesados ​​y no tienen absolutamente ninguna razón para contenerse más. Después de la cuestión de ABB y el problema con Perra el día de hoy, con la cantidad de personas con poder que tienen a su disposición, probablemente puedan descubrir nuestra ubicación general y ponerse a la ofensiva. No podemos permitirnos estar todavía aquí si deciden tratar de desarraigarnos o si ponen en asedio a los Muelles.”
“Entonces, ¿qué? ¿Corremos?” Preguntó Alec.
“Retirada táctica. Solo para estar seguros”, dijo Brian, su voz firme, “En caso de que el Imperio Ochenta y Ocho decida organizarse y venir a buscarnos en multitud.”
Hablé, “Incluso si no nos culpan por este correo electrónico que los está exponiendo, en lo que respecta a la identidad secreta, apuesto a que habrá más que unos pocos que solo quieran herir a alguien y descargar su ira... y nosotros acabamos de meternos en una pelea con su gente. Nos convierte en un blanco fácil. Estoy de acuerdo Brian. Creo que deberíamos ocultarnos, al menos por ahora.”
“De acuerdo”, dijo Lisa, “No estoy segura de estar de acuerdo, pero no veo ningún daño en ello. ¿Creen que pueden convencer a Rachel?”
“Ya lo hice”, dijo Brian, “Más o menos. Está empacando en su refugio para perros personal, y estará lista para partir en cuanto llegue el transporte. Lisa, primero, quiero que hables por teléfono con Coil. Obtén ese transporte, te enviaré un texto con instrucciones para llegar al lugar, y haz que Coil haga una declaración, haz que le deje absolutamente claro al Imperio Ochenta y Ocho que es responsable de este correo electrónico.”
“No creo que él esté dispuesto, en lo que respecta a ‘confesar.’”
“Dile que no voy a firmar ningún acuerdo con él si no puede hacerse cargo de esto y sacarnos el blanco de la espalda, cuando no fuimos informados y no acordamos tomar este tipo de acción.”
Lisa frunció el ceño, “Está bien.”
“Si es tan listo como pretende ser, encontrará algún ángulo para hacerlo funcionar.”
“Bien. Lo intentaré. ¿Qué más?”
“Toma a Alec y encuentra un lugar donde quedarte con Rachel y los perros. Creo que Perra tiene más de un refugio como el que vi hoy. Si ninguno de esos lugares funciona, pídele a Coil un lugar.”
Lisa asintió, “Está bien. ¿Qué vas hacer tú?”
“Taylor y yo nos quedaremos en mi apartamento. Está apartado del camino, y mientras no salgamos de traje, no deberíamos meternos en problemas.”
¿Me quedaría en su departamento? Podía recordar la tensión de la última vez que estuve allí a solas con él, cuán consciente había sido de su presencia. La idea de ir allí para pasar la noche me obligó a centrarme con mucho cuidado en mantener mi expresión impasible y mis manos inquietas. Me alegré por la distracción de la respuesta de Alec.
“¿Qué mierda?” Alec habló, “¿Nos estás diciendo que salgamos de aquí, que permanezcamos en un lugar cualquiera con un grupo de perros callejeros, mientras tú vas a casa y te relajas?”
“No me rompas las bolas en este momento, Alec,” Brian señaló con el dedo a Alec, “Como miembro de nuestro grupo, acordaste responder a tu puto teléfono cuando suena. No estoy mucho más contento con Lisa, por no tener un teléfono listo, pero tú eres con el que estoy realmente enojado ahora mismo. Por lo que escuché, si las cosas hubieran ido un poco diferentes, una o ambas de tus compañeras de equipo podrían estar muertas. Porque ustedes no pudieron respaldarlas cuando Taylor lo solicitó.”
Alec entrecerró los ojos, pero no respondió.
La voz de Brian era baja, su tono controlado. “Estoy tan enojado que deberías contar como algo bueno que no te estás quedando en mi casa y teniendo que aguantarme. Es por eso que no vienes conmigo. También necesito a alguien con la cabeza bien puesta con tu y Rachel, y eso significa que Lisa va con ustedes. Dejaría a Taylor en su lugar, pero preferiría dispersar el poder de fuego entre nuestros dos equipos.”
“Lo que sea”, Alec volvió a mirar el televisor. “Olvida que mencioné algo.”
Antes de que Brian pudiera abordar nuevamente el caso de Alec, intervine para preguntar: “¿No deberíamos todos quedarnos juntos?”
“No”, Lisa me respondió, “Brian tiene la idea correcta. Juntos, como un grupo de cinco, podríamos llamar la atención de cualquiera que esté atento a nuestro equipo. Especialmente si hay perros alrededor. Tener dos equipos significa que podemos montar un rescate o proporcionar una distracción si un grupo está en una mala situación.”
“Mantengan sus teléfonos encendidos y respóndanlos si alguien llama. Nos turnamos para chequearnos entre nosotros, cada media hora, usando las mismas contraseñas que antes”, instruyó Brian.
“Entendido”, respondió Lisa.
“Si realmente no pueden encontrar un lugar para quedarse, y los perros están guardados de manera segura en algún lugar, pueden quedarse en mi casa. Sin embargo, dormirán en el sofá y el suelo.”
Lisa asintió.
“Oye”, dije, vacilante, “¿puedo tomarme cinco minutos para tomar una ducha y cambiarme mientras ustedes averiguan el resto de los detalles?”
Brian puso cara de dolor, pero asintió con la cabeza, “Ve.”
Agradecida, corrí al baño, pasé por mi habitación para tomar mi traje, un conjunto nuevo y mi toalla.
La ducha estaba siendo menos cooperativa de lo habitual, y no tuve tiempo de esperar a que decidiera darme agua tibia, así que salté y aguanté el agua helada el tiempo suficiente para enjuagarme, fregar las áreas prioritarias y mojarme el pelo.
Cerré la ducha, me estrujé el agua con el dedo índice y el pulgar, salí de la ducha para secarme con una toalla y pasé un cepillo por mi cabello.
Cuando estaba lo suficientemente seca, me puse un par de pantalones cortos elásticos y luego comencé a ponerme el traje. Dado que era una sola pieza, salvo la máscara, el cinturón y los paneles de armadura, no podía usarla debajo de la ropa sin tener que usar guantes y mangas largas. Ese tipo de ropa no era una opción ya que el clima era cálido.
Una de las opciones que si tenía, lo que había estado pensando después de tener mis bichos arrastrándose sobre mí para mantener mi identidad oculta, era ponérmelo por la mitad. Cuando estaba puesta la mitad inferior del traje, doblé la parte superior alrededor de la cintura, atando los brazos a mi alrededor, como un cinturón. Me puse los vaqueros y un top de tirantes de finos negro y rojo que dejaba algo de mi vientre expuesto. Para terminar, até una sudadera alrededor de mi cintura, colocándola sobre donde había atado la mitad superior de mi traje.
Me revisé en el espejo. El material era bastante delgado y se estiraba, por lo que no me hizo parecer más voluminosa. Tendría que ver lo cómodas que eran las suelas que había incorporado en la parte del pie del traje dentro de los zapatos, pero eso era algo que podía ajustar. Tener la parte principal del cuerpo detrás de mi espalda significaba que podía esconder la parte más voluminosa debajo de la sudadera. Siempre y cuando no desatara la sudadera donde cualquiera pudiera ver, funcionaba perfecto.
Salí apresuradamente del baño, agarré suficientes camisetas, ropa interior y calcetines para durar unos días. Los enrollé para hacerlos compactos, y los escondí en mi mochila alrededor de la armadura para mi disfraz, mis armas, el resto de mis cosas del compartimiento utilitario, dos libros y seiscientos dólares en efectivo. Me colgué la bolsa sobre un hombro. Pesado, pero manejable.
Salí de mi habitación para reunirme con Brian, atándome el cabello húmedo en una cola de caballo suelta con un elástico mientras caminaba. Me detuve por solo un segundo para extender una pierna, un dedo del pie hacia abajo para tocar el suelo, para que una colección de escarabajos, cucarachas y arañas puedan arrastrarse por mi pierna. Se instalaron entre mi traje y mi ropa.
Podía lidiar con bichos sobre mí, siempre y cuando no estén directamente sobre mi piel.
“¿Listo?”, Le pregunté a Brian.
El asintió. Se había quitado la chaqueta de cuero y la tenía en una bolsa de gimnasio con su casco. Llevaba la camiseta sin mangas de un hombre, de color beige, dejando expuestos sus brazos y hombros. Su piel brillaba con las gotas más diminutas de sudor, por llevar una chaqueta en el clima cálido.
Aparté mis ojos antes de que mi mirada pudiera llamar la atención. Le dije a Lisa, “los veremos más tarde.”
“Diviértete”, sonrió.
Brian me guio hacia afuera, y de nuevo, me detuve en el umbral de la puerta para recoger más bichos debajo de mi ropa y en mi bolso, mientras aún podía ser discreta al respecto. No era mucho, pero era algo.
Parecía estar sumido en sus pensamientos, y había una buena razón para eso, así que no lo molesté cuando caminábamos hacia la parada del autobús.
“¿Estoy siendo paranoico?”, Me preguntó cuando llegamos.
“No soy la persona para preguntar. En lo que a mí respecta, cuando hablas de capas, no puedes tomar demasiadas precauciones. Especialmente con un grupo tan influyente como el Imperio Ochenta y Ocho.”
“Voy a reformular la pregunta, entonces. ¿Crees que los demás pensarán que estoy siendo paranoico?”
“¿Honestamente? Probablemente.”
“Maldición.”
Nuestra conversación se estancó cuando más personas se unieron a nosotros en la parada del autobús.
“Me acabo de dar cuenta”, dijo Brian, “ni siquiera te pregunté si querías quedarte en casa.”
Lo miré. No estaba segura de cómo responder sin transmitir todos mis sentimientos sobre el tema. Mantenlo simple. “Quiero. Está totalmente bien.”
“Después de que me presentaron por primera vez a los otros, lo hice mucho. Los chicos se quejaron por esto, y mi hermana también lo mencionó. Tomo el control, tomo decisiones.”
“Realmente, está bien. Tiene sentido, dada...” Hice una pausa, manteniendo en mente a los civiles que estaban al alcance del oído. “...la situación, y me gusta tu apartamento, así que no me importa quedarme allí.”
“¿Sí?”
“Seguro. Demonios, haría que decoraras mi departamento cuando tenga mi propio hogar.”
Él se rió, “Haré eso por ti si me haces ese atuendo del que hablamos antes.”
El traje. Casi lo había olvidado.
“Gracias por recordarme eso. De alguna manera se me escapó la mente.”
“¿Teniéndolo en cuenta?”
“Sí. Tal vez. Es un gran trabajo, pero creo que ahora tengo más tiempo libre, y, sí. Eso es prácticamente todo. Tal vez podría hacerlo, seguro.” Obviamente, no podía ni mencionaría el hecho de que mi decisión de aliarme con los Undersiders de verdad era un factor.
“¿Sí? Estaría en deuda.”
“Nos da algo de qué hablar mientras me quedo, también.”
“No creo que tengamos problemas de conversación”, me sonrió. Esa sonrisa juvenil que había notado en el primer día. Si fuera sincera, incluso diría que estaba ligado con su voz a lo que más me gustó de él, estéticamente. Tal vez era injusto pensarlo, pero generalmente veía a la gran mayoría de los adolescentes como personas torpes que combinaban los rasgos de un niño y un adulto de la forma más desafortunada posible. Brian era todo lo contrario, y era su voz y su sonrisa lo que realmente le dio el efecto.
Noté que mis oídos se calentaban en la señal clásica de que estaba por ruborizarme y desvié la mirada, distrayéndome con una investigación exhaustiva de una bolsa de papel marrón al lado de la carretera. Si seguía con esa línea particular de pensamiento sobre las mejores cualidades de Brian, estaba segura de que terminaría diciendo o haciendo algo para avergonzarme.
El autobús llegó y nos subimos. Le mostré la identificación de mi escuela, mientras que Brian pagó con boletos. Encontré un asiento vacío, y Brian se paró a mi lado, sosteniendo el poste. Estaba lo suficientemente cerca de mí que su pierna presionó contra mi brazo. Aunque podría haber movido mi brazo, lo dejé donde estaba.
No era el tipo de chica que atraería a Brian. Lo sabía. Podría conformarme solo con su presencia y amistad. Podría disfrutarlo si hubiera contacto corporal casual entre nosotros, incluso si fuera un poco pervertido.
Nuestra breve conversación me permitió relajarme y comenzar a disfrutar de la posibilidad de una tarde en la compañía de Brian, pero lo que vi a continuación fue un cubo de agua fría en la cara.
El autobús se detuvo para recoger pasajeros, y Sophia Hess estaba entre ellos. Su top de polo sin mangas era largo, se extendía hasta la cintura y se aferraba a un cuerpo esbelto con curvas y un torso que nunca tendría. La falda de tenis que llevaba apenas era lo suficientemente larga como para ser decente. Más de un par de ojos se volvieron hacia ella cuando subió al autobús, Brian estaba entre ellos.
Ella era ajena a la atención y a mi existencia, preocupada por una conversación telefónica. Parecía molesta, aburrida y distraída, ya que la persona del otro lado hablaba la mayor parte del tiempo. Probablemente un padre.
El autobús continuó en su ruta, más personas ingresaron y la gente cerca del frente se movió más atrás. La miré, esperando el momento en que ella me viera y me mirase a los ojos. No estaba segura de lo que ella haría, o lo que yo haría, pero ese momento ocupó cada pizca de mi enfoque.
Ella era la mejor amiga de Emma. La persona que me metió en el casillero, el día en que obtuve mis poderes. En innumerables ocasiones, ella me había empujado y me había hecho tropezar, a menudo varias veces al día. Ella me había derribado por las escaleras, cuando estaba cerca de la base, incluso hizo que otros hicieran cosas similares. Dado que ella había sido suspendida después de nuestra última reunión, de alguna manera no pensé que se iría sin confrontación si me veía.
Mi pierna rebotó sin descanso. Sin pensarlo, me preparé para saltar de mi asiento, para defenderme, salir del camino o responder a lo que sucediera. Mis pensamientos se centraron en posibles cosas que ella podría hacer, cosas que podría decir o hacer en respuesta.
Sophia guardó el teléfono y miró por la ventana por un momento. Cuando vio todo lo que había que ver del punto de transición entre los muelles y el centro de la ciudad, echó un vistazo al interior del autobús. Sus ojos se detuvieron en los anuncios que corrían a lo largo de la parte superior del autobús, luego se posaron en Brian.
La mirada de evaluación que ella le dio fue inconfundible. Se demoró lo suficiente para que, probablemente, le hubiera resultado incómodo si se hubiera dado cuenta.
O tal vez no. Tal vez le hubiera gustado la atención de una chica que se veía como ella.
Bleh.
Ella todavía no me había visto. Pude ver por qué – estaba sentada, y ella y Brian estaban de pie, y había otros entre nosotros, ocultándonos su línea de visión.
Me sobresalté cuando algo se movió a mi izquierda. Era solo la persona sentada a mi lado parándose para bajar en la siguiente parada, pero me hizo consciente de lo tensa que estaba. Alcé la mano y toqué el codo de Brian. Cuando miró hacia abajo, me moví hacia el asiento vacío y señalé el lugar desocupado.
Él sonrió y se sentó a mi lado.
Mi pulso latía con fuerza en mi garganta, y no podía decirle por qué, aquí no. Esperé e intenté organizar mis pensamientos, mientras la gente del frente del autobús se movía hacia atrás. Me tomó un poco de esfuerzo, pero evité mirar a Sophia.
Levanté la mano y le puse una mano en el hombro, la usé para levantarme lo suficiente como para murmurar en su oído: “¿Me harías un gran favor? Lo explicaré después.”
“Por supuesto”, su voz era apenas audible por el ruido del autobús. Giró la cabeza lo suficiente como para mirarme a los ojos, y mi corazón dio un vuelco.
“Solo sígueme el juego.” Puse dos dedos en un lado de su barbilla, girando su cabeza, y me levanté de mi asiento lo suficiente como para tocar mis labios con los suyos.
Esperaba electricidad, fuegos artificiales, todo lo uno escucha. Pensé que los latidos de mi corazón podrían acelerarse, o que mis pensamientos podrían disolverse en ese desorden caótico que había experimentado algunas veces en el pase reciente.
Lo que no esperaba era la calma. La tensión se derritió de mí, y todas las preocupaciones, ansiedades y pensamientos contradictorios se desvanecieron en el fondo. Fue como la sensación de paz que recibí al despertar en el departamento, multiplicado por diez. En lo único que pensaba era en el contacto, lo agradable que era, la sensación de sus labios en los míos.
Rompí el beso y lo miré a los ojos mientras me acomodaba en mi asiento. Incluso antes de que abriera la boca para decir algo, sacudí mi cabeza lo más disimuladamente posible. Él cerró su boca.
Cuando aparté la mirada, sentí su brazo asentarse alrededor de mis hombros.
Miré y no vi a Sophia en la parte delantera del autobús. Cuando revisé sobre mi hombro, la encontré cerca de la parte posterior. Ella estaba mirándome fijo.
Imaginé que no era tan diferente de esa sensación primordial de satisfacción que Perra había sentido cuando me había lanzado los perros encima. Excepto donde Perra lo había refregado en mi cara con una sonrisa petulante, yo no cambié mi expresión de la sonrisa ligera que ya estaba en mi cara. Le di a Sophia un momento de contacto visual y nada más, antes de volverme a mirar al frente del autobús una vez más. Ella no valía la pena, no merecía la pena estropear esto.
Evité mirar hacia atrás para ver qué estaba haciendo o comprobar si todavía estaba allí. Cuando Brian me preguntó si me importaba hacer una parada para ir de compras antes de ir a su departamento, asentí.
Había seguido el consejo de Lisa, tratando de improvisar, ser más impulsiva. También había hecho lo que Perra había sugerido. Le había dicho a Brian que estaba interesada, más o menos. No en la medida en que ella había sugerido, pero era algo. Definitivamente algo.
Excepto que solo había forzado las cosas con Brian, y ahora no solo tenía que explicarlo, sino que tenía que lidiar con una noche de incomodidad en su compañía, además de la amenaza de violencia del Imperio Ochenta y Ocho.
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2018.07.31 17:13 master_x_2k Zumbido II

Perra lideró el paso mientras trazamos un camino sinuoso a través de los muelles. Sus perros trotaban a su lado, de vez en cuando se detenían para olfatear, pero nunca se apresuraban o se quedaban tan atrás como para tirar de la correa.
Mirándola, pude ver cómo ella estaba más a gusto así. Cuando caminaba con los perros a su lado, pude ver que las líneas de su rostro eran más suaves, había menos tensión en su cuerpo. Ella no era tan resguardada.
De alguna manera había asumido que sus días de estar en las calles y defenderse eran los días malos para ella. Que era un paso adelante estar con nosotros. Estaba empezando a reconsiderar si eso era completamente cierto, al verla caminar con paso firme por las calles y callejones con sus perros a su lado. Aquí no tenía que preocuparse por tratar con las personas y las maniobras sociales que ya no podía entender. Esto era a lo que estaba acostumbrada.
Ella echó un vistazo en mi dirección, y una sombra de irritación tocó su expresión.
Estaba entrometiéndome en su dominio, arruinándolo. Si metía la pata y la jodía, tendría suerte de que me golpeara solo una vez.
Sabía que estábamos cerca de nuestro destino cuando oí los ladridos. Angelica dio un ladrido corto en respuesta, se puso en modo de ‘frenesí excitado’ y corrió hacia adelante, tirando de la correa. Perra la detuvo, la dirigió a echarse con un movimiento de su dedo, y esperamos. Cuando Angelica se relajó y apoyó la barbilla en el suelo, avanzamos de nuevo.
No conseguimos tres pasos antes de que Angelica tirara de nuevo, provocando la repetición de la orden y otra larga espera de un minuto.
La tercera vez que sucedió, Perra me dio una mirada oscura. Como si fuera por mi culpa, o más probable, ella podría haber anticipado impaciencia por mi parte. Aunque realmente no me importó. No era como si tuviera un lugar donde estar, y fue interesante ver su proceso.
“¿Cuánto tiempo la has tenido?”
“Cinco meses.”
“Eso es bastante sorprendente”, admití, “quiero decir, ella fue abusada antes de que la tuvieras, ¿no? Así que incluso con tener que superar eso, ella ya está mejor entrenada que cualquier perro que haya visto que no sea tuyo.”
“Sigue caminando,” ella instruyó a Angelica. Cuando Angelica no se movió, Perra repartió golosinas a Brutus, luego a Judas, y luego a Angelica a su vez, sin detenerse. “Los perros aprenden de su manada. Ella aprende algo imitando a Brutus y Judas.”
Asenti.
“De todos modos, la mayoría de los dueños de perros son retardados.”
“Puedo creer eso.”
Nos acercamos al edificio de donde provenían todos los ladridos. El esqueleto oxidado de una grúa pequeña estaba sobre un edificio parcialmente construido. Perra abrió la puerta y esperó hasta que estuve dentro antes de cerrarla y ponerle llave. Podía oír el rascar en la puerta justo después de la primera habitación.
Cuando se abrió la segunda puerta que daba acceso al edificio, una marea de perros casi nos derribó. No pude contarlos, pero hubo más de diez, menos de veinte. Todo tipo de razas, diferentes tamaños y formas.
Mientras que Perra se movió hacia adelante como si los perros no estuvieran allí, luché para siquiera levantarme. Me apoyé contra la puerta principal para mantener el equilibrio, y todo lo que podía pensar era en el momento en que Perra lanzado a sus perros encima de mí, cuando nos conocimos.
No podía permitirme parecer débil frente a Perra, así que evité pedir ayuda.
El cemento se extendía sobre casi la mitad del interior del edificio, como piso o la base, pero el trabajo se había interrumpido y abandonado por la mitad. Había áreas donde se había colocado piedra triturada en preparación para el vertido de cemento, y una combinación de viento y lluvia había mezclado tierra regular en la piedra triturada hace mucho tiempo. Cualquier lugar dentro del edificio que no estaba cubierto de concreto estaba marcado por parches de césped y algunas malas hierbas.
Tres paredes de la planta baja estaban erectas, madera contrachapada y paneles de yeso atornillados a marcos de madera, con bloques de cemento apilados contra la mayoría de las paredes exteriores. Ya se había hecho suficiente en la parte delantera del edificio para que los trabajadores de la construcción comenzaran a diseñar un segundo piso, proporcionando un saliente entre la planta baja y el cielo para mantener las cosas más o menos secas. La cosa era demasiado desastre como para saber si la pared exterior lejana había quedado incompleta o si se había caído. Estaba abierto al medio ambiente, dejando entrar rayos de luz solar polvorienta.
Perra se dirigió a una plataforma de madera apilada con bolsas de comida para perros, que descansaba sobre una plataforma de ladrillos. Ella desenvainó un cuchillo sobre la parte superior de dos bolsas y las dejó vaciar en un comedero que estaba colocado debajo. Me sentí agradecida cuando la mayoría de los perros a mi alrededor se apresuraron a buscar su comida.
El descanso no duró mucho. Varios de los perros comenzaron a luchar frente al abrevadero. Un labrador negro, gruñendo con su expresión convertida en algo grotesco, persiguió a un perro más pequeño directamente hacia mí. El pequeño perro colisionó con mis piernas, y con el labrador pisándole los talones, comenzó a pelear con uñas y dientes en su propia defensa. Un perro más grande, más largo y lánguido que el labrador, con pelaje muy corto, cruzó la habitación para unirse a la escaramuza, protegiendo al pequeño.
“¿Perra?” Pregunté, haciendo mi mejor esfuerzo para mantener mi voz tranquila mientras los perros luchaban debajo de mí, chocando contra mis piernas. Retrocedí, pero me trajeron la pelea una vez más.
“El negro es Sirius. Él es el más nuevo, no está acostumbrado a las cosas. Se pondrá mejor cuando los otros perros lo socialicen y yo tenga la oportunidad de entrenarlo.”
“Están, eh, peleando feo”, hice una mueca y levanté una pierna del suelo para mantenerla fuera del camino.
“Avísame si los hace sangrar.”
La pelea fue angustiosa, evocando recuerdos muy vívidos de los perros de Perra aterrorizándome. ¿Por qué esto me asustaba tanto cuando estar cerca de sus perros en forma de monstruo no me ponía tan nerviosa?
Cerrando mis ojos, me concentré en mi poder. Mi objetivo no era hacer nada con él, sino simplemente salir un poco de mi cabeza, lograr una perspectiva más amplia. Enfocándome en el panorama general, considerándome una figura muy pequeña contra el telón de fondo de todo un vecindario, pude centrarme. Podía ignorar a los animales peludos empujándose contra mis piernas, saltando a mi alrededor, presionando sus frías narices contra mis manos y brazos.
Una masa de bichos en mi vecindad inmediata se lanzó entre mis piernas. Mis ojos se abrieron de golpe, y vi al culpable, puse mis manos sobre él, el labrador de pelaje oscuro. Tampoco eran pulgas, ni garrapatas ni nada de eso. Era una masa más densa. El paralelo más cercano que podría dibujar sería un nido de avispas. O gusanos en una bolsa de basura.
“Perra”, hablé con cautela.
“¿Qué?” Sonaba... molesta era la palabra incorrecta. Parecía estar lista para matarme, por haberla interrumpido mientras les llevaba agua fresca a los perros.
“Creo que uno de estos chicos está realmente enfermo.”
Su cabeza se movió en mi dirección. “Muéstrame.”
Los perros dejaron de luchar mientras ella caminaba hacia nosotros. Aproveché la oportunidad para agarrar con cautela el collar de Sirius mientras ella se llevaba el resto. Ella me fulminó con la mirada, “Explica.”
Fue difícil organizar mis pensamientos, incluso sin tomar en cuenta de su intenso escrutinio. “Gusanos. Pero no, como, lombrices solitarias. N-no puedo ver a través de sus ojos ni nada. Um. No sé lo que son, así que solo puedo decirte lo que sé. En su mayoría son juveniles, solo unos pocos adultos, um-”
“¿Por encima del corazón, aquí?” Ella señaló un punto bajo en su pecho.
Asentí.
“¿Y las arterias? Hay uno de aquí,” señaló el hombro del labrador, “¿A aquí?”, Recorrió con su dedo a lo largo de su columna vertebral.
“Ahí es donde muchos de ellos están. Pero no solo están allí. Están en todas partes dentro de él.”
“Hijos de puta. Esos hijos de puta”, gruñó. “Les advertí.”
Agarrando el cuello del labrador, le ordenó al perro: “Ven, Sirius.”
El perro se resistió hasta que Brutus se adelantó, y luego avanzó, aunque aún tiraba y se retorcía contra el agarre de su collar.
“No sé perros”, le dije, siguiéndola dentro de la manada de perros justo dentro del edificio. “Nunca tuve una mascota, así que no tengo idea aquí.”
“Es un parasito del corazón. Algo que se supone que los perros deben tomar medicamentos para prevenir, todos los meses.”
“¿Los dueños no se los dieron, entonces?”
“El refugio no lo hizo. Vagos, tacaños de la puta madre. Este es el segundo perro que obtuve de ese lugar que no fue atendido. ¿Y las personas que adoptan consiguen un perro enfermo? Hijos de puta, hijos de puta, hijos de puta.
“¿Qué vas a hacer con él?” Intenté ignorar a los perros que pululaban a mi alrededor, seguir avanzando y seguir a Perra.
“Nosotras vamos a ayudarlo.”
Negué con la cabeza. “No creo que pueda sacar a los gusanos sin lastimarlo. Quiero decir, están en su torrente sanguíneo y lo más parecido a una salida serían sus pulmones, y creo que sangrarían demasiado. Ni siquiera estoy segura de poder moverlos.”
“Agarra esa cadena.” Señaló hacia el otro lado de la habitación, aun sosteniendo a Sirius.
Vi varias cadenas pesadas, manchadas de óxido, enrolladas y colgadas en la pared sobre una plataforma de ladrillos desgastados por el clima. Me apresuré y la bajé. Fue lo suficientemente pesada que tuve que arrastrarla sobre la hierba para llevársela.
“Mochila”, me dijo. Me la quité y se la entregué. Abrió el frente y me entregó un mosquetón, un bucle de metal con una bisagra de bloqueo. “Ve y ata la cadena a algo sólido.”
Lo hice, colocando la cadena alrededor de la base de la grúa que estaba atornillada a la plataforma de concreto, hacia el centro de la habitación. Pasé el extremo a través del mosquetón y regresé a Perra.
Judas, Brutus y Angelica ya estaban a la mitad del tamaño normal. Perra tomó la cadena y comenzó a extenderla alrededor del perro que luchaba, enrollándola en media docena de mosquetones para que se extendiera alrededor de su cuello, cuerpo y estómago, y entre sus piernas.
“¿Que está pasando?”
“Estoy usando mi poder sobre él. Y él no está entrenado.”
“Espera. ¿Acaso un perro no mató a algunas personas, cuando obtuviste tus poderes por primera vez?”
“Sip.”
Sentí que los latidos de mi corazón se aceleraron un poco. “Entonces esto es realmente peligroso.”
“Sip.” Ella tiró de la cadena en el cuello de Sirius.
“Bueno.” Exhalé lentamente. “¿Qué puedo hacer?”
“Mantente fuera del camino por ahora.”
Sirius comenzó a crecer. Los músculos se ondularon bajo su abrigo negro, y él chilló, alejándose.
“¿No podríamos quizás tranquilizarlo, primero?”, Le pregunté, viendo al labrador tratando de escapar, a pesar de las cadenas que lo ataban.
Perra sostuvo la longitud de la cadena en sus manos, manteniéndolo en su lugar. “No. Mi poder quemaría las drogas.”
“A él no le gusta esto.”
“Se necesita acostumbrarse. Pero esto es mejor de lo que pasaría si un veterinario se encargara de ello. Más seguro.”
No para nosotras, pensé, mientras Sirius retrocedía. Perra lo jaló más cerca de ella, moviendo su agarre a la cadena en su cuello y pecho para soltar un poco las cadenas y darle a Sirius más espacio para crecer. Tenía las orejas hacia atrás, el rostro marcado por el miedo y la ira, los dientes al descubierto. Me habría aterrorizado perdiera el control, dada la facilidad con la que podía quitarle la mitad de la cara a alguien con un solo mordisco, pero Perra nunca se estremeció ni rompió el contacto visual con él.
Algo se movió a mi derecha, y vi a Brutus caminar de un lado a otro. Los otros perros, los que no conocía, se mantuvieron a cierta distancia, mantenidos a raya por la presencia vigilante de Brutus.
Hubo un sonido de cadena arrastrando cuando Perra volvió a ajustar la cadena.
“¡Judas, Angelica!”, Gritó, liberando a Sirius y retrocediendo. “¡Sostener!”
Sirius, las pupilas reducidas a puntos, se lanzó hacia ella. Judas se interpuso entre ellos, mientras Angelica golpeaba al labrador desde un lado, tirándolo al suelo. En un momento, los dos perros estaban sobre él, Judas sosteniendo la garganta de Sirius en sus mandíbulas, mientras Angelica estaba a horcajadas sobre sus cuartos traseros. Incluso con dos perros de tamaño completo amontonados sobre él, Sirius logró dar pelea.
“¿El parasito del corazón?” Perra me miró.
Me sentí con mi poder. Fuera lo que fuera lo que estaba pasando dentro del cuerpo de Sirius, los gusanos se estaban revolviendo, desintegrándose y disolviéndose.
“Casi desaparecido.”
Ella asintió.
Dirigió su atención a Sirius, que yacía boca abajo, con el pecho agitado. “Los parásitos del corazón tienen una bacteria dentro de ellos. Cuando mueren, la bacteria se libera en el perro. Tener un tratamiento veterinario es un proceso largo que implica inyectar arsénico en los músculos y muchos antibióticos. Así, su cuerpo no solo los matará, sino que también puede matar la enfermedad. Él estará bien mañana.”
Sirius dejó escapar un largo y lúgubre ruido, en algún lugar entre un gemido y un aullido, lo suficientemente fuerte como para que tuviera que apartar mi rostro y taparme los oídos.
Cuando estaba seguro de que no iba a volver a hacerlo, solté las manos. Le pregunté a Perra: “¿Has hecho esto antes?”
Ella sacudió su cabeza. “He usado mi poder en la mayoría de ellos, pero solo un poco, para mantenerlos sanos. Sirius es el único que he hecho tan grande desde Angelica, Brutus, Judas y Rollo.”
Casi le pregunté quién era Rollo, pero mantuve la boca cerrada. Era un hábito mío, descubrí, que por lo general empujaba demasiado la conversación con Perra, le daba una excusa para enfadarse conmigo. Podría priorizar otras cosas sobre mi curiosidad.
Además, al pensarlo, me di cuenta de que Rollo podría haber sido el primer perro en el que utilizó su poder. El que causo muertes.
“¿Tiempo?”, Preguntó ella.
Encontré mi teléfono celular, busqué a tientas para presionar un botón y mostrar la hora. “Nueve minutos después de las once.”
“Le daremos quince minutos”, tomó la cadena y la sostuvo. “Toma más o menos ese tiempo para que pase el efecto.”
“Bueno.”
“No te necesito aquí. Si quieres ser útil, hay una pala en la puerta. Puedes ir a recoger la mierda en la hierba corta por allí.”
“Vete a la mierda”, las palabras salieron de mi boca antes de que pudiera censurarlas. No estaba segura de querer censurarlas, pero me molestaba que las había dicho sin pensarlo bien.
“¿Qué?”, ​​Me gruñó.
“A la mierda”, me repetí, “vine a ayudar. Pensé que tal vez estaba ayudando, señalando qué le pasaba a Sirius. Eso no significa que voy a ser tu esclava, o que es una excusa para darme los peores trabajos. ¿Quieres que recoja la caca? Genial, pero lo haré cuando también tengas una pala en la mano y trabajas a mi lado.”
“Me dijiste que podía golpearte, libre y repercusiones, si me haces enojar”, me amenazó.
“Sí, pero si lo haces aquí, por esta razón, voy a devolver el golpe,” no aparté mis ojos de los de ella, incluso cuando cada parte incómoda de mí se estaba ansiosa de mirar hacia otro lado y marcharse. Si ella realmente prefirió interpretar las interacciones sociales en términos de perros, entonces el contacto visual era importante. No sabía mucho sobre animales, sobre perros, pero sabía que era el perro sumiso, el perro más abajo en el tótem, el que retrocedía.
“Tengo a Brutus, no ganarías la pelea”, me dijo.
Casi definitivamente cierto, pensé. Pero no pude rendirme. Resistí el impulso de mirar a Brutus y le dije, con la voz baja, “¿Quieres usar eso? Inténtalo.”
Ella apretó la mandíbula y me miró por varios largos momentos. Entonces Sirius hizo un ruido, una versión más pequeña de ese lloriqueo aullido que había hecho antes, y giró la cabeza.
Esperé un minuto, viendo como Sirius tenía la fuerza para luchar otra vez, casi poniéndose de pie, antes de que el peso de los otros dos perros lo presionara de nuevo.
“Perra- Rachel. Me da la impresión de que estarás aquí un tiempo, para vigilar a Sirius, prestarle atención después de que haya vuelto a la normalidad para que sepa que todo está bien.”
“¿Qué hay con eso?” Su voz era dura, y no miró en mi dirección.
“¿Quieres que consiga algo para almorzar, así puedes quedarte aquí con él?”
“…Bueno.”
“Conoces esta área mejor que yo. Donde-” Me detuve. Necesitaba transmitir más confianza en mí misma que simplemente pedirle la información. Ella incluso podría verlo como estar rogando. Le dije: “Dime adónde ir.”
Estaba cruzando los dedos para que no se volviera loca por haberle dado una orden.
Estaba demasiado preocupada de vigilar a Sirius para discutir conmigo. “Hay un puesto de comida griega si caminas en dirección al Paseo Marítimo. Lo vas a oler antes de verlo.”
“Bueno. ¿Qué quieres?”
“Cualquier cosa con carne.”
“Volveré”, le dije.
Ella no respondió, dejándome abrirme paso a través de la multitud de perros hacia la puerta principal. Metí mis manos temblorosas en mis bolsillos y me dirigí a conseguir nuestro almuerzo, dejando a Perra con el monstruo encadenado.
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2018.07.05 20:09 master_x_2k Enredo VII

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Enredo VII

Saltar de azotea en azotea no era tan impresionante ni tan eficiente como en la televisión y en las películas. Incluso si eran los perros quienes se encargaban del trabajo, no eran las criaturas más gráciles, no estaban hechas para montar, y no teníamos ninguna silla de montar. También estaba la clara cuestión de que había edificios de alturas tremendamente variadas, similar a cómo el vecindario de Brian lucía viejos edificios de estilo victoriano en medio de apartamentos y condominios. Cuando Judas saltó desde el lado de un edificio de seis pisos, clavó sus garras en el costado de un edificio vecino para frenar su descenso, luego saltó el resto del camino hasta el asfalto de un callejón, estaba genuinamente preocupada de que los aterrizajes dislocarían mi cadera.
En resumen, estaba agradecida de estar de vuelta en tierra firme.
“¡Necesito una mano!”, Gritó Perra, un momento después de que Brutus tocara tierra. Tenía a Tattletale tendida sobre su regazo y los hombros de Brutus, y parecía que Tattletale se caía, a pesar de los mejores esfuerzos de Perra por aferrarse a ella.
Con reticencia, dejé ir a Grue mientras él se bajaba de Judas y se apresuraba a ayudar. Silenciosamente lamenté haber incluido los paneles de armadura en mi pecho y mi estómago, que habían sido una sólida barrera entre mi cuerpo y su espalda mientras me aferraba a él en nuestro retiro de la Galería Forsberg.
Cualquiera que fueran penas, no era ajena al asunto en cuestión. Salté de la espalda de Judas y me apresuré a ayudar con Tattletale, solo un paso detrás de Grue. Resultó más fácil deslizarla hacia la acera que devolverla a la espalda de Brutus. Grue hizo el trabajo pesado, mientras yo me enfocaba en evitar que su cabeza y sus brazos golpearan el suelo o quedaran atrapados debajo de ella. Mientras me agachaba para ayudarla a bajar al suelo, ya podía sentir la rigidez de los músculos de mis muslos, espalda y estómago. Me alegré de haber hecho mi ejercicio matutino antes, porque de ninguna manera iba a poder ir a ningún lado mañana.
Eché un vistazo alrededor de nosotros. Los coches pasaban a toda velocidad por las calles, pero no había muchos peatones, y ninguno parecía habernos visto hasta ahora. Mis sospechas eran que la mayoría de las personas en el centro de la ciudad que estaban fuera se encontrarían cerca de Lord Street, celebrando el final del toque de queda. La gente estaría demostrando su alivio por el final de la situación del ABB, recuperando el tiempo que habían pasado encerrados en sus casas durante las seis noches de toque de queda.
“¿Alguien ve capas siguiendo?” Preguntó Grue.
“No vi a nadie, pero realmente no estaba mirando. Ese es usualmente el trabajo de Tattletale”, respondió Regent.
“No puede darnos ninguna información como está”, señaló Grue.
“Espera”, le dije. Cogí de nuevo mi compartimiento de herramientas y saqué el monedero. Quité los pañuelos de papel que había envuelto dentro para evitar que el cambio traqueteara y encontré uno de los tres pequeños paquetes blancos en el fondo de la bolsa. Abrí el paquete de un tirón y lo sostuve debajo de la nariz de Tattletale.
“¿Sales aromáticas?”, Preguntó Grue.
Asenti. “Preguntaste si alguien tenía después de que derribáramos a Über y Leet. Hice una nota mental de tenerlas para la próxima vez.”
“Apuesto a que la mitad de nosotros lo hicimos”, Regent respondió, “Lo extraño es que de hecho las conseguiste, torpe.”
“¿Qué hay de extraño en eso?” Pregunté, un poco a la defensiva.
Se distrajo de responder cuando Tattletale se movió, girando la cabeza para alejar su nariz de las sales aromáticas. Los moví de nuevo debajo de su nariz.
Ella se despertó, murmurando, “Está bien, detente.”
“Bienvenida de regreso”, le dijo Grue.
“¿Cómo te sientes?”, Le pregunté.
“Mi estómago se siente como si alguien lo hubiera pasado por una licuadora, y mi brazo me duele muchísimo, pero soy más fuerte de lo que parezco”, dijo. No un segundo después, ella gimió y exhaló un suspiro, “Pero voy a necesitar ayuda para pararme.”
Grue y yo la ayudamos. Ella estaba sufriendo, y se movía a un ritmo glacial. Se hizo más difícil por el hecho de que aparentemente no quería que ninguno de nosotros tocara su brazo derecho.
“¿Qué me perdí?”, Preguntó, como para distraerse del hecho de que se estaba moviendo como una anciana.
“Para no hacer mucho cuento, te noquearon de un cachetazo, todo quedó en manos de Perra y Skitter, e igual nos escapamos”, Regent se encogió de hombros.
Tattletale se congeló en seco. Como Grue y yo todavía estábamos poniéndola de pie lentamente, me vi obligada a cambiar mi agarre para asegurarme de que no se cayera.
Mierda”, se las arregló para encajar más invectiva en esa sola palabra que algunas de las personas del trabajo de mi padre podrían manejar en diez, y algunos de esos tipos eran marineros. Tattletale volvió la cabeza, “Eso no es-”
“No es cierto”, habló Armsmaster, haciendo eco de sus palabras mientras doblaba el final del callejón.
Se veía peor por el desgaste. La mitad inferior de su rostro tenía verdugones, no muchos, sino algunos. Había ordenado a los avispones que picaran para que no estuvieran enrollando sus abdómenes, lo que significaba que no estaban exprimiendo los sacos de veneno e inyectando veneno con cada aguijón. Solo inyecté suficiente veneno para que doliera un poco, para distraer. Sin embargo, después de haber hecho mi retirada, sabía que algunos se habrían quedado con él, y algunos lo habrían picado después de que estuviera fuera de alcance y ya no pudiera controlar a los avispones. Sin embargo, los verdugones no eran la parte mala. Sino que lo que me llamó la atención fueron los seis delgados chorros de sangre que corrían por la mitad inferior de su rostro. Las mordidas de avispón no eran necesariamente capaces de penetrar la piel, por mucho que pudieran doler, pero había muchos de ellos, y si unos pocos mordían en el mismo lugar, o si alcanzaban el borde de un párpado o una fosa nasal… Tal vez. Noté su Alabarda en su mano derecha.
Cuando miré nuestra ruta de escape restante, Dauntless estaba en el otro extremo del callejón. La estrella en ascenso de Brockton Bay. Hubiera sido fácil pensar que era un artesano, pero aparentemente no lo era. Su poder le permitía, de acuerdo con los detalles que había filtrado cuando apareció en la televisión y en las revistas, imbuir su equipo con un poco de poder todos los días. La cosa era que cada poder que repartía tenía efectos permanentes. Todos los días, era un poco más fuerte que el día anterior. Un poco más versátil. Se esperaba que eventualmente superara incluso a Alexandria, Legend y Eidolon, el "triunvirato" del Protectorado, los machos alfa. Eso convertía a este héroe local de Brockton Bay en alguien muy importante.
No prestaba atención a esas cosas, no me interesaba el culto a los héroes. Siempre me habían parecido interesantes las capas, había seguido las noticias no chismosas sobre ellas, pero con la excepción de una fase alrededor de la época en que tenía nueve años donde tuve una camiseta de Alexandria y mi mamá me ayudó encontrar fotos de ella en línea, nunca me había fanatizado con ningún héroe en particular.
Dauntless cargaba algo de su emblemático equipamiento. Tenía su Arclance, una lanza que sostenía en una mano que parecía hecha de rayo blanco. Su escudo, fijado a su antebrazo izquierdo, era un disco de metal del tamaño de un plato, rodeado de anillos del mismo tipo de energía que componían la lanza. Completando su conjunto actual de artículos potenciados estaban sus botas. Sus pies parecían envueltos en la energía blanca y crepitante. Si los rumores podían creerse, él también estaba trabajando en potenciar su armadura, pero no pude ver ninguna pista de esa energía en el traje. Era blanca y dorada, y su casco dorado era de estilo griego o espartano, con hendiduras para los ojos, una banda de metal cubriendo su nariz y una hendidura que le bajaba por la mitad inferior de la cara. Una banda de metal coronaba la parte superior, como un mohawk.
Pude ver el rostro fruncido de Armsmaster cuando volvió su atención hacia mí.
“Lancé tu Alabarda fuera de la Galería”, hablé antes de que pudiera. “¿Dauntless la recupero para ti?”
Él no dijo una respuesta de inmediato. Como una demostración, arrojó su Alabarda al aire. Desapareció en una tormenta de brillantes líneas azules cuando alcanzó el punto alto de su ascenso, simultáneamente materializándose de nuevo en su mano. ¿No había visto a Kid Win traer su cañón al sitio del robo al banco de la misma manera? ¿Una pieza de tecnología prestada?
“No voy a poner tantos huevos en una canasta sin suficientes resguardos”, me dijo Armsmaster. Su voz repleta con ira reprimida.
Sin bichos. Maldita sea, no tenía bichos de nuevo. Había vaciado mi armadura de bichos cuando ataqué a Armsmaster, y los dejé a ellos y al resto del enjambre en la Galería cuando escapamos.
Ríndanse”, entonó.
“Pensando en ello”, habló Tattletale.
“Decide rápido” gruñó Armsmaster.
“¿Por qué se detuvieron aquí, chicos?" Murmuló Tattletale, “Estamos a media cuadra del estacionamiento donde escondimos nuestro vehículo.”
“Quería asegurarme de que no nos perseguía nadie antes de que volviéramos”, respondió Grue, “Menos mal que lo hice.”
“Claro”, la voz de Regent estaba cargada de sarcasmo, “porque esto es mucho mejor a que ellos nos encontraran mientras encendemos la camioneta.”
“Chicos”, interrumpí, susurrando sin apartar los ojos de Armsmaster, “Respuestas. Soluciones.”
“Vayamos al estacionamiento”, nos dijo Tattletale.
“Nuestra situación allí no será mejor”, respondió Grue.
Vayamos al estacionamiento”, siseó ella entre dientes, mientras Armstroms daba un paso adelante.
El callejón era lo suficientemente ancho para que dos perros se pararan hombro con hombro, y vi a Perra dirigiendo a dos de los animales para que se interpusieran entre nosotros Armsmaster antes de que Grue cubriera todo excepto a Armsmaster y los perros en la oscuridad.
La oscuridad no duró más de tres segundos. Hubo tiempo suficiente para que Grue colocara su brazo contra mi clavícula y me empujara contra la pared, y luego eliminó la oscuridad que nos rodeaba. Había un olor a ozono ardiente. ¿Había usado Dauntless su lanza?
Inmediatamente quedó claro que Dauntless no tenía mucha oscuridad a su alrededor. Levantaba el brazo de su escudo, y se había convertido en un campo de fuerza con forma de burbuja, que se extendía en un radio de tres metros a su alrededor, tocando ambas paredes a cada lado de nosotros. El campo de fuerza estaba sirviendo para bloquear la oscuridad, y aunque no estaba segura, sospeché que el campo en realidad estaba comiendo a través de la oscuridad que lo tocaba. Estaba produciendo un sonido crepitante y chisporroteante que ahogaba el tráfico en las carreteras que nos rodeaban.
Dauntless avanzó un paso, y el campo de fuerza se movió una distancia correspondiente más cerca de nosotros.
Después de un segundo corto avance de Dauntless, Grue tuvo que retroceder un paso para evitar tocar el campo de crepitante energía blanca. Un paso que cerró la distancia entre nosotros y Armsmaster.
“Armsmaster te odia”, dijo Tattletale a Dauntless, alzando la voz para que la oyera por encima del crujido que el campo de fuerza estaba generando, “Odia que tú seas la próxima estrella, el tipo que lo va a superar. Que tienes el camino fácil para ser un gran nombre en el Protectorado, y él es el que tiene que pasar las noches despierto, modificando su equipo, compilando simulaciones, pensando en nuevas ideas, entrenando en el gimnasio durante horas y horas seguidas. Cada segundo de trabajo que realiza, siente más resentimiento por ti. ¿Por qué crees que eras el único miembro del equipo que mandó para patrullar la ciudad y cuidar a los Custodios, en lugar de que vinieras a la fiesta?
Dauntless negó con la cabeza. Luego levantó la mano de su lanza y tocó con un dedo el costado de su casco.
“Audífonos”, suspiró Tattletale, “Armsmaster le dijo que se pusiera audífonos, por lo que Daughtless no puede oír a nadie más que a él. Eso es brillante e increíblemente deprimente.”
Dauntless avanzó dos pasos, rápidamente, y todos nosotros, a excepción de Perra y Angelica, estábamos en una posición en la que teníamos que darnos prisa en dar un paso atrás. Regent fue demasiado lento, y su mano tocó la burbuja. Un breve arco de energía viajó desde el campo hasta la mano de Regent mientras la retiró.
“¡Mierda! ¡Ow!” Regent se quedó sin aliento. “¡Suficiente de esta mierda!”
Levantó su otra mano, y Dauntless tropezó. Regent luego agitó su mano hacia un lado, y Dauntless cayó. Cuando Dauntless usó ambas manos para aliviar su caída, el campo de fuerza cayó.
“¡Muevanse!” Gritó Grue, descartando su oscuridad. Perra silbó dos veces, con fuerza, y los dos perros que luchaban con Armsmaster se apresuraron a seguirnos.
Dauntless levantó su lanza para impedirnos el paso. Grue, dirigiendo nuestra retirada, saltó sobre el crepitante rayo de luz y bajó los dos pies sobre el casco de Dauntless cuando aterrizó. El héroe no se recuperó antes de que lo rebasáramos.
Estábamos libres del callejón. Dos de los perros pasaron junto a nosotros, metiéndose contra el tráfico para que pudiéramos cruzar la calle. Los autos pisaron los frenos cuando nos movimos.
Acabábamos de cruzar el umbral del estacionamiento cuando Dauntless abrió fuego, golpeando a Brutus no menos de tres veces con pinchazos de su Arclance, y luego dirigiendo su atención a Angelica. El arma podía extenderse tanto como lo necesitara, alargándose más rápido de lo que el ojo podía seguir. Chispas blancas volaron cuando se estrelló contra los animales, pero el efecto fue a lo sumo menor. El Arclance era algo entre un sólido y una energía, combinando los rasgos de ambos. Podía golpear bastante fuerte, con una carga eléctrica de remate, pero sospechaba que usarlo con los perros no era muy diferente de usar un Taser de mano contra un elefante adulto. Eran demasiado grandes, demasiado duros.
Al descubrir que no estaba teniendo mucho efecto sobre los animales, Dauntless apuntó hacia nosotros.
Regent interfirió con la puntería de Dauntless, y el Arclance desgarró las ventanas del edificio sobre el estacionamiento, trayendo una lluvia de fragmentos de vidrio sobre nosotros mientras cruzábamos la puerta y entramos al garaje.
Armsmaster salió del callejón y nos vio. Con la intención de cerrar la distancia, él envió su garfio para atrapar la barra de metal de ‘no pases si estás por encima de esta altura’ sobre la puerta del estacionamiento. En el momento en que las garras del gancho se cerraron alrededor de la barra, Armsmaster comenzó recoger la cadena para impulsarse, sus botas de metal patinando sobre la carretera.
Perra silbó, fuerte, y señaló la barra. Judas se abalanzó hacia ella, atrapando la barra y el garfio en sus mandíbulas. La cadena que sostenía la barra se rompió cuando Judas tiró, y el deslizado de Armsmaster fue interrumpido cuando Judas tiró de la cadena que se extendía entre ellos.
Armsmaster cambió de posición y empezó a correr, logrando mantener sus pies estables a medida que su trayectoria cambiaba. Extendió el brazo que sostenía el báculo, y vi un chorro de sangre volar de la boca de Judas, el perro se echó hacia atrás en reacción. Judas soltó la barra y el gancho y retrocedió varios pasos, gruñendo. Cuando el gancho se retiró, vi que no estaba en su forma de gancho, sino en su forma normal de alabarda, con hoja, punta de lanza y una cantidad considerable de sangre.
Armsmaster mantuvo su ímpetu, terminó de recoger la cadena, y luego envió la bola de nuevo, su arma volviendo a cambiar a un mayal. Derribo a Judas, luego llevó el mayal en un amplio barrido para mantener a raya a los otros dos perros. Dauntless continuó acercandose, deteniéndose justo detrás y al lado de Armsmaster.
“Mi programa de mapeo dice que hay tres formas de salir de este garaje”, nos informó Armsmaster, “Las puertas de las otras dos salidas están cerradas, y les garantizo que no tendrán tiempo de abrir la cerradura o romper la puerta antes de que los alcance. No más trucos, no más...”
Se detuvo a mitad de la frase, movió la cabeza hacia un lado y luego hacia el otro. “Que-”
Y luego desapareció.
Un pilar de concreto pintado de color amarillo, del tipo que se usaba para evitar que los autos se estacionen frente a las puertas de las escaleras, o para proteger la máquina expendedora de boletos de cualquier colisión, apareció en su lugar. Golpeó el suelo con fuerza, luego cayó de costado. Al mismo tiempo, escuchamos una serie de fuertes colisiones detrás de nosotros.
Un gigante de acero con manos enormes y un caño en su espalda que arrojaba volumenes de humo negro y gris tenía una mano cerrada alrededor de Armsmaster. Repetidamente, metódicamente, golpeó a Armsmaster contra el capó de un automóvil.
Ballistic, con su construcción de jugador de fútbol y su armadura corporal angular, salió de las sombras entre los autos hacia la izquierda de Dauntless, justo al lado de la entrada. Una niña que reconocí pero que aún no había visto en persona surgió de la derecha. Llevaba maquillaje de payaso y una gorra de bufón, con un traje azul celeste y ceñido completo con faldones. Las campanas tintinearon por las puntas de su gorra, sus faldones, sus guantes y sus botas. Circus. Su traje, maquillaje y combinación de colores eran diferentes cada vez que salía, pero el tema siempre era más o menos el mismo.
Dauntless se movió para retirarse, pero Sundancer lo interceptó, dando un paso alrededor del frente del edificio y colocando su sol en miniatura en el centro de la entrada para bloquear la salida.
No tenía suficientes bichos para contribuir, y además tenía muy poca idea de lo que estaba sucediendo, así que me quedé quieta y observé mientras el resto de la escena se desarrollaba con sorprendente velocidad.
Armsmaster luchó para salir de la mano de metal gigante, pero se encontró lidiando no solo con la máquina, sino con una criatura de la laguna negra, repleta de armadura de crustáceos y tentáculos de pulpo en lugar de brazos y cara. Logró alejarlos por unos breves instantes, hasta que lanzó su arma hacia la criatura pulpo y terminó con el parachoques de un coche en el lugar de la Alabarda. Él no tenía agarre en el parachoques cuando se materializó, por lo que se le resbaló y lo dejó caer. Antes de que pudiera recuperarse de su sorpresa o su falta de un arma, se encontró atrapado en la mano mecánica. El gigante impulsado por vapor reanudó su metódico golpeteo de Armsmaster contra el ahora maltratado coche, con el hombre cangrejo-pulpo parado cerca pacientemente.
Circus arrojó un puñado de cuchillos a Dauntless, solo para que fueran desviados cuando se encapsuló en su burbuja de campo de fuerza. Sin embargo, en el momento en que se levantó la burbuja, vi que Ballistic se agachaba para tocar el automóvil estacionado a su lado. No se vio que se moviera cuando utilizó su poder en él. Más bien, en un abrir y cerrar de ojos, se había ido de donde estaba, y abruptamente se encontraba prácticamente envuelto alrededor de la mitad superior del campo de fuerza. Comenzó a rodar hacia un lado antes de que el campo de fuerza cediera, y luego cayó al suelo a escasos metros de Dauntless.
Circus no había dejado de moverse. Cuando el auto tocó el suelo, sus pies encontraron posiciones en el chasis, e inmediatamente estaba en el aire, saltando hacia Dauntless. Ella trajo sus manos hacia atrás, y en algún momento en que no pude ver sus manos, tomó con dos manos un mazo grande y pintado de colores, con serpentinas de colores volando detrás cuando lo bajo contra Dauntless.
Circus era una de esas capas que tenía un montón de poderes muy pequeños. Los que yo conocía eran una piroquinesis menor, la capacidad de guardar elementos en el aire, recuperar esos elementos con la misma facilidad, y una coordinación y un equilibrio enormemente mejorados, para redondear. Ella era una de los villanos solitarios más exitosos en Brockton Bay, una ladrona común y de guante blanco, lo suficientemente rápida y versátil como para ganar o escabullirse si se cruzaba con un héroe. Si recordaba bien, le habían ofrecido un puesto en los Undersiders y se había negado rotundamente.
Lo que planteó la pregunta de qué estaba haciendo ella aquí, con los Viajeros.
Dauntless paró el mazo de Circus con su Arclance, y el mazo se había ido en el siguiente segundo, como si nunca hubiera existido. Sin embargo, en algún momento mientras tanto, ella había logrado poner una antorcha encendida en una mano. Se la llevó a la boca y sopló un gran cono de fuego en dirección a Dauntless.
Retrocedió tambaleándose del torrente de llamas, levantó su escudo y lo ensanchó en una burbuja de campo de fuerza otra vez. Menos de un segundo después de que se levantó el escudo, Ballistic envió otro automóvil que lo atropelló con suficiente fuerza que el automóvil rebotó en el techo, otra vez contra el suelo y al otro lado del estacionamiento. El escudo falló, dejando de existir entre parpadeos, y Dauntless se tambaleó.
Circus aprovechó la oportunidad para acercarse, antorcha guardada, maza en mano. Lo que siguió fue un derribo brutal, ya que Circus blandió el mazo dos veces, haciéndolo desaparecer en lugar de empujarlo hacia atrás para el próximo golpe, lo que hizo que el asalto fuera mucho más implacable. Ella se agachó para evitar su Arclance, luego giró en un apretado círculo mientras se desplazaba a su alrededor. Mientras giraba su cuerpo, el mazo apareció una vez más. Continuó con el giro con el arma en la mano, empujándolo con fuerza contra el centro del pecho blindado de Dauntless.
Dauntless cayó, y el conflicto terminó bruscamente, en silencio, salvo por el crujido del sol en miniatura de Sundancer y una única bocina que sonaba afuera.
Los dos gigantes, la máquina y la extraña criatura marina, se acercaron a nosotros, con Trickster quedándose atrás. Pude ver la cara del hombre máquina, un caucásico de mejillas pesadas marcadas por el acné y cabello largo recogido en una cola de caballo grasienta, la mitad superior de su cara cubierta con una máscara de metal y gafas, y ahora podía ubicarlo. Era Trainwreck, un villano bastante matón que no se había hecho mucha fama. No podría decir si era un traje o realmente su cuerpo. Por lo que sabía, era una especie de cyborg impulsado por el carbón, o un individuo desafortunado que había sido transformado por sus poderes de la misma manera que Newter y Gregor.
Y, por supuesto, eso dejaba al que no encajaba, la criatura marina, que solo podía ser Génesis, de los Viajeros.
Trainwreck arrojó al derrotado y ensangrentado Armsmaster al suelo, junto a Dauntless. Se tomó un segundo para examinar la Aalabarda, que sostenía en su otra mano, y luego la rompió en sus manos y apretó los restos en su puño de metal. Arrojó la chatarra resultante sobre los héroes inconscientes.
Miré a través del grupo reunido. Los Viajeros y dos villanos que, hasta donde yo sabía, nunca habían estado en un equipo. Nadie estaba diciendo nada.
Una voz suave y segura de sí misma rompió el silencio. “Asumí, Tattletale, que cuando pediste reunirte conmigo al finalizar tu tarea, no estarías trayendo los héroes contigo.”
Un soldado en kevlar y un pasamontaña negro sostenía la puerta de la escalera abierta para Coil. Vestido con el mismo leotardo negro con la imagen de una serpiente blanca dispuesta a través de él, Coil se unió a nosotros, caminando lentamente, con las manos entrelazadas detrás de su espalda, observando la escena con una mirada evaluadora. Dos soldados lo seguían, con armas en sus manos.
Coil. Sentí que mi pulso se aceleraba.
Tattletale hizo una mueca de dolor. “Lo siento.”
Coil miró alrededor un poco más, luego pareció tomar una decisión, “No. No creo que haya nada por lo que disculparse.”
Hizo una pausa, y todo lo que pude pensar era que eso es todo. Tengo lo que necesito.
Coil habló, más como si estuviera pensando para sí mismo que ninguno de nosotros: “Me estaba sintiendo teatral. El plan era que los Viajeros, Circus y Trainwreck salieran de las sombras mientras yo hacía una entrada impresionante. Es una lástima que no funcionó, pero supongo que tuvo un beneficio táctico.”
“Eso creo”, Tattletale sonrió abiertamente.
“Bueno, parece que tuviste éxito esta noche. Bueno. ¿Ya no hay perseguidores?”
“No.”
“¿Servicios de emergencia? ¿Otros héroes?”
“Todos al menos a dos minutos y medio, creo.”
“Entonces nos vamos a ir. Undersiders, Trickster, tengo un vehículo preparado, y me gustaría que me acompañen. Creo que tenemos mucho que discutir.”

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2018.06.27 06:11 master_x_2k Enredo I

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Enredo I

Me enfrenté a un hombre japonés muy delgado de la estatura de Grue. Sostenía un cuchillo en una mano y una katana en la otra.
Una estrecha sonrisa cruzó su rostro mientras hacía que su espada katana girara a su alrededor a la velocidad del rayo.
A mis órdenes, un enjambre de avispas fluyó de debajo de la armadura de mi traje y se posó sobre él. Hubo un momento en que se retorció perplejo antes de que comenzara a aullar de dolor. Tanto la katana como el cuchillo cayeron al suelo cuando comenzó a usar sus manos para golpear al enjambre.
Saqué mi bastón y lo golpeé en el puente de la nariz. Terminé pegándole mucho más fuerte de lo que pretendía, ya que justo se inclinó hacia delante en el mismo momento en que giré. Mientras se tambaleaba, la sangre manaba de su rostro, me lancé hacia adelante con un golpe bajo para golpearlo en el costado de la rodilla.
Se desplomó en el suelo y se retorció, con demasiado dolor como para tomar represalias. Me incliné para recoger el cuchillo, que parecía barato, y la katana, que parecía antigua. Utilicé el cuchillo para cortar la vaina de la katana de su costado, luego solté el cuchillo y lo arrojé al desagüe de tormenta.
Con la katana enfundada en una mano y mi batuta en la otra, miré el campo de batalla de esa noche.
El edificio que se alzaba sobre nosotros era un conventillo, como muchos otros en los Muelles. Cinco o más apartamentos en un área tan pequeña que solo debería contener tres como máximo. Diez o doce familias compartiendo un solo baño y ducha. Esa realidad era fea por sí sola, pero se corría la voz de que el ABB estaba convirtiendo edificios de viviendas como este en cuarteles para sus soldados. Que los reclutas menos que entusiastas, los que tenían las bombas implantadas en sus cabezas, estaban siendo reunidos aquí para que los capitanes de la ABB los pudieran observar, entrenar, equipar y desplegar.
Me había resistido al principio. Me había preocupado que fuera una estratagema de Kaiser para que los villanos organizados de Brockton Bay atacaran un edificio lleno de personas indefensas. Incluso después de que Tattletale confirmara que se trataba de una base de operaciones de ABB, había tenido mis dudas.
Tenía mis dudas, eso era, hasta que habíamos atacado y los soldados del ABB habían salido del edificio como hormigas de un hormiguero. Payasos de un auto payaso. Una ridícula cantidad de personas, de todos modos, para un edificio que no era tan grande.
Nos superaron en número veinte a uno, pero dudaba que ninguno de nosotros realmente estuviera sudando. No había nadie con poderes luchando en defensa del ABB, ya que solo Bakuda estaba ilesa y teníamos una idea de dónde estaba escondida. Eso significaba que de lo único que teníamos que preocuparnos eran sus miembros de pandillas comunes, y ya habíamos eliminado a los tipos con armas de fuego.
Fuegos llameantes tan altos como yo salpicaban el camino alrededor de la vivienda. En otros puntos, manchas de oscuridad persistieron. No había energía en la zona y no había habido durante días, probablemente el trabajo de los militares, y el campo de batalla estaba iluminado sólo por las llamas, dando a la pelea en curso una apariencia casi infernal. Las caras de los miembros del ABB contorsionadas de dolor y miedo. Los villanos avanzando, implacables, con rostros como el casco esquelético de Grue, la máscara de gas modificada de Spitfire con las lentes reflejando las llamas y la cara pastosa de Gregor con trozos de caparazones en forma de percebes que la cubrían.
Y a mí, supongo. Las lentes amarillas de mi máscara recién reparada, el diseño de mandíbulas que enmarca mi quijada.
Me dirigí hacia donde estaba ocurriendo la pelea principalmente, y me encontré cara a cara con un hombre de veintitantos años. Inmediatamente lo identifiqué como uno de los reclutados. Alguien que no pelearía si no fuera por la bomba colocada en su cerebro. Sostenía un bate de béisbol apuntando hacia mí como si fuera una espada.
“Ríndete”, le dije, “Baja el arma, acuéstate en el suelo y pon tus manos sobre tu cabeza.”
“N-no. ¡No puedo!”
“Tengo poderes. Tu no. En los últimos diez minutos, he derrotado a personas más grandes que tú, con mejores armas, personas con instinto asesino, y lo hice sin sudar. Te diré en este momento, has perdido. Perderás esta pelea. Acuéstate y pon tus manos sobre tu cabeza.”
“¡No!” Dio un paso adelante, levantando el bate.
No me gustó pelear con estos muchachos. No me gustó lastimarlos. Pero si no se rendían, lo mas parecido a misericordia que podía ofrecer era lastimarlos lo suficiente de forma tan obvia como para que su voluntad luchar no fuera cuestionada si terminaba teniendo que dar explicaciones a Bakuda.
Le puse mis bichos encima, con la esperanza de distraerlo lo suficiente como para que me diera tiempo para asestar un golpe decisivo. Este tipo, sin embargo, no se inmutó. En lugar de luchar, se lanzó de cabeza a través del enjambre de insectos mordiendo y picando, agitando ciegamente su bate en mi dirección. Tuve que correr hacia atrás para evitar ser golpeada. Retiré mi bastón e intenté decidir cuándo y cómo golpear. Si su bate golpeara mi bastón, podría desarmarme. Si pudiera golpear su mano, sin embargo, o atraparlo con la guardia baja...
No hubo necesidad. Grue entró, casi casualmente, y metió su puño en la mandíbula del pobre hombre. Él se estrelló contra el suelo, el bate se le cayó de las manos.
“Gracias”, dije, incluso mientras hacía una mueca de empatía por el tipo que acababa de ser noqueado.
“No hay problema”, las vibraciones inquietantes de su voz estaban en desacuerdo con su elección casual de palabras. “Casi hemos terminado aquí.”
Miré alrededor del campo de batalla. Los miembros del ABB lesionados e inconscientes desperdigados en el terreno alrededor del edificio. Aunque nos habían superado en número al principio, solo quedaron unos pocos rezagados.
“¡Tattletale!” Gritó Grue, “¿Cuántos?”
“¡Eso es todo! ¡El edificio está despejado!”, Le devolvió la llamada. Siguiendo su voz, la vi agachada sobre uno de los pocos autos estacionados a lo largo de la calle, con la pistola colgando de sus dedos, fuera del camino de la pelea y con disuasión a mano.
“¡Spitfire!” Gritó Grue. “¡Caracol!”
Los dos miembros del equipo de Faultline trabajaron en tándem. Spitfire se dispuso a arrojar un géiser de fluido por la boquilla en la base de su máscara, dirigiéndola hacia la base del edificio, donde se encendió al contacto. Gregor el Caracol, por su parte, extendió una mano y lanzó una corriente constante de espuma hacia los edificios adyacentes. Nos había informado antes de que comenzara la pelea: podía inventar una variedad de sustancias químicas en su prominente estómago y proyectarlas en chorro de su piel. Adhesivos, lubricantes y ácidos fuertes, entre otras cosas. El que estaría usando ahora sería algo ignífugo, como lo habíamos planeado. No sería bueno incendiar el vecindario.
Mientras Spitfire trabajaba en quemar el edificio hasta el suelo, y Gregor mantenia el fuego contenido en el edificio, el resto de nosotros pasamos varios minutos trabajando en desarmar y mover a los enemigos heridos e inconscientes de las cercanías del edificio. Grue me había proporcionado un paquete de docenas de muñequeras de plástico y comencé a utilizarlas con los miembros del ABB.
Grue se me acercó, “No me quedan. ¿Tienes extras?”
Le di un puñado de muñequeras.
“Así que esto con el ABB casi ha terminado”, dijo, “y estaba hablando con Fog, una de las personas de Kaiser. Parece que no va a presionar el tema sobre Perra y sobre las peleas de perros, como sospechabas.”
Asentí con la cabeza, “Bien. No me agradan, pero esa es una lucha que no necesitamos ahora.”
Grue forcejeó con un miembro de la pandilla con una pierna lesionada, retorciendo los brazos del tipo detrás de su espalda y luego golpeándolo en el riñón cuando su lucha hizo que fuera muy difícil ponerle las esposas de plástico. El tipo dejo de resistirse.
“¿Tienes algún plan para mañana?”
Aparté mi atención de la chica inconsciente que estaba esposando y miré a Grue.
“¿Y bien?”, Preguntó.
“No tengo plan. Sin plan”, busqué mis palabras. Técnicamente, podría o debería estar volviendo a la escuela, pero todavía tenía la excusa tentativa de la conmoción cerebral, por lo que podría permitirme la pérdida de unos pocos días. Después de la reunión con la escuela, me alegré por la excusa.
“¿Quieres venir a mi casa? Se supone que tengo una reunión grupal para analizar el progreso y lo que sea para esta clase en línea que estoy tomando, pero también va a pasar el asistente social de mi hermana a ver mi apartamento por la tarde. Tenía la esperanza de comprar algunos muebles y armarlos para entonces, pero estoy corto de tiempo y será mucho más fácil con dos personas”, me dijo, “...y esa fue una explicación divagante.”
“Entendí lo esencial. Sí, podría hacer eso.”
Lo había visto sonreír con esa sonrisa infantil tan a menudo que podía imaginarlo detrás de su máscara.
“¿Te envío un mensaje de texto con la hora y la dirección?”
“Bien.”
Me dio una palmada muy de 'chico' en el hombro, luego se dirigió a alcanzar a un tipo que estaba tratando de arrastrarse para escapar, cerca en la calle.
Cuando se fue, Tattletale se unió a mí, quitándome unas pulseras y ayudándome con los demás. Ella estaba sonriendo.
“¿Qué?”
“Nada.”
“Estás leyendo demasiado en esto”, le dije.
“No me invitó a ”, me lanzó una mirada astuta.
“Quizás él sabe que no habrías aceptado.”
"Tal vez sospeche que lo hubiera hecho, y quería pasar tiempo solo contigo.”
Tenía mis dudas. Definitivas dudas sobre lo que ella estaba implicando. No tuve la oportunidad de aclarar.
“¡Bajando!” Rugió Gregor. Hubo un estruendo cuando el edificio comenzó a ceder, seguido por un choque cuando comenzó a plegarse sobre sí mismo. Spitfire dirigió su aliento de napalm a una esquina del edificio, borrando la madera y la piedra allí. Ella rápidamente retrocedió cuando el edificio terminó su colapso controlado.
Cuando los escombros se asentaron, Gregor roció su espuma extintora con una mano, dirigiendo la corriente contra los dedos de su otra mano para que la corriente se separara en una amplia salpicadura. Cada gota que golpeó una parte del edificio se hincho en una masa de espuma de unos pocos centímetros de diámetro. En poco tiempo, el edificio estaba cubierto lo suficiente como para que solo quedaran algunos rastros de llamas.
“¡Terminamos, vámonos!” Gritó Grue, volviendo a donde estábamos Tattletale y yo.
Nos arrastramos, dejando a los matones atados, mientras que Spitfire y Gregor el Caracol desaparecieron por una calle diferente.
Habíamos irrumpido en una destartalada tienda de mecánica para esconder nuestro transporte, y regresamos allí en poco tiempo cuando Tattletale llamó a las autoridades para tratar con los miembros del ABB. Cuando el automóvil se salió y se dirigió hacia el agua, me permití respirar de nuevo.
Nuestra tercera noche así desde que Perra y yo nos enfrentamos a Lung. Cada noche había sido más fácil que la anterior, y no estaba segura de cuánto de eso era que me estaba acostumbrando a esto, y de cuánto era el hecho de que el ABB se estaba desmoronando bajo el ataque sostenido.
“Creo que el ABB está casi acabado”, Grue habló desde el asiento del conductor, haciendo eco de mis pensamientos y su declaración anterior.
“Tres días y noches de presión de la policía, el ejército, todos los chicos buenos y la mayoría de los villanos de la ciudad harán eso”, dije.
Lisa comentó: “Es como si te decía, Taylor, alguien rompe esas reglas tácitas, la comunidad protege el status quo. Nosotros los villanos establecemos una tregua con las autoridades locales, de hecho trabajamos juntos, de cierta forma, con policías, capas y militares sosteniendo la paz durante el día, y derribando a todos los miembros del ABB que asoman sus cabezas, mientras que los villanos hacemos las cosas más esenciales... En este caso, es más descarada una invocación de eso que cualquier otro ejemplo que se me ocurra. Creo que podemos agradecer a Coil por eso.”
“Ha sido una experiencia de aprendizaje”, agregué, “Al menos, he tenido una mejor idea de los otros grupos. No pensé que los soldados de Coil fueran tan buenos como los que vi en acción. Conocer a los miembros de la Cuadrilla de Faultline, y los Viajeros, también. No son malas personas.”
“Aprendí mucho también, de una manera diferente,” Tattletale se inclinó hacia adelante desde el asiento trasero, colocando su cabeza y hombros entre los dos asientos delanteros. “Dije que parte de la razón por la que quería ir con Trickster y su compañero de equipo cambiaformas era descubrir sus poderes, ¿verdad? Nunca compartí.”
“¿Y?” Preguntó Grue. Con una mano todavía en el volante, se quitó el casco con la otra. Le tomó solo un segundo aclarar la oscuridad alrededor de su rostro.
“Y Trickster, su líder, es un teletransportador. No solo a el mismo. Él puede hacer cualquier cosa que vea teletransportarse. Excepto que hay una regla especial para su poder, una restricción. Él tiene que intercambiar los lugares de dos cosas con una masa aproximadamente equivalente. Cuanto mayor es la diferencia en masa, más lento es el intercambio y más corto es su alcance.”
“Eso suena como un inconveniente bastante grande”, dijo Brian.
“Él lo hace funcionar. Tenía miembros de ABB golpeando a sus propios muchachos, los desarmaba como si fuera un juego de niños. En cuanto al ‘cambiaformas’.” Tattletale hizo comillas con los dedos. “Su nombre es Génesis. ¿Su poder? Proyecciones controladas remotamente.”
“¿Ella no está realmente allí?”
Tattletale negó con la cabeza. “Apareció con una cosa triceratops-toro-cyborg, atravesó la puerta de entrada, activo una trampa, se hizo añicos. Y Trickster simplemente se rió. Dos minutos más tarde, había generado a una dama caballero de brillante armadura y estaba lidiando con los tipos con armas de fuego.”
“Caray”, dije, “Sundancer tiene un sol en miniatura. Ballistic, como Brian y yo vimos la última noche, solo necesita tocar algo para que salga volando a unos cientos de metros por segundo. No importa si se trata de rodamientos o un automóvil. Agregas esta nueva información, y bueno...”
“Pesos pesados”, Brian terminó por mí.
“Podemos estar contentos de que estén de nuestro lado”, dije.
“Por ahora”, señaló Brian, “todavía no sabemos por qué están aquí y por qué están ayudando.”
Echó un vistazo a Tattletale, con la ceja levantada. Ella se encogió de hombros, “Mi poder no me dice nada concreto. Estoy tan curiosa como tú.”
Me uní a Brian para quitarme la máscara. El auto, provisto por nuestro jefe, tenía vidrios polarizados, por lo que no había que preocuparse allí. Tendría que volver a ponérmela cuando fuéramos más allá del bloqueo militar, pero eso no era un problema.
Bajé la visera del sol sobre el parabrisas y usé el espejo para examinar mi cuello. El moretón todavía era notable. Tal como Perra dijo, parecía que había sobrevivido a un ahorcamiento.
“¿Te importa si me quedo otra vez, esta noche?” Pregunté.
Vi a Tattletale encogerse de hombros en el asiento trasero, a través del espejo. “Es tu lugar también. Ni siquiera necesitas preguntar. Creo que deberías llamar a tu papá, para que no se preocupe.”
“Sí, llama a tu padre”, confirmó Brian.
“Bien.” Iba a hacer eso de todos modos.
Cuando las barricadas militares con luces centelleantes encima de ellas se hicieron visibles a lo lejos, entramos al área de carga de lo que una vez había sido una pequeña tienda de comestibles, fuera de la vista.
“¿Alguna prisa?” Pregunté.
“Estamos bien”, dijo Tattletale, “Voy a llamar a Regent y Perra, ver cómo está su grupo.”
“Entonces llamaré a mi papá.”
Salí del auto para hacer mi llamada.
Él recogió en la primera sonada.
“Hola papá.”
“Taylor. Me siento aliviado de saber de ti.”
Entonces él había estado preocupado.
“Me volveré a quedar en casa de Lisa esta noche.”
“Me gustaría que vengas a casa, Taylor. Me preocupa que no te haya visto desde que te fuiste de la reunión en la escuela.”
“Estoy bien.”
“No es que no te crea, pero me sentiré mucho mejor cuando lo vea por mí mismo. Quiero hablar, cenar y desayunar juntos, estar en contacto. No quiero perder el contacto como lo hicimos después...”
“Después de que mamá murió”, terminé por él. “Está bien, papá. Es solo que... creo que necesitaba un cambio de ritmo, alejarme de todo un poco. Ya hice planes para esta noche. Sería incómodo cancelar. ¿Voy a casa a cenar mañana?”
Él dudó. “Está bien, solo dime que estas yendo a la escuela.”
“Sí”, la mentira pasó por mis labios con facilidad, pero pesaba mucho en mi conciencia. Sin embargo, decepcionarlo hubiera sido peor. Traté de quitarle peso a la culpa al convertirla en una verdad a medias, “No fui el lunes. Empecé a ir ayer por la tarde.”
“Supongo que eso es mejor que nada. Te veré mañana por la noche, entonces.”
“Te quiero papa.”
“También te amo.”
Colgué. Era una mentira blanca, ¿verdad? Realmente no estaba lastimando a nadie, y mi papá solo se preocuparía más si le dijera que no iría a la escuela.
Tattletale y Grue salieron del auto mientras yo me ponía la máscara.
“¿Todo listo?”, Preguntó ella.
“Listo”, respondí.
Ella abrió la escotilla en la base de la tienda de comestibles, que nos llevaría a los túneles que se extendían debajo de la barricada.
Descendimos a la oscuridad.

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2018.06.22 00:47 master_x_2k Colmena X

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Colmena X

“911 de Brockton Bay, ¿cuál es su emergencia?”
“Múltiples heridos”, le dije, mirando hacia la señal de la calle más cercana, “Almacén en Whitemore y Sunset. Envíen policías y capas también. Estos tipos son miembros del ABB.”
Hubo una breve pausa: “¿Eso es Whitemore y Sunset?”
“Whitemore y Sunset, sí. Escucha, el líder del ABB, un parahumano llamado Lung, está incapacitado en la escena, pero eso no será así por mucho tiempo. Está drogado y cegado, pero las drogas estarán fuera de su sistema antes de que pase demasiado tiempo.”
“¿Eres una capa?”, Preguntó, “¿Puedo obtener tu identificación?”
“Repito”, la ignoré, “Está drogado y cegado, pero solo la ceguera será un factor cuando los primeros en responder lleguen a la escena. Adviértales que tengan cuidado. También puedes decirles que un segundo parahumano que se hacía llamar Oni Lee estaba presente pero huyó después de resultar herido. Él todavía puede estar en el área.”
“Entiendo. El Protectorado será informado antes de que lleguen a la escena. Tengo ambulancias, policías y equipos de ERP en camino. ¿Puedo obtener su identificación?”
Colgué.
“No puedo creer que le hayas arrancado sus ojos”, dijo Sundancer. Estábamos caminando rápidamente hacia donde habíamos dejado Labyrinth.
“Él sanará”, le señalé, “eventualmente.”
“Cegaste a alguien que estaba incapaz de defenderse. Eso está un poco jodido.”
No podía decir mucho sobre eso. Jodido o no, había sido necesario. No podría haber lidiado con ello si hubiera sabido que lo habíamos dejado allí y él hubiera vuelto al ruedo como de costumbre para el final del día. Lo había detenido, lo mejor que pude.
Está bien, está bien, estaba dispuesta a admitir que tal vez los medios eran un poco turbios. Había peleado junto a algunas personas de mierda, lo había mutilado. Al dejar ir a Fenja, Menja y Kaiser, de cierta forma había aprobado lo que le habían hecho a los hombres de Lung. Pero al final, era lo que quería hacer cuando quería ser un superhéroe. Había derrotado a una persona horrible.
Solo esperaba que los héroes pudieran limpiar el desorden y poner a Lung tras las rejas para siempre esta vez.
“Oye Perra”, le dije, “¿por qué regresaste?” No podía expresarlo mejor sin ofenderla, pero quería saber por qué volvería cuando se suponía que iba a tomar Newter y al soldado de Coil a un doctor.
Perra estaba sentada con una pierna a cada lado sobre Brutus. Ella pareció entender lo que quise decir, “El otro soldado dijo que era un médico entrenado. Me dijo que podía manejarlo, así que volví para luchar.”
“Ah”, dije. “Lo entiendo.”
Al ver que nos acercamos al resto de nuestro grupo, vi que Perra no había mentido. Newter estaba vendado y despierto, mientras que el otro soldado estaba acostado, inconsciente. Tal vez noqueado por el dolor.
“Lo lograste”, sonrió Newter.
“Apenas”, admití, “¿Estás bien?”
“Soy más duro de lo que parezco”, respondió, “Beneficio de mi, um, biología única.”
“Genial”, le respondí, sintiéndome tonta por no tener una mejor respuesta, pero no se me ocurrió nada que decir que no sonara como si lo estuviera intentando demasiado o, peor, sonara sarcástica.
“Este tipo dice que ustedes probablemente salvaron mi vida”, Newter señaló con el pulgar hacia el hombre de Coil que estaba despierto.
“Honestamente, me cuesta para creer que estás despierto y hablando en este momento”, respondió el médico.
“De todos modos, gracias”, dijo Newter, moviendo los ojos de mí a Sundancer a Perra y viceversa.
“No hay problema”, le respondí, sintiéndome tonta por no tener una respuesta mejor o más adecuada. Avergonzada, busqué una razón para cambiar el tema. “Mira, deberíamos salir de aquí en los próximos minutos. Capas, policías y ambulancias están en camino de lidiar con las repercusiones.”
“Está bien”, dijo Newter, “pero tengo que preguntar... ¿un pequeño ejército de cucarachas los trajo esos?”
Estaba sonriendo mientras señalaba un lugar cerca de donde estaba echado. Una pila de bolsas de papel estaba organizada en una pila.
“Me olvidé de que hice eso”, admití, “no se sentía bien dejar el dinero del ABB si terminábamos retirándonos, así que hice que mis bichos lo sacaran de ahí. Todos podrían tomar una bolsa.”
“¿Podemos tomarlo?” Newter preguntó, “¿Segura?”
Me encogí de hombros en respuesta. El dinero no me importaba mucho. “Considéralo un bonus, un agradecimiento por ayudar. Esta, em, no exactamente dividido en partes iguales, así que no lo tomen como un insulto si alguno de ellos termina siendo una bolsa llena de billetes de un dólar.”
“No tengo quejas”, dijo Newter. Extendió la mano y la usó para rodear y recoger una bolsa. El tipo de Coil lo ayudó a ponerse de pie, y uno podía verlo estremecerse y jadear por el esfuerzo. Se tambaleó un poco, luego puso una mano sobre el hombro de Labyrinth para estabilizarse. Sundancer agarró una bolsa, y el médico / observador de Coil agarró dos.
Labyrinth no se estiro a por una, así que me acerqué, agarré una y se la tendí. Ella no respondió.
“Lo cuidare por ella”, ofreció Newter.
“¿Ella se encuentra bien?”
“Ella esta... bastante normal. Para ella, en todo caso.”
Reclamó la bolsa, dejando tres para Perra y para mí, pero nadie se quejaba ni señalaba eso.
“¿Ustedes necesitan un aventón?”, Pregunté.
Newter negó con la cabeza, luego señaló a una boca de alcantarilla en el camino, “Volveremos a uno de nuestros escondites por allí. Territorio familiar para mí.”
“¿Es esa una buena idea, con tu lesión? Quiero decir, declarando lo obvio, pero va a ser bastante asqueroso allí abajo.”
Él sonrió, “No se puede infectar. Mi biología es tóxica para las bacterias y los parásitos, creo. Nunca he estado enfermo, que pueda recordar.”
Por supuesto. Ahora me sentía tonta por hacer que Sundancer usara el alcohol para esterilizarlo, y por hacer un esfuerzo adicional con las toallas sanitarias, para asegurarme que lo que estaba usando estuviera limpio.
“¿Y ustedes chicos?” Le pregunté al tipo de Coil, “¿Aventón?”
“Tenemos uno, pero gracias.” El médico se agachó, ató las muñecas de su compañero, y luego se colocó el lazo de brazos sobre su cabeza, por lo que efectivamente estaba llevando a su amigo a cuestas. Tomó otro segundo para acomodar sus armas, luego se dirigió a través del mismo callejón que Kaiser, Fenja y Menja habían atravesado antes de que comenzara la pelea.
Sundancer iba por el camino opuesto, entonces ella dijo un breve adiós y se fue. Newter y Labyrinth estaban caminando en la misma dirección que Perra y yo, así que caminamos juntos.Labyrinth caminaba como si estuviera aturdida, con Newter llevándola de la mano como si fuera una niña. Era interesante, no solo por ver ese tipo de interacción entre ellos, sino también que sus guantes parecían de tela, y que probablemente estaba arriesgándose a drogarla... a menos que fuera inmune. ¿Una consecuencia de su habilidad? Me sorprendió mirando, sonrió y se encogió de hombros.
“¿Autista?” Supuse.
Él negó con la cabeza, “No, aunque pensamos eso, al principio. Parece que era una niña normal hasta que aparecieron sus poderes. Desde entonces, ha estado en su pequeño mundo, más o menos. Un poco peor en este momento, creo, después de verme herido.”
“¿Eso sucede?”, Le pregunté, haciendo un gesto hacia mi cabeza, incapaz de encontrar una forma inofensiva y simple de expresarlo.
Se encogió de hombros, “A veces conseguir poderes te jode el cuerpo”, hizo un gesto para sí mismo usando su cola, que todavía sostenía las bolsas de papel, “A veces te jode la cabeza. Mala suerte, pero lidias con las cartas que te reparten.”
“Oh”, respondí. No estaba segura de cómo responder. Un horror frío y silencioso se apoderó de mí. Mis poderes tenían algo que ver con mi cerebro. Podía recordar lo loca que me había sentido justo después de que aparecieran mis poderes, ese torrente de imágenes de pesadilla, señales y detalles de mis bichos. Todavía tengo malos sueños al respecto. ¿Qué tan cerca había estado de ser así permanentemente?
Él sonrió, “Esta bien. Ella nos quiere mucho y también estamos apegados a ella. Ella tiene sus momentos lúcidos, cuando nos hace saber que está de acuerdo con el status quo. Claro, ella tiene días malos cuando está muerta para el mundo, pero todos nuestros poderes tienen inconvenientes, ¿sí?”
“Sí”, le hice eco, aunque no podía pensar en un inconveniente para mi poder que siquiera se acercara a eso.
“Creo que estamos bien donde estamos. ¿Eh, L? ¿Estás feliz desde que te sacamos de ese lugar?”
Labyrinth como que se sacudió su aturdimiento y lo miró.
“Sí”, sonrió Newter, “Puedes notarlo porque las cosas que hace con su poder son más bonitas, estos días.” Hizo un gesto hacia la tapa de la alcantarilla, “Aquí es donde nos separamos.”
Labyrinth miró hacia abajo, hacia donde señalaba. Un momento después, una tracería de líneas plateadas se extendió alrededor de la tapa de alcantarilla, extendiéndose y bifurcando como venas. Cuando las líneas se encontraron y seccionaron partes de la carretera, esos pedazos de camino se levantaron y voltearon, revelando una textura de mármol blanco en sus partes inferiores. Cuando estuvo suficientemente rodeada por la extensión de mármol blanco agrietado, la boca de alcantarilla se dio vuelta, revelando una superficie inferior plateada, y luego se abrió sobre una bisagra invisible. Una escalera de caracol de más mármol o marfil conducía a las profundidades. Las paredes blancas tenían un tenue resplandor.
“Genial, ¿eh?”, Respondió Newter. Cuando bajó a la escalera, era sólido bajo su pie. Levantó las bolsas de papel mientras decía, “Gracias chicos.”
“Claro”, respondí. “Hasta luego.”
La boca de acceso se cerró detrás de ellos, y casi de inmediato, el blanco alrededor de la boca de alcantarilla comenzó a desvanecerse.
Levanté la vista hacia Perra, donde estaba sentada con Brutus tuerto. Angelica y un Judas todavía polvoriento estaban justo detrás de ella. Ella me ofreció una mano a la espalda de Brutus.
Había muchos inconvenientes por tener una máscara o casco que no cubría toda mi cabeza. Si me hubiera sentado y dedicado las horas extra para terminar mi máscara y expandir las secciones blindadas, tal vez no habría tenido esa conmoción cerebral que me estaba causando tanto dolor de culo.
Lo bueno, sin embargo, fue que me pareció increíble tener el viento soplando en mi cabello mientras cabalgábamos por las calles vacías. El alivio perfecto de esa loca subida de adrenalina que había surgido al enfrentarme a Oni Lee y Lung unos minutos después. Cerré los ojos y dejé que la tensión fluyera de mí.
Cabalgamos así durante unos minutos. Perra tomó giros y se movió sin rumbo fijo mientras se dirigía al este, hacia el agua y las playas. Tal vez estaba tomando medidas evasivas en caso de que nos siguieran, tal vez solo quería montar. Realmente no me importaba.
Estaba un poco desorientada cuando finalmente nos detuvimos. Brutus recorrió la arena mientras bajaba a la playa. Perra saltó hacia abajo, y yo seguí su ejemplo.
Aún era temprano en la tarde, así que la playa estaba desierta, y no era el tipo de playa que de todos modos tenía mucho uso turístico. Una pared de concreto separaba la playa de la carretera que se elevaba sobre nosotros, y un enorme agujero con los restos oxidados de lo que una vez había sido una reja marcaba la salida de los varios desagües debajo de los Muelles. Basura, hojas podridas y una o dos agujas se habían filtrado a la arena debajo del desagüe.
“Ve a casa”, ordenó Perra a los perros. Uno por uno, se metieron en el desagüe. Supuse que dejarían que la transformación amainara antes de que regresaran solos al departamento.
Entonces Perra se quitó la máscara. Ella me dio una mirada burlona.
“¿Qué?”
“¿Te vas a cambiar? No puedes caminar de regreso así.”
“No tengo una muda de ropa conmigo. O escondida en algún lugar.”
“Bien. Eso es jodidamente estúpido”, me respondió.
“No estaba pensando en el futuro cuando decidí irme. Demándame”, la desafié.
“¿Qué estás usando debajo de eso?”
“Top sin mangas y pantalones cortos elásticos.”
Ella miró a su alrededor. “No hace tanto frío.”
Suspiré y desaté mi armadura lo suficiente para desabrochar mi traje en la parte posterior. Lo saqué, mucho más fácil que poniéndolo, y lo envolví para que todas las partes identificables de la máscara y la armadura estuvieran ocultas por la tela. La arena estaba húmeda y fría bajo mis pies descalzos.
Cuando Perra se estiro hacia mi cara, me sobresalté. Puso una mano en el costado de mi cara, y por solo una fracción de segundo, pensé que algo increíblemente incómodo estaba a punto de suceder.
Luego ella me giró la cabeza lo suficiente como para que fuera casi horizontal.
“Te ves como si alguien hubiera intentado colgarte.”
“¿Qué?” Pregunté.
Tocó un lado de mi cuello, pero no fue posible ver esa parte de mí misma sin un espejo. Me di cuenta de lo que estaba hablando, después de un momento de reflexión. Levanté el lateral de mi camiseta sin mangas, y efectivamente, había un hematoma rojo-negro en mi estómago y cintura. Subiendo por mi parte superior un poco más, encontré otro en mis costillas. Sabía que habría otro cerca de mi axila, y uno cercando mi cuello.
Tenía una puta huella de mano gigante en mi cuerpo, cortesía de Lung.
Solté un largo gemido, tocando mi cuello donde me sentía tierna. “De ninguna manera puedo esconder esto de mi padre.”
Mi buen humor se desvaneció cuando empezamos a caminar hacia el departamento. Se hizo aún más desagradable porque estaba ligera de ropa y descalza, y el suelo estaba frío bajo mis pies.
Me estremecí y abracé los brazos a mi cuerpo lo mejor que pude mientras aún mantenía mi traje echo un bollo y las bolsas de papel llenas de dinero en la mano.
Algo cálido se asentó sobre mis hombros. Miré a Perra mientras terminaba de cubrirme con su chaqueta. Cuando ella se echó hacia atrás, frunció las cejas, mirándome furiosamente, agarré las bolsas y mi bulto de traje para poder pasar los brazos por las mangas y apretar los botones. Era una chaqueta de lona con un cuello de piel, pero era del tamaño incorrecto para mí y era pesada. Los bolsillos, encontré, mientras trataba de meter las manos allí, estaban llenos de cosas. Un lío de bolsas de plástico, barras de chocolate, barras de proteína, una caja de jugo, bocados que se unieron, lo que supuse eran golosinas para perros o comida para perros. No eran exactamente suministros de capa. En general, fue casi incómodo.
Pero era cálido.
“Gracias”, le dije, sorprendida por el gesto.
“Necesitabas algo para cubrir tu cuello”, parecía molesta, “La gente lo miraba.”
“No importa. Gracias.” Ofrecí una sonrisa.
“Ya dijiste eso,” pasó de parecer molesta a parecer enfadada, “Es mía, puedo quitartela.”
“Por supuesto”, dije. Entonces para estar segura, ofrecí, “¿Quieres?”
Ella no respondió, dejándome absolutamente desconcertada. ¿Por qué fue que cuando le agradecía a alguien como mi papá por darme un regalo, me pareció que sonaba sarcástico o patético, sin importar cuánto intentara decirlo, pero la maldita vez que estaba el noventa y cinco por ciento segura de que sonaba tan sincera como lo sentía, fue con Perra? ¿y ella no lo creyó?
Preocupada de que cualquier cosa que dijera fuera tomada de mala manera, me quedé callada, como me encontraba haciéndolo cada vez más a menudo con ella. No fue un viaje corto, y mis pies aún sentían el calor que se escapaba de ellos mientras daba cada paso en la acera, pero el centro de mi cuerpo estaba tibio, y eso fue suficiente para mantenerme en pie. Así, volvimos al departamento.
Abrió la puerta y nos dejó entrar. Llamé a gritos a Brian y a Lisa, pero no hubo voces que saludaran en respuesta. Los otros no habían vuelto todavía, lo que tenía sentido, ya que Grue tendría que recoger a Tattletale y Regent antes de que regresaran, y no había sonado como si el equipo de Tattletale estuviera a punto de concluir cuando llamé. Perra abrió el camino hacia el departamento, y en el momento en que estuve allí, me quité la chaqueta y sin decir palabra se la entregué. Ella todavía estaba mirándome.
¿Qué podría hacer? ¿Qué podría decir? Parecía que todo lo que hiciera la hacía enojar, enviaba la señal equivocada.
Regresé a mi habitación en el departamento y busqué en las bolsas de compras que todavía tenía allí, buscando un par de jeans sueltos y una camisa de manga larga para ponerme sobre mi top. Sin calcetines limpios, por desgracia, pero había algunas cobijas sobre la cama. Tomé algunas y las arrastré detrás de mí hacia la sala de estar, donde Perra estaba mirando televisión. Ella me miró mal, pero no se quejó, mientras yo me abrigaba en las cobijas en el otro sofá.
Ella tenía el control remoto, y yo estaba dispuesta a dejar que lo tuviera. Navegó incansablemente, se conformó con una película de acción durante cinco minutos, luego comenzó a navegar de nuevo cuando comenzaron los anuncios, y no regresó a ella.
No era demasiado interesante para mirar, pero no me importó. Me recuesto, pensando en los acontecimientos del día, las conversaciones, los detalles de información.
Casi me adormezco, cuando mi tren de pensamiento perezoso tropezó con algo que temía olvidar si me dejaba dormirme por completo. Me obligué a abrir los ojos y sentarme un poco.
“¿Perra?” Me arriesgué a llamar su atención, esperando que se hubiera calmado un poco. Ella me miró.
“Um. Cuando estábamos hablando, hace un momento, te di las gracias. ¿Te pareció sarcástico o qué?”
“¿Te estás metiendo conmigo otra vez?”
“No.” levanté mis manos para detenerla, “No es lo que estaba tratando de hacer. Sólo me pregunto.”
“Mantén tus dudas para ti misma”, espetó ella. Cuando volvió su atención a la televisión, su salto de canales se elevó un escalón.
“Te pagaré para que me respondas”, lo intenté.
Ella me miró.
“Ese dinero tomamos. Puedes quedarte con todo eso.”
Sus ojos se estrecharon, “Se supone que debemos dividir nuestras ganancias en cinco partes.”
“Nos lo ganamos, ¿verdad? ¿Nosotras dos? No les contaré a los demás si no lo haces. Y digo que puedes tenerlo todo. No estoy segura de cuánto es, pero sería tuyo.”
“¿Es esto un truco?”
“No hay truco. Solo responde mi pregunta. Incluso puedes decirme que me pierda después, iré a mi habitación y tomaré una siesta o algo así.”
Se inclinó hacia atrás y puso la mano con el control remoto en su regazo, mirándome. Lo tomé por consentimiento.
“Entonces, lo que estaba preguntando antes, cuando te dije gracias, ¿pensaste que era sarcástico, creíste que era genuino? ¿qué?”
“No sé.”
“Quieres decir que no sabías, o no puedes recordar, o-“
“Dije no sé.”
“Bien”, suspiré, “Lo que sea. El dinero es tuyo.”
“¿Así de fácil?”
Me encogí de hombros.
“Dijiste que te perderías si lo pedía”, señaló.
Asentí con la cabeza, recogí las mantas y me retiré a mi habitación.
Aunque no dormí la siesta. En cambio, miré hacia arriba a las vigas de hierro que enmarcaban el techo, sumidas en mis pensamientos, pensando en la conversación con Newter sobre Labyrinth.
Todavía estaba repasando mis pensamientos cuando el resto de la pandilla regresó.
Me aventuré a salir de la habitación, aún envuelta en una manta, para saludarlos. Brian me dio una sonrisa ganadora mientras se quitaba el casco, y recibí un poco de atención por tener la lesión más notable de la tarde.
Cuando Alec, Brian y Perra comenzaron a hablar sobre sus aventuras individuales, Lisa me llevó a un lado. Terminamos caminando hacia la cocina. Lisa puso una tetera mientras me preguntaba: “¿Estás bien?”
“No estoy herida, por feo que parezca, y creo que me siento mejor sobre lo de la escuela.”
“Pero estás distraída por algo.”
“Estaba hablando con Newter. Sabes que Labyrinth está fuera de sí, por su poder, ¿verdad?”
“¿Quieres saber si hay algo malo contigo, de lo que no sepas?”
“No”, negué con la cabeza, “Espera, ¿lo hay?”
“Nah. ¿Entonces que hay de nuevo?”
“Perra.”
“Ahhh.”
“He estado pensando, pero no quiero construir una teoría en mi cabeza, hacer una suposición y avergonzarme.”
“Dime lo que estás pensando, y te diré si estás equivocada.”
“Ella es muy buena para leer el lenguaje corporal, ¿verdad? Podía leer a Brian incluso cuando estaba borroso por su oscuridad con una máscara puesta. Es, ¿qué, algún tipo de poder menor de ella?”
“Algo de su habilidad natural. Algo de eso es, sí, que su poder ajustó su forma de pensar. Para que pueda comunicarse mejor con sus perros.”
“Claro”, eché un vistazo por el pasillo hacia donde los otros estaban hablando. O más bien, donde Brian y Alec estaban hablando y Perra estaba parada allí. “Esa es la cosa. Lo que estoy pensando es... ¿tal vez cuando su poder le dio la capacidad de entender a los perros, sobrescribió algo más? ¿Jodió su habilidad para tratar con la gente?”
Lisa se volvió y sacó algunas tazas del armario. Ella me dio una media sonrisa de disculpa. “Sí. Algo como eso.”
“Entonces, ¿qué? ¿No puede leer expresiones o tono?”
“¿Todas las pistas que le damos a los demás como parte de una conversación regular? Ella no las entiende, probablemente no podría aprenderlas con un año de verdadero esfuerzo. No es solo que ella no lo entienda... las interacciones más básicas están arruinadas por la psicología canina que está integrada en su cabeza. Le sonríes y le preguntas cómo está, lo primero que piensa es que le estás enseñando los dientes con ira, y tiene que recordarse a sí misma que no. Pero incluso después de eso, probablemente se esté preguntando si estabas siendo sarcástica, o condescendiente, o amable, o lo que sea. Ella sabe que no le estás gritando por tu tono de voz, pero no siempre alzamos la voz cuando estamos enojados, ¿sabes?”
“Sí.”
“Y recurre a lo único que entiende, el comportamiento canino, porque funciona a un nivel. Los desafíos de dominación, contacto visual, jerarquías de manada y establecer territorio, todo ajustado y adaptado a su vida humana.”
“Entonces ella no es realmente una sociópata.”
“No, no tanto.”
“¿Por qué no dijiste nada?” Me di cuenta tardíamente, que sonaba acusatoria. Tal vez tenía razón en hacerlo.
“Porque ella se iría si se entera, y por razones que yo no sé, el jefe quiere que ella se quede con nosotros. Pasó toda su vida aceptando el hecho de que tuvo una infancia de mierda, y la convirtió en una persona perturbada. Sus perros son lo único normal y adecuado para ella. ¿Si descubre que la razón por la que está tan trastornada es la misma cosa que la hace tan cercana a sus perros?”
Ella dejó que el pensamiento se flotara en el aire.
“Lo entiendo”, respondí.
“Así que no hay nada más que decir, por favor, a menos que sea absolutamente necesario y estés completamente cien por ciento segura de que ella no va a escuchar.”
“¿Los demás lo saben?”
“No creo que cambie mucho, y no confío en que esos dos mantengan el secreto. Brian es... No quiero decir demasiado honesto. Pero él es transparente, y Perra puede leerlo. Alec lo olvidaría y lo dejaría escapar como parte de una broma. Él no entiende la gravedad de las cosas, a veces.”
“Bueno.”
Sirvió una taza y la revolvió, luego me dio una taza de Ovaltine. Ella colocó las otras tazas en una bandeja y las llevó a la sala de estar. Me quedé donde estaba, para pensar.
Me acordé de un libro de no ficción que leí donde un niño llegaba a la secundaria antes de que sus maestros se dieran cuenta de que era analfabeto. Lo hizo siendo el payaso de la clase, haciendo escenas. ¿Era igual Perra? La violencia y la hostilidad pueden ser una tapadera para distraer su propia inhabilidad de interactuar, al menos parcialmente. Sin embargo, supuse que era bastante genuino. Había tenido una infancia horrible, había vivido en las calles y había luchado con uñas y dientes para sobrevivir y evitar el arresto.
¿Pero al final del día? ¿Tan incómoda como me sentí en las interacciones del día a día? Ella estaba cien veces peor.

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2018.06.16 00:44 master_x_2k Colmena III

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Colmena III

Hubo un largo chirrido de retroalimentación, seguido del sonido apenas audible de un hombre aclarándose la garganta.
“Atención compradores. Tenga en cuenta que las tiendas cerrarán a las cinco y media esta tarde, en cooperación con el toque de queda de toda la ciudad. Asegúrese de cooperar con las autoridades en las entradas y salidas del centro comercial Weymouth y regrese a sus hogares antes de las seis en punto. Gracias.”
La multitud de personas que habían detenido en la conversación y paseo para escuchar el anuncio comenzó a moverse y hablar nuevamente, como si alguien hubiera detenido un video y hubiera presionado el botón Reproducir para que las cosas comenzaran una vez más.
Miré a mi papá, “¿Deberíamos irnos? ¿Ganarle al tráfico de último minuto?”
“Por supuesto. Si no hay nada más que necesites.”
Regresaría a la escuela mañana, y mi padre tal vez había sentido lo estresada que estaba, porque se ofreció a llevarme de compras. Se sintió un poco redundante después de haber estado con Lisa y los chicos hace una semana, pero me dio la oportunidad de recoger algunos elementos esenciales y pasar un momento de calidad con mi padre.
En las bolsas que sostenía mi padre, tenía una mochila nueva, algunos cuadernos, bolígrafos, media docena de libros y un par de zapatillas nuevas. El tipo de cosas que no habría comprado con Lisa, porque eran tan aburridas, como los cuadernos, o porque eran el tipo de cosas que siempre me tomaba una eternidad en decidirme, como los libros y los zapatos.
En general, el viaje al centro comercial fue un gesto agradable, y de alguna manera significó más para mí que Lisa cubriéndome con ropa de unos cientos de dólares. Tal vez porque era algo para .
Nos dirigimos a la salida, y tuve que contener un gruñido. Aún faltaban más de media hora para que se cerraran las puertas, pero a la salida había un tumulto de cuerpos. Tal vez la mitad estaba tratando de irse, pero la otra mitad estaba boquiabierta.
Tanto dentro como fuera de las puertas de vidrio de la entrada del centro comercial, había soldados. Sus pistolas estaban enfundadas, pero parecían bastante intimidantes de todos modos. En medio de los soldados había dos capas; Battery y Shadow Stalker. Sabía que los miembros del Protectorado, los Custodios y varios voluntarios estaban estacionados en lugares donde había grupos de personas, especialmente en áreas dentro y alrededor del territorio de ABB. Los Custodios, supuse, eran demasiado jóvenes para manejar un solo lugar por sí solos, que era probablemente la razón por la cual Shadow Stalker estaba en un rol de 'compañera' aquí.
Había tenido mucho tiempo para ver las noticias ya que estaba en reposo en cama. Bakuda estaba haciendo honor a lo que ella había estado diciendo sobre maximizar el miedo y el pánico combinando la imprevisibilidad con la certeza sombría. Todos los días, hubo informes de que entre una y cinco bombas explotaban, y aunque cada una de ellas probablemente era una ventaja para el ABB de alguna manera, no había forma de saber qué golpearía a continuación o por qué. Un artículo en línea había conjeturado que a medida que la presencia militar y de superhéroes obligaba a el ABB contra una esquina, los ataques solo aumentarían. Las escuelas, los centros comerciales y los edificios de oficinas eran objetivos potenciales. Justificación suficiente para una presencia armada aquí en el centro comercial.
Lo bueno fue que el centro comercial había organizado grandes ventas en prácticamente todas las tiendas para mantener el negocio en marcha. Quizás no sea la cosa más brillante o más lógica, pero demasiadas empresas y empleados vivían con lo que ganaban día a día por aquí.
Entrar había sido como pasar por la seguridad del aeropuerto, nuestras bolsas fueron revisadas y mostramos una identificación. Nada muy malo. Había sido solo Manpower de New Wave parado cuando llegamos, y no había mucha gente. Esto era algo más, dos heroínas atractivas y peligrosas, ambas con cierta controversia a su alrededor. Por mucho que pudiera entender por qué los héroes estaban aquí, podría decir que estaban reduciendo la velocidad de las cosas, ya que los curiosos se interponían en el camino de las personas que realmente se estaban yendo. La mitad de la presencia militar que estaba dentro del centro comercial estaba ocupada trabajando para mantener a la multitud alejada de las puertas y de los dos héroes e intentando organizar a la gente en líneas.
El progreso a través de la línea fue lento, pero lo admito, fue interesante poder ver a Shadow Stalker y Battery haciendo su trabajo desde una perspectiva segura.
Battery era un miembro del Protectorado. Cuando comencé en la secundaria, ella había sido la líder de los Custodios por un breve tiempo, y pronto se había graduado al Protectorado. Podía suponer que ella tenía veintidós o más ahora, si alteraron la fecha de graduación o algo así para que sea más difícil adivinar la edad real de la heroína. Su poder se cargaba mientras se mantenía quieta y concentrada, con cada segundo que pasaba cargando otorgándole unos pocos segundos de velocidad enormemente mejorada, algo de fuerza extra y algunos poderes electromagnéticos. Su traje era blanco y gris oscuro, con líneas azul cobalto que lo trazaban como se puede ver en una placa de circuito. Las preguntas sobre si su compañero de equipo Assault era su novio o su hermano se habían topado con respuestas evasivas, lo que llevó a que una pequeña fracción de los fanáticos de superhéroes locales a suponer que él era ambos. Cada vez que ella hacía algo en público, podías confiar en que los tableros de mensajes en línea explotarían con especulaciones y teorías.
Ese drama al estilo de la telenovela / paparazzi nunca me llamó la atención. Ignorando la vaga posibilidad de que tal vez hubiera algo de verdad en lo que decían, pensaba que ella era la clase de héroe que podía admirar. Era agradable, trabajaba duro, y en esas situaciones inevitables en las que se encontraba en la televisión con un imbécil tratando de molestarla, manejaba las cosas bastante bien.
Battery se inclinó para poner su mano sobre la oreja de Shadow Stalker y susurrarle algo. Shadow Stalker asintió y luego se volvió para atravesar la puerta de cristal y decir algo a los soldados apostados afuera. Literalmente atravesó de la puerta. Mientras lo hacía, se puso un poco humeante, como si estuviera hecha de arena y no de algo sólido. No me pareció constructivo. En sus zapatos, creo que me habría comportado como de costumbre, sin darles más razones para mirar. Habría usado una puerta normalmente.
Tal vez era parcial. Sentí que no me gustaba o la odiaba por principio, ya que ella era la autoproclamada némesis de Grue. Lisa y Alec explicaron que Shadow Stalker era un vigilante[1] que accedió a unirse a los Custodios en lugar de ir a la cárcel, después de ir demasiado lejos en la búsqueda de la justicia. Se suponía que debía estar usando armas no letales, pero no lo hacia.
Las capas siempre parecían mucho más grande e impresionante en las noticias. Una vez que mirabas más allá de la capucha y capa de camuflaje urbano gris oscuro, y el metal pintado de negro de su máscara, Shadow Stalker seguía siendo una adolescente. Solo aproximadamente tan alta como yo. Battery era solo cinco centímetros más alta que Shadow Stalker o yo, lo que significaba que aún era más baja que la mayoría de los hombres de la multitud. Ahora que había estado involucrada en cosas de capa, sentía que podía mirar más allá del disfraz de una manera que la mayoría no veía. Se veían normales, más o menos.
“Alan”, mi padre habló, “Ha pasado mucho tiempo.”
Me volví para mirar. Debería haberme sorprendida, o conmocionada, pero cuando me di cuenta de con quién nos habíamos topado, me sentí demasiado desganada.
“Es bueno verte, Danny. He querido entrar en contacto.”
“No es un problema, no es un problema”, mi padre se rió fácilmente. Estrechó la mano del hombre de mejillas rojas y pelirrojo. Alan Barnes. “En estos días, podemos considerar algo bueno el estar ocupados. ¿Tu hija está aquí?”
Alan miró a su alrededor, “Tenía sed, así que estoy manteniendo nuestro lugar en la fila mientras ella... ah, aquí está.”
Emma se unió a nosotros, una Sprite dietética en una mano. Ella pareció momentáneamente sorprendida al verme. Luego sonrió, “Hola Taylor.”
No respondí. Hubo unos momentos de silencio incómodo.
“Tenemos que volver a contactarnos, Danny”, el papá de Emma sonrió, “Tal vez podrías venir para una barbacoa alguna vez. Cuando esté un poco más cálido, el clima será perfecto para ello.”
“Me gustaría eso”, estuvo de acuerdo mi papá.
“¿Cómo está el trabajo?”
“Mejor y peor. Hay trabajo para los trabajadores portuarios, con tareas de limpieza y reconstrucción, así que está bien.”
“¿Y tus proyectos? ¿El ferry?”
“Me he resignado a esperar unos meses más antes de volver a hacer ruido. Las elecciones municipales son este próximo verano, y habrá elecciones para el consejo de la ciudad este otoño. Espero ver algunas caras nuevas, personas que no descarten algunos esfuerzos de reactivación como opciones.”
“Te deseo suerte, entonces. Sabes que mi empresa está allí si nos necesitas.”
“Lo aprecio.”
Emma desvió su atención de mirar distraídamente a las heroínas y al ejército trabajando a la conversación de nuestros padres. Mi papá la vio mirando hacia él y decidió incluirla en la conversación.
“Así que. ¿Emma todavía está modelando?”
“¡Así es!” Alan sonrió orgulloso, “Y lo está haciendo bastante bien, pero esa no es la razón por la que estamos aquí hoy. Solo estuvimos aquí por las ofertas”, Alan se rió un poco, “Mi hija no me permitió relajarme en cuanto oyó hablar de eso.”
“Ah. Nosotros también. De compras, quiero decir. Taylor fue atrapada al borde de una de las explosiones, cerca de cuando comenzó todo este espectáculo”, respondió mi padre, “Ha estado en casa por una semana recuperándose. Pensé que iríamos de compras antes de que ella volviera a estar al corriente de las cosas.”
“¿No hay nada serio en cuanto a lesiones? Espero”, Preguntó Alan.
“Estoy en una sola pieza”, le respondí, sin quitar los ojos de Emma.
“Eso es bueno. Dios mío, eres la tercera persona que conozco que ha sido afectada por esta anarquía. Uno de mis socios está recuperándose de la cirugía. Una explosión cristalizó su brazo, lo convirtió en vidrio. Terrible.” Alan le dijo a mi padre: “¿Cuándo termina esto?”
Mientras nuestros papás hablaban, Emma y yo nos mirábamos la una a la otras.
Entonces Emma sonrió. Era una mirada que había visto tantas veces en los últimos años.Era la sonrisa que me había recibido cuando volví a la escuela desde el hospital, en enero, esa mirada que me hizo saber que no había terminado. La misma expresión que tenía cuando me estaba mirando, cubierta de jugo y cola en el cubículo del baño de la escuela. La que ella tenía usando cuando salí de las duchas para encontrar mi ropa metida en los inodoros, tanto mi ropa de gimnasia como las normales.
La misma sonrisa que había tenido antes de que ella me recordara cómo mi madre había muerto, frente a todos.
El sonido del impacto fue como un chorro de agua en mi cara. Sentí una punzada de dolor por la hendidura que uno de los perros de Perra había hecho en mi brazo, cuando la conocí. Aún seguía dolorida.
Emma se cayó, chocando con su padre, quien dejó caer las bolsas que sostenía. Hubo suspiros de la multitud que nos rodeaba.
“¡Taylor!” Mi padre gritó, horrorizado.
Mi mano estaba ardiendo. Extendida frente a mí, como si fuera a estrechar la mano de alguien. Me llevó unos segundos conectar los puntos. ¿La había golpeado?
Emma me miró, con los ojos muy abiertos, la boca abierta, una mano al lado de su rostro. Estaba tan sorprendida de lo que había hecho como ella. No es que me sintiera mal. Una gran parte de mí quería reírse en su cara. ¿No estabas esperando eso? ¿Calculaste mal cómo reaccionaría?
Las manos me tomaron con un agarre de hierro y me hicieron girar. Shadow Stalker. Ella se interpuso entre Emma y yo. Ojos marrones oscuros me fulminaron con la mirada desde detrás de su máscara.
“¡¿Por qué fue eso?!” Alan protestó, “¡Emma ni siquiera dijo nada!”
“Lo siento mucho”, mi padre se apresuró a explicarle a la superheroína y al padre de Emma: “Todavía se está recuperando de una conmoción cerebral, ha afectado su estado de ánimo. No esperaba nada tan extremo.”
Shadow Stalker lo regañó, “Este no es el momento ni el lugar para las discusiones. Si tu hija está así de... mal, esa es tu responsabilidad.”
Me dio ganas de reír. Parte de eso era estar eufórica por hacer algo para vengarme de Emma. La otra parte era que todo este escenario era tan ridículamente al revés. Shadow Stalker no era realmente nada especial. Ella era solo una adolescente, dando disciplinando a mi padre, un adulto. La multitud que estaba observando estaba viendo a Emma como la víctima, a mí como el malo. Pero si te removieras el traje, si todos supieran la historia real, todo esto se juzgaría de manera diferente. Emma sería la mala persona, y mi padre no sería tan conciliador con esta chica que lo regañaba.
Tuve la presencia de la mente para no reírme en voz alta. Tal vez fue la adrenalina, el alivio que fluyó de lo que acababa de hacer. Tal vez fue la conmoción cerebral, de nuevo, pero encontré la convicción de hacer otra cosa.
Señalé a Emma, ​​volví a mi padre, “¿Quieres saber por qué la golpeé?”
Shadow Stalker puso una mano en un lado de mi cara, me obligó a mirarla, impidiéndome hablar en el proceso. “No. Estoy deteniendo esto aquí mismo. Sin argumentos, sin excusas sobre por qué acabas de agredir a alguien. Estamos separando esto ahora. Date vuelta.”
“¿Qué?” Me reí a medias, incrédulo, “¿Por qué?”
“Taylor”, dijo mi padre, pareciendo agotado, “Haz lo que ella dice.”
Realmente no importaba, porque ella me obligó a darme la vuelta de todos modos, torciendo mi brazo hasta que lo hice, luego tirando de mis brazos detrás de mi espalda.
“Por favor, señorita”, dijo mi papá, “Esto no es necesario.”
Shadow Stalker ató mis muñecas con lo que supuse que era una muñequera de plástico. Demasiado apretado. Luego se volvió hacia mi padre y su voz se calló. “Mira a esta multitud. Estas personas. Están asustados. ¿Un lugar como este, con este pánico, temor y preocupación tan reprimidos, esta gente tan cerca? No me importa si tu hija es una idiota o simplemente está enferma. Ella ha demostrado ser volátil en una situación que es un barril de pólvora. Es peligroso y estúpido tenerla aquí. Puede cortarle las esposas plasticas cuando este lejos de alguien a quien pudiera lastimar.”
“No soy peligrosa”, protesté.
“No me parecío así a mí.” Shadow Stalker negó con la cabeza y me dio un empujón hacia la salida, “vete a casa y sé agradecida de que tu papá no tenga que pagar fianza para que duermas en tu propia habitación esta noche.”
Mi padre sostenía sus bolsas con una mano para que él pudiera ayudar a guiarme hacia la puerta. Miró por encima del hombro a Alan, “Lo siento mucho. Es la conmoción cerebral.”
Alan asintió, compasivo. Sus rubicundas mejillas estaban rojas por la atención que nuestra escena había dibujado, “Lo sé. Está bien. Solo... tal vez debería quedarse en casa por un poco más de tiempo.”
Mi padre asintió, avergonzado. Me sentí mal por eso. Me sentí peor al ser llevada como un criminal, mientras que Shadow Stalker le tendió una mano a Emma para ayudarla a levantarse. Emma estaba radiante, sonriendo con una de las sonrisas más amplias que le había visto dar, a pesar de la marca roja en un lado de su rostro. Sonriendo tanto por cómo resultaron las cosas, imaginé, como por tener la oportunidad de hablar con la superheroína preocupada.
Nos dirigimos al auto, lejos de la multitud, los soldados y Emma. Me quedé de pie junto a la puerta abierta del acompañante durante dos minutos antes de que mi padre recogiera un cortaúñas para cortar las esposas plásticas.
“No estoy enojado”, me dijo, en voz baja, después de que nos hubiésemos acomodado, mientras encendía el automóvil y nos sacaba del estacionamiento.
“Bueno.”
“Es perfectamente comprensible. Estas emocionalmente sensible, después de ser golpeada por la explosión, y ella te recuerda lo que está sucediendo en la escuela.”
“Más de lo que sabes”, murmuré.
“¿Hm?”
Me miré las manos, me froté las muñecas donde la cinta de plástico las había cortado.
Si no se lo decía ahora, no creo que lo haga nunca.
“Es ella. Emma.”
“¿Oh? ¿Qué?” Él sonaba confundido.
No tenía la fuerza para aclarar las cosas. Solo le dejé pensarlo.
Después de una larga pausa, él solo dijo: “Oh.”
“Desde el principio. Ella y sus amigos”, agregué innecesariamente.
Las lágrimas brotaron, inesperadas. Ni siquiera me había dado cuenta de que tenía ganas de llorar. Levanté mis gafas para frotarlas, pero salieron más.
“Estúpida lesión en la cabeza”, murmuré, “cambios de humor estúpidos. Se supone que debo estar mejor ahora.”
Mi papá negó con la cabeza, “Taylor, pequeña, no creo que sea la única razón.”
Él se detuvo.
“¿Qué estás haciendo?” Pregunté, limpiándome ineficazmente la mejilla, “Tenemos que llegar a casa antes del toque de queda.”
Se desabrochó el cinturón de seguridad y me abrazó, mi rostro contra su hombro. Mi aliento se detuvo con un sollozo.
“Está bien”, me aseguró.
“Pero-”
“Tenemos tiempo. Tómate el tiempo que necesites.”
[1] El termino vigilante se refiere a los héroes que actúan fuera de la ley, o al menos mas fuera de la ley que lo que se acepta en el mundo. Osea que lastima de más, mutila o hasta mata.

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2018.06.08 21:01 master_x_2k Caparazón VIII

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______________________Caparazón VIII______________________

Descubrí que enfrentar a más de una docena de pistoleros, una treintena de personas con armas improvisadas y una científica loca con un fetiche por las bombas me hacían apreciar realmente lo que Perra aportaba al equipo.
“Todo esto”, dijo Tattletale con mucho cuidado, “Estabas jugando con nosotros. Es por eso que no permitiste que tu gente nos disparara desde el principio.”
“Tienes razón.” La máscara de Bakuda pudo haber alterado su voz a algo parecido a Robbie el Robot con dolor de garganta, pero tuve la impresión de que trataba de compensarlo con el lenguaje corporal. Sacudió su dedo hacia Tattletale como si estuviera regañando a un perro. “Pero creo que tú, específicamente, deberías callarte. ¿Chicos?”
Ella apoyó su mano sobre la cabeza de un miembro de ABB parado frente a su jeep con una pistola en sus manos. Él se estremeció al tacto. “Si la rubia abre la boca otra vez, abre fuego contra todo su grupo. No me importa lo que los demás tengan que decir, pero ella se queda callada.”
Sus soldados ajustaron sus agarres en sus armas, y más de uno giró el cañón de sus armas para apuntar hacia Tattletale, específicamente. Echando un vistazo a Tattletale, vi sus ojos estrecharse, sus labios apretados en una línea dura.
“Sí,” Bakuda se enderezó, puso un pie en la parte superior de la puerta del Jeep y apoyó los brazos en su rodilla, inclinándose hacia nosotros. “Eres la única que no entiendo. No conozco tus poderes. Pero al ver cómo tú y el chico flaco hostigaban a mis ineficaces mercenarios, creo que voy a ir a lo seguro y hacerte callar. Tal vez es una cosa subsónica, alterando estados de ánimo mientras hablas, tal vez sea otra cosa. No sé. Pero te callas, ¿'Kay?'”
Por el rabillo del ojo, pude ver a Tattletale asintiendo con la cabeza.
“Ahora, estoy en un pequeño aprieto”, siseó Bakuda, examinando el dorso de su mano. Parecía que no solo estaba compensando la voz mecánica con el lenguaje corporal; a ella le gustaba hablar. No es que me estuviera quejando. “Mira, Lung me enseñó mucho, pero la lección que realmente tomé en serio fue que ser un líder efectivo se trata de miedo. Una carrera como la nuestra, las personas son verdaderamente leales a alguien si están aterrorizadas por ellas. Suficiente miedo, y dejan de preocuparse por sus propios intereses, dejan de preguntarse si pueden usurparte, y se dedican por completo a hacerte feliz. O al menos, a evitar que seas infeliz.”
Ella saltó del jeep y agarró el cabello de un hombre japonés más alto y de pelo largo de un grupo de veintitantos. Arrollando su cabello en sus manos, ella lo hizo inclinarse hasta que su oreja estaba justo en frente de ella, “¿No es así?”
Él murmuró una respuesta y ella lo soltó, “Pero va más allá, ¿no? Mira, puedo haber heredado el ABB-”
Era casi imperceptible, pero vi un parpadeo de movimiento alrededor de la cara de Tattletale. Un cambio de expresión o un movimiento de su cabeza. Cuando miré hacia ella, no pude adivinar qué había sido.
Bakuda continuó sin pausa, “Pero también heredé a los enemigos de Lung. Entonces tengo un dilema, ¿sabes? ¿Qué puedo hacer con ustedes para convencerlos de que es mejor apartarse? ¿Qué gesto sería lo suficientemente efectivo como para hacer que su gente corriera hacia las colinas cuando me vieran venir?”
Ella giró y agarró una pistola de las manos de uno de sus matones, “Dame.”
Luego se adelantó en medio de la multitud.
“No hay suficientes bichos aquí.” Aproveché la pausa en su monólogo para susurrar en voz baja, esperando que los demás lo entendieran, rezando por no hablar demasiado alto. Al menos mi máscara me cubría la cara, ocultaba el hecho de que mis labios se movían, “¿Regente?”
“No puedo desarmar esta cantidad de armas”, susurró su respuesta. “Quiero decir que yo-“
“Tú”, gritó Bakuda, sorprendiéndonos. Sin embargo, ella no nos estaba prestando atención. Un tipo coreano-americano con un uniforme de escuela privada -de Immaculata High, en la parte más bonita de la ciudad- estaba encogido frente a ella. La multitud lentamente retrocedió, despejando unos pocos metros de espacio alrededor de los dos.
“¿S-sí?”, Respondió el niño.
“Park Jihoo, ¿sí? ¿Alguna vez sostuviste una pistola”
“No.”
“¿Alguna vez le pegaste a alguien?”
“Por favor, nunca… no.”
“¿Alguna vez peleaste? Me refiero a una pelea real, mordiendo, arañando, buscando lo más cercano que podrías usar como arma”
“N-no, Bakuda.”
“Entonces eres perfecto para mi pequeña demostración.” Bakuda presionó la pistola en sus manos, “Dispara a uno de ellos.”
El tipo sostenía el arma como si fuera un escorpión vivo, con dos dedos, con el brazo extendido, “Por favor, no puedo.”
“Te lo haré fácil”, Bakuda podría haber estado tratando de arrullar o sonar tranquilizador, pero la máscara no permitía ese tipo de inflexión, “Ni siquiera tienes que matarlos. Puedes apuntar a una rótula, un codo, un hombro. ¿Bueno? Espera un segundo.”
Dejó el arma en las manos del chico y se alejó, señalando a uno de sus matones, “Saca la cámara y comienza a rodar.”
Según lo ordenado, tomó el lado del jeep y recuperó una pequeña videocámara de mano. Lo manipuló durante unos segundos antes de sostenerlo sobre su cabeza para ver más allá de la multitud, mirando a través del panel desplegable en el costado para asegurarse de que la cámara estaba en el blanco.
“Gracias por esperar, Park Jihoo”, Bakuda volvió su atención al tipo con la pistola, “Ahora puedes dispararle a alguien.”
El tipo dijo algo en coreano. Pudo haber sido una oración, “Por favor. No.”
“¿De Verdad? Son malas personas, si te preocupa la moral.” Bakuda inclinó la cabeza hacia un lado.
Parpadeó para contener las lágrimas, mirando al cielo. El arma cayó de sus manos para estrellarse contra el pavimento.
"Eso es un no. Una lástima. No me sirve de soldado.” Bakuda le dio una patada en el estómago, lo suficientemente fuerte como para hacerlo caer sobre su espalda.
“¡No! ¡No, no, no!” El chico la miró, “¡Por favor!”
Bakuda dio medio paso, medio saltó unos pocos pies hacía atras. La gente a su alrededor lo tomó como una señal para alejarse de él.
Ella no hizo nada, no dijo nada, no ofreció ninguna seña o señal. Hubo un sonido, como un teléfono celular vibrante sobre una mesa, y Park Jihoo se licuó en un desastre espeso en el lapso de un segundo.
Muerto. Él había muerto, así como así.
Era difícil escuchar los alaridos, los gemidos, los gritos indignados. Mientras la multitud se apresuraba a alejarse de la escena, todos tratando de esconderse uno tras otro, uno de los matones disparó una pistola hacia el aire. Todos se detuvieron. Después de los gritos de sorpresa, hubo una breve pausa, el tiempo suficiente para que un sonido llevara a todos a un silencio atónito.
Sonaba como el ruido que haces cuando recoges hojas secas, pero más fuerte, artificial de una manera que sonaba como si sonara desde un contestador arcaico. Todos los ojos se volvieron hacia Bakuda. Ella estaba doblada, sus manos alrededor de su medio.
Riendo. El sonido fue su risa.
Dio una palmada en la pierna mientras se levantaba, hizo un ruido que podría haber sido una inspiración o una risa, pero su máscara no se tradujo en nada reconocible, solo un siseo que apenas cambiaba. Giró en un semicírculo mientras cantaba: “¡Los seis dieciocho! ¡Incluso olvidé que los había hecho! ¡Perfecto! ¡Mejor de lo que pensaba!”
Si su trabajo era aterrorizar, ella había tenido éxito. Conmigo, al menos. Quería vomitar, pero tendría que quitarme la máscara para hacerlo, y temía que si me movía, me dispararían. El miedo a las armas fue suficiente para anular mis náuseas, pero el resultado final fue que estaba temblando. No solo temblando, sino temblores de cuerpo entero que me tenían luchando por mantenerme en pie.
“Eso fue bastante genial.”
Con esas palabras, Regent logró obtener la misma mirada de ojos abiertos que Bakuda con su risa. Él obtuvo una de mí. No fue solo lo que dijo. Era lo tranquilo que sonaba.
“Lo sé, ¿no?” Bakuda se giró para mirarlo, ladeó la cabeza hacia un lado, “Lo modelé a base del trabajo de Tesla sobre vibraciones. Él teorizó que si pudieras obtener la frecuencia correcta, podrías quebrar la Tierra mi-”
“Sin ofender”, dijo Regent, “Bueno, voy a reformular: realmente no me importa ofenderte. Pero no me dispares. Solo quiero detenerte allí y decir que no me importan las cuestiones científicas y toda la charla técnica sobre cómo lo hiciste. Es aburrido. Solo digo que es cool ver cómo se ve una persona cuando se disuelve así. Asqueroso, espeluznante, jodido, pero está cool.”
“Sí”, dijo Bakuda regocijada en la atención, “¡Como la respuesta a una pregunta que no sabías que estabas preguntando!”
“¿Cómo lo hiciste? ¿Metiste bombas en estos civiles para que trabajen para ti?”
“Todos”, respondió Bakuda, casi delirante en lo alto de su exitoso "experimento" y la atención de Regent. Ella medio saltó, medio giró a través de la multitud y se apoyó contra uno de sus matones, acariciando su mejilla, “Incluso mi más leal. Un dolor de culo de hacer. No el procedimiento de meter las cosas dentro de sus cabezas. Después de los primeros veinte, pude hacer las cirugías con los ojos cerrados. Literalmente. De hecho, hice algunos de esa manera.”
Ella hizo un puchero, “Pero tener que tranquilizar a la primera docena o más y hacer las cirugías con ellos antes de que se despertaran, así tendría la mano de obra para reunir a todos los demás. ¿Uno después del otro? Realmente tedioso una vez que la novedad desaparece.”
“Sería demasiado vago para hacer eso, incluso si tuviera tus poderes”, dijo Regent, “¿Puedo acercarme al cuerpo? ¿Verlo mejor?”
Su humor cambió en un instante, y ella señaló con enojo un dedo en su dirección. “No. No creas que no sé que estás intentando algo. Soy un jodido genio, ¿entiendes? Puedo pensar en doce movimientos antes de que hayas decidido tu primero. Es por eso que estás parado allí y yo...” ella se movió para estar sentada en un lado del Jeep, “Estoy sentada aquí.”
“Tranquilízate”, Regent respondió, “solo preguntaba.”
Pude ver por la expresión de Tattletale que ella estaba teniendo los mismos pensamientos que yo. Dale un poco de respeto a la bombardera loca. Silenciosamente expresé lo que Tattletale no pudo.
“Baja un cambio, Regent,” susurré.
“Como seeeaaa”, Bakuda estiro la palabra, “Chico flaco acaba de perder cualquier buena voluntad que había ganado por apreciar mi arte. O al menos ser capaz de fingir de manera convincente.” Golpeó ligeramente al tipo con la cámara en el hombro, “¿Sigues filmando?”
El hombre asintió brevemente. Cuando lo miré, vi gotas de sudor que corrían por su cara, a pesar de que era una noche fresca. Parecía que sus matones también estaban bastante asustados.
“Bien”, Bakuda frotó sus manos con guantes de color rosa juntas, “editaremos las partes de charla más tarde, luego las colocamos en la web y enviamos copias a las estaciones de noticias locales. ¿Qué piensas?”
El camarógrafo respondió con una voz acentuada, “Buen plan, Bakuda.”
Ella aplaudió sus manos juntas. Luego señaló a la multitud “¡Está bien! Entonces, tú... sí, tú, la chica de la camisa amarilla y los jeans. Si te lo dijera, ¿levantarías el arma y dispararías a alguien?”
Tardé un segundo en ver a la chica, en el otro extremo de la multitud. Miró a Bakuda con expresión afligida y logró responder: “El arma también se d-derritió, señora.”
“Me llamas Bakuda. Tú lo sabes. Nada sofisticado. Si el arma todavía estuviera allí, ¿dispararías? ¿O si le digo a alguien que te dé un arma?”
“Yo... creo que podría hacerlo”, sus ojos se posaron en el charco que había sido Park Jihoo.
“Lo cual concluye mi demostración”, se dirigió Bakuda a nuestro grupo, “¡Miedo! Es por eso que Lung se tomó el esfuerzo de reclutarme. Siempre entendí en el fondo, que el miedo era una herramienta poderosa. Él simplemente lo expresó muy bien. El verdadero miedo es una mezcla de certeza e imprevisibilidad. Mi gente sabe que, si me traicionan, solo tengo que pensar en hacer que las bombas en sus cabezas hagan kablooie. Boom. Saben que, si muero, todas las bombas que he hecho se activan. No solo las que les me metí en la cabeza. Todas y cada una. E hice muchas. Certezas.”
Lisa extendió el brazo, tomó mi mano y la apretó con fuerza.
“En cuanto a la imprevisibilidad” Bakuda pateó sus piernas contra el costado del jeep como un alumno de primaria sentado en una silla, “Me gusta mezclar mi arsenal, así que nunca se sabe lo que vas a obtener. Pero también tienes que mantener a tu gente preguntándose, ¿verdad? Mantenerlos al borde del asiento. Como ejemplo: ¡Shazam!”
La palabra coincidió con el comienzo de una explosión muy real que fue seguida de cerca por algo así como un trueno, pero Lisa ya estaba tirando de mi brazo, alejándome.
Vi un destello de caos, de gente que gritaba corriendo desde el lugar donde ocurrió la explosión en medio del propio grupo de Bakuda. Las personas que huían estaban obstruyendo la vista de las personas con armas de fuego.
Regent sacó su brazo, lo barrió hacia afuera, enviando a unas diez personas tropezando unas con otras, convirtiendo a la multitud en una muchedumbre desordenada. Escuché el rugido de las armas que sonaba demasiado fuerte, vi a Regent agarrar el hombro de un brazo izquierdo inerte, no podía estar seguro de que los dos estuvieran conectados.
Finalmente, estaba Bakuda, todavía sentada en el lado del jeep. Ella estaba gritando algo o riendo. Nos estaba dejando escapar de su alcance, su gente estaba a punto de matarse unos a otros en un estado de pánico sin control, y ella acababa de matar al menos a una de sus propias personas por capricho. Por lo que acabamos de ver de ella, estaba dispuesta a apostar que se reía mientras todo sucedía.
Casi sin darme cuenta, la noche había caído y, como para invitarnos a adentrarnos más en el laberinto, los postes de luz parpadearon y giraron sobre nosotros. Con Grue cubriendo nuestro retiro en una cortina de oscuridad, huimos.

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2016.09.28 11:41 EDUARDOMOLINA Jesús Maraña: ¿Este chico no vale, pero nos vale?. El PSOE afronta estos días un proceso fratricida en el que no resulta exagerado pensar que se juega su propia supervivencia.

http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/09/27/quot_este_chico_vale_pero_nos_vale_quot_55395_1023.html
"No hay odios más enconados que los que surgen en el seno de una familia. Ni disputas más autodestructivas que las que crecen en un partido político. Especialmente en la izquierda, un partido es una gran familia, unida por el principio de fraternidad (entre los liberales unen más los intereses crematísticos: nada personal, se trata de negocios). El PSOE afronta estos días un proceso fratricida en el que no resulta exagerado pensar que se juega su propia supervivencia, y con ello la posibilidad de que la derecha neoliberal se mantenga en el poder durante muchos años. En medio de la batalla, se alimentan y exigen relatos y perfiles nítidos, sin matices, conmigo o contra mí, desde dentro y desde fuera de la familia política, lo cual conduce a conclusiones parciales o simplemente falsas. Sobre Pedro Sánchez, sobre los llamados barones, sobre la abstención o la posibilidad de un gobierno alternativo. Veamos.
1.- Pedro Sánchez y la resistencia
Viene Sánchez dibujándose como el representante de las bases socialistas frente a los aparatos del partido. En el retrovisor del PSOE no puede obviarse el hecho de que Pedro Sánchez fue bendecido como secretario general frente a Edu Madina en un cónclave celebrado en junio de 2014 en un hotel de Pozuelo (Madrid), al que asistieron el propio Sánchez, Susana Díaz, Tomás Gómez, Ximo Puig, José Bono y José Luis Rodríguez Zapatero, entre otros referentes del organigrama socialista. Se trataba de evitar una pugna entre Díaz y Madina (ya retirada Carme Chacón de la carrera) que podía poner en peligro el gobierno andaluz sin garantizar un futuro éxito a escala nacional. Sánchez era el tipo que pasaba por allí a iniciativa de Pepe Blanco, que le animó a recorrer España en un utilitario para que lo conocieran delegados de todas las federaciones. Alguno de los presentes cuenta que, a la salida de aquella reunión en un salón del Hotel AC, se le escuchó a Susana Díaz comentar: "Este chico no vale, pero nos vale". Porque se trataba de guardar la silla mientras se esperaba a una mejor coyuntura para el salto de Díaz desde Sevilla a Madrid. Como ya se sabe, Sánchez cogió postura en la silla, anunció en otoño que aspiraba no sólo a la secretaría general sino también a la presidencia del Gobierno y, unos meses después, respondió al adelanto electoral decretado por Díaz en Andalucía con la ejecución de Tomás Gómez al frente del partido en Madrid para imponer una gestora y un nuevo candidato, saltándose a la torera las primarias como modelo de democracia interna (al margen de que Ángel Gabilondo fuera mejor opción que Gómez como cartel electoral).
2.- Barones armados
Tres meses después de la elección de Sánchez como secretario general, y tras su ratificación en el congreso extraordinario celebrado los días 19 y 20 de julio de 2014, quienes lo auparon al puesto sacrificando las promesas de apoyo que le habían trasladado a Edu Madina ya se percataron de que Sánchez no actuaría como un guiñol. La misma ambición que le llevó a hacer kilómetros para recoger avales entre gente que no lo conocía de nada, también le animó a crear en Ferraz una especie de burbuja que le aislaba de las influencias de los dirigentes territoriales a quienes debía el puesto. La ruptura real fue tan temprana como tardío ha sido el estallido de la misma. "Ni Rodolfo Llopis generó tanta unanimidad en su contra", reconocía este martes un dirigente histórico socialista. Las formas de su secretario de Organización, César Luena, y la arbitrariedad con la que Sánchez hizo valer sus criterios y ocurrencias en la conformación de listas para las generales del 20D, especialmente en Madrid, fueron echando gasolina al fuego de la irritación de sus supuestos valedores. Y hasta Madina, "víctima" de aquel cónclave de Pozuelo, coincide desde hace tiempo con Susana Díaz y con cualquiera que esté dispuesto a defenestrar a Sánchez.
3.- Amagos y amenazas
Sánchez sostiene ahora que es imprescindible celebrar un congreso del PSOE para que "el partido hable con una sola voz", y se queja de que ha venido sufriendo las zancadillas permanentes de barones territoriales, encabezados por Susana Díaz desde la federación más poderosa del partido. "Quien esté dispuesto a dar un paso al frente, que lo dé", proclama Sánchez. Y no han faltado razones para que ese paso se diera. El PSOE cosechó el 20 de diciembre el peor resultado electoral de su historia tras el franquismo. No se le pasó por la cabeza dimitir ni nadie le exigió que dimitiera. El Comité Federal se limitó a trazarle unas líneas rojas de negociación para formar gobierno: no a cualquier acuerdo con los independentistas y no a Rajoy. Se abrazó Sánchez a Ciudadanos como si ahí se acabara el mundo, aprovechando además las estridentes exigencias de Pablo Iglesias para un gobierno de coalición con Podemos. Desde las federaciones críticas ya se puso en entredicho el pacto firmado con Ciudadanos, "un corsé muy arriesgado cuando no garantiza gobernar". Pero toda situación calamitosa es susceptible de empeoramiento, y la repetición de elecciones el 26 de junio supuso un nuevo suelo histórico en el apoyo al PSOE: 85 escaños. Sánchez se escudó de nuevo en la ley de las expectativas, así que defendió como un éxito el hecho de que "pudo ser peor", puesto que todas las encuestas pronosticaban el sorpasso de Podemos, que perdió más de un millón de votos fugados a la abstención o disconformes tras la alianza con Izquierda Unida. Nadie reclamó tampoco entonces que Sánchez dimitiera. Los resultados del PSOE este último domingo en Galicia y Euskadi han agotado las reservas de paciencia en el partido.
4.- La presión externa
No hay nada que peor soporte una familia que las injerencias, de ahí la pésima fama de los cuñados. Si Felipe González sigue figurando en la memoria socialista como un abuelo respetable aunque a menudo disparatado, Juan Luis Cebrián es ese cuñado rico y molesto empeñado en marcar las decisiones familiares y hasta en administrar la venta de la herencia común al mejor postor. Un serial de artículos y editoriales de El País han contribuido claramente a convertir a Pedro Sánchez en la víctima perseguida por el establishment español. Muy especialmente en los últimos meses. Desde que las encuestas de finales de 2014 ya anticipaban la fuerza de Podemos y el fin del bipartidismo, la cabecera que durante más de dos décadas fue referente del progresismo en España defendió la necesidad de un acuerdo PP-PSOE, con gran coalición o por consentimiento mutuo, con la bienvenida asistencia de la muleta de Ciudadanos. Desde el 26J y tras el "no es no" de Pedro Sánchez, el diario presidido por Cebrián ha venido definiendo al secretario general socialista directamente como un peligro público, capaz de lanzar la Marca España por el despeñadero (incluso con más responsabilidad que un presidente de Gobierno en funciones responsable político de la mayor pestilencia de corrupción en un partido conocida en Europa). Como los lectores fieles de un diario desde 1976 no son (somos) imbéciles del todo, recordamos que se trata de la misma cabecera que el 21 de noviembre de 2011, al día siguiente de la (hasta entonces) más dura derrota electoral del PSOE, tituló un editorial exigiendo la dimisión de... Zapatero (que ya había anunciado su retirada y no se presentaba a las elecciones), y no del candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba (por cierto recientemente incorporado al consejo editorial de El País). Se trata del mismo medio que, tras la debacle electoral en las europeas de mayo de 2014, tampoco exigió la renuncia de Rubalcaba, que sin embargo la anunció por sí mismo de inmediato, abriendo precisamente el proceso que llevó a Pedro Sánchez a ocupar su silla. Lo cierto es que la fijación de El País, ejerciendo como portavoz del establishment económico y financiero, para trasladar a la opinión pública que los votantes del PSOE prefieren una abstención de sus representantes (y por tanto un gobierno del PP) antes que unas terceras elecciones, ha facilitado a Sánchez autoproclamarse como la voz genuina de las bases socialistas, obviamente contrarias a que el PP continúe en la Moncloa.
5.- Críticos pero no traidores
La ausencia de una iniciativa interna contundente tras las derrotas del 20D y del 26J han permitido a Pedro Sánchez esquivar cualquier responsabilidad sobre las mismas, así como sostener el "no es no" a Rajoy desde julio a septiembre sin que se moviera una sola hoja en el partido. Se mantuvo desaparecido casi tres semanas a la espera de que Rajoy sufriera la derrota parlamentaria que le correspondía en su intento de investidura. Algunos barones, especialmente el extremeño Fernández Vara, lanzaron muy pronto la recomendación de que el PSOE permitiera gobernar al PP si conseguía que Ciudadanos pasara de la abstención al sí para sumar 170 votos y quedarse a seis de la mayoría absoluta. El propio Rajoy transmitió a otros líderes políticos que Sánchez le había manifestado que, si lograra el apoyo de Rivera, no tendría "problemas" para gobernar. El caso es que, a día de hoy, las fuerzas internas enfrentadas han sido retratadas con brocha gorda adjudicando a Sánchez y sus fieles el rol de portavoces de las bases y los votantes socialistas y a todos sus contrarios como defensores de un gobierno del PP. Lo cual es falso. Decenas de miembros de la dirigencia socialista, y también del Comité Federal que forman casi trescientas personas, se muestran tan irritados con Sánchez como en contra de permitir un Ejecutivo del PP. Este mismo martes, en una reunión del Grupo Parlamentario socialista, once de las quince intervenciones escuchadas se pronunciaron contra la convocatoria de congreso que plantea Sánchez. Sin embargo, según ha podido contrastar infoLibre, decenas de diputadas y diputados socialistas fueron en su momento sondeados por algunos barones acerca de la posibilidad de que protagonizarán un motín contra la dirección de Sánchez. La mayoría de los aludidos respondió que no era esa su función, y que quien quiera dar la batalla al secretario general, lo haga desde el Comité Federal del partido y no desde su representación parlamentaria.
6.- Sánchez no es Corbyn
De alguna manera, conscientemente o no, Pedro Sánchez pretende ahora imitar el fenómeno protagonizado por Jeremy Corbyn en el laborismo inglés. Este mismo miércoles lanza el veterano político las líneas maestras de su proyecto para enfrentarlo a los conservadores después de haber derrotado al aparato de su partido y haber conquistado a la militancia y los simpatizantes más jóvenes. Pero Sánchez no es Corbyn. No tiene 67 años ni una biografía de activista en los movimientos de protesta cívica. Sánchez ha tirado más de argumentarios y gestos que de argumentos. Hasta el punto de que, incluso entre dirigentes socialistas que han simpatizado con él, no se entiende la casi absoluta ausencia de un relato consistente. Se le reprocha haber pasado del "no es no" a Rajoy, sin solución de continuidad, al ejercicio de un victimismo impostado. Para hacer creíble su apuesta por una alternativa de gobierno a la derecha, posible aritméticamente aunque muy compleja políticamente, tendría que haber defendido desde el primer minuto un relato capaz de cautivar –si no a los barones críticos– al menos al electorado más dinámico que le disputa (y le come) Unidos Podemos. ¿Quién le impedía sentarse con Pablo Iglesias una o veinte veces para intentar unas bases de acuerdo y colocar el foco en la abstención de Ciudadanos, tan empeñado (por autoproclamada definición) en facilitar la gobernabilidad del Estado? ¿Qué margen de credibilidad se puede otorgar a su intención de negociar en una semana (entre el 23 y el 31 de octubre) una alternativa de gobierno en caso de que siguiera entonces como secretario general? ¿Quién le impedía proponer en el PSOE flexibilizar las líneas rojas para sondear si hay fuerzas nacionalistas dispuestas a facilitar un gobierno de progreso sobre la base de abrir un diálogo sobre el modelo territorial sin saltarse la legalidad vigente? El PNV expresó con claridad su disposición a colaborar para sacar al PP del Gobierno. Puede que con ERC sea imposible, pero al menos quedaría claro quién o quiénes bloquean la formación de gobierno.
7.- ¿Y ahora qué?
La tensión familiar en el PSOE ha llegado a ese punto en el que ninguna solución es buena y se precisa una larga terapia para superar rencores. Este mismo martes, Sánchez ha declarado que no piensa dimitir, ni por los resultados electorales ni tampoco si el próximo sábado sale derrotada en el Comité Federal su propuesta de convocar un congreso acelerado. Hasta en su entorno ha sorprendido, puesto que reconocen que una derrota dejaría a Sánchez en una situación "enormemente complicada". Mientras tanto, los barones críticos recuentan los nombres dispuestos a la rebelión, ya sea para tumbar esa propuesta el sábado o para dinamitarla incluso antes. En cualquier caso sale perdiendo a corto plazo no sólo el PSOE, sino todo el movimiento ciudadano que aspira desde el 15-M (incluso antes) a un cambio que conduzca a una democracia más justa y menos desigual. La socialdemocracia tiene proyecto alternativo a esa modalidad salvaje del capitalismo que nos ha llevado a donde estamos. Hay referencias sobradas en el pensamiento político, económico, jurídico y cívico para contraponer a la globalización financiera pura y dura. Lo que faltan son apuestas creíbles en los partidos "del cambio" capaces de superar intereses personales o cortoplacistas para pilotar un proyecto tan riguroso como seductor entre las clases medias y desfavorecidas. Con el peculiar añadido de que en España no ha surgido (de momento) un populismo xenófobo y de ultraderecha, sino un movimiento en la izquierda (Unidos Podemos) que debería servir para sumar fuerzas hacia una regeneración del sistema.
Si el arriba firmante se atreviera a plantear una salida concreta al laberinto del PSOE podría ser descalificada como otra injerencia "insoportable" para la familia socialista. Sólo una modesta reflexión: el rechazo social a los aparatos de los partidos no se resuelve con la imposición de soluciones que interesan prioritaria y casi exclusivamente a esos mismos aparatos. Pero tampoco mediante la manipulación descarada de los resortes de democracia interna con el único fin de perpetuar posiciones de poder."
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2016.08.03 12:40 EDUARDOMOLINA Liberalismo frente a socialismo: el futuro de la humanidad en juego. Hasta que los valores humanos no coticen por encima de los de Wall Street, la Humanidad no habrá salido de la Edad de Piedra, aunque haya sustituido las anticuadas hachas de sílex por modernas ojivas nucleares.

Andrés Herrero
http://www.infolibre.es/noticias/club_info_libre/librepensadores/2016/08/03/liberalismo_frente_socialismo_futuro_humanidad_juego_53216_1043.html
Liberalismo y Socialismo son los dos sistemas político-económicos que se disputan la organización de la sociedad.
El neoliberalismo, doctrina oficial del capitalismo, presume de ser el que más riqueza crea, en tanto que el socialismo se preocupa de repartirla equitativamente.
Dos concepciones antagónicas del mundo que difieren totalmente en sus estrategias, comportamientos, métodos y fines.
Hasta el momento el liberalismo ha logrado imponerse con claridad a su rival pese a tener que efectuar ciertas concesiones durante la guerra fría, como la creación del Estado de Bienestar; concesiones que ha ido retirando tan aprisa como su éxito le permitía hacerlo sin poner en peligro su hegemonía.
Para poder compararlos debidamente, la Tabla de Valores Explícitos recoge las premisas fundamentales que inspiran a ambos modelos, y la Tabla de Valores Implícitos las consecuencias que se derivan de ellas:
 VALORES EXPLÍCITOS 
LIBERALISMO SOCIALISMO
Libertad Vida Humana
Propiedad Privada Medios públicos de producción
Mercado libre Mercado regulado y supeditado al bien común
Producción orientada al lucro Producción orientada a las necesidades
Impuestos al consumo Impuestos a la riqueza
Igualdad ante la ley Igualdad social
Estado protector Estado proveedor
 VALORES IMPLÍCITOS 
LIBERALISMO SOCIALISMO
Acumulación de riqueza Reparto de riqueza
Privilegios Igualdad de derechos
Elitismo Supresión de clases sociales
Interés y lucro particular Interés general y beneficio público
Rentabilidad y eficiencia económica Bienestar y eficiencia social
Competitividad Cooperación
Depredación y abuso Respeto y equidad
Crecimiento Sostenibilidad
Producción basura usar y tirar Producción de calidad
Obsolescencia programada Durabilidad
Consumismo y derroche Moderación y uso responsable
Cortoplacismo Visión de futuro
Libertad o vida humana
Fue el gran padrino del credo liberal, Friedrich von Hayek, Premio Nobel de Economía el que en 1974 sentenció durante una visita al Chile de Pinochet (1) que no todas las libertades eran buenas, porque:
»Prefiero una dictadura liberal a un gobierno democrático en el que todo liberalismo esté ausente, porque la democracia constituye tan solo un instrumento al servicio de la libertad que de ninguna manera tiene la misma categoría que ella.
»Desgraciadamente, la libertad está gravemente amenazada por el afán de la mayoría, compuesta por gente asalariada, de imponer sus criterios y opiniones a los demás (los miembros de la élite, se supone).
Más que los votos, las torturas, abusos y ejecuciones de una dictadura liberal constituyen el mejor camino hacia la libertad:
«Aunque es cierto que equiparar mecánicamente a Hayek y los neoliberales con Pinochet constituye un simplismo injusto, porque a aquéllos les basta el mercado, mientras que al dictador chileno le bastaron las armas, no puede olvidarse que, en puridad, a ambos les sobra la democracia». (2)
Los liberales piensan que la democracia tiene que estar al servicio del mercado, porque no es la democracia, sino el mercado, el que nos hace libres. Su libertad no es la de un hombre un voto, sino la de un dólar un voto (3). Libertad de clase que exige limitar el poder del gobierno, pero no el de los amos del dinero.
Los liberales convierten la Libertad en un dios absoluto que se sitúa por encima de todo, incluida la Vida Humana, y aunque algunos de sus seguidores objeten ofendidos que también ellos consideran la vida el máximo bien, si fuera cierto, nadie se quedaría sin trabajo ni ingresos, sin techo, desahuciado y arrojado a la calle con su familia, ni se moriría de hambre, de frío o por falta de cuidados médicos, habiendo en el mundo recursos, medicinas, comida y viviendas suficientes para todos.
Pero para despejar cualquier duda, el propio Mr. Hayek se encargó de precisar que «una sociedad libre exige el mantenimiento de vidas, pero no de todas las vidas (sólo las de primera obviamente), y que las únicas reglas morales son las que conducen al cálculo de esas vidas: la propiedad y el contrato».
Sólo el que posea fortuna, tendrá libertad y sobrevivirá. Coherente con esa filosofía sin escrúpulos, Hayek rechazó que se proporcionara ayuda a los miles de africanos que perecían de hambre a causa de la sequía, argumentando que:
Fuera viejos, pobres e improductivos. Planteamiento secundado al milímetro por su correligionario y Premio Nobel de Economía en 1976, Milton Friedman, que respondió así a la esposa del politólogo Herman Kahn, cuando ésta le propuso hacer algo para mejorar la atención médica pública a los más necesitados:
El que quiera derechos que se los pague. El que quiera libertad que la compre. El Mercado ha decretado que sólo el que el que tenga dinero, comerá. Que el precio de los alimentos lo determine la especulación en la bolsa de Chicago, no le preocupa, porque no es asunto de su incumbencia.
Los liberales alegan en su favor que gracias al capitalismo la población del mundo es hoy día mayor que nunca. Hecho tan incuestionable como que también existen más pollos, terneras y cerdos que nunca alojados en granjas industriales… ¿pero se puede llamar vida, al hecho de sobrevivir a cualquier precio, desposeído de lo más elemental y sometido a la voluntad ajena?, ¿viven acaso los esclavos?
Vivir es algo más que respirar o percibir salarios de miseria, y una existencia desarrollada en condiciones infrahumanas, sin libertad, deja de ser una vida, para convertirse en una carga.
La supremacía del dinero sobre la vida constituye la primera línea roja insalvable que separa al liberalismo del socialismo.
Porque, cuando falta la vida, la libertad sobra.
La propiedad privada
El liberalismo es una elaborada construcción ideológica destinada a justificar la Propiedad Privada, elevarla a los altares y convencernos de que la posesión de bienes, cuantos más mejor, constituye la vía óptima para el progreso de la humanidad en general y la personal en particular.
La coartada perfecta para la desigualdad.
Ahora bien, si nadie ha creado la tierra, los ríos, los bosques y recursos naturales, ¿cómo puede considerarse legítima su apropiación, en virtud del derecho de pernada, del yo llegué primero? Aunque nosotros marquemos el territorio con cercas y títulos de propiedad, y los animales con heces, unos y otros actuamos del mismo modo.
Estamos ante la primera, pero no la única, de las muchas liberalidades que los liberales se confieren graciosamente. Por no mencionar las herencias: la flagrante contradicción que representa la posesión y disfrute de bienes que uno no se ha ganado.
Veneran la Propiedad Privada como un ídolo pagano, al que todos los sacrificios humanos que se le ofrezcan para que se muestre propicio: esclavitud, explotación laboral, despidos, precariedad, recortes, revoluciones, guerras, cárceles, delincuencia, drogadicción, violencia, desigualdad y miseria, etc., les parecerán siempre insuficientes.
Mi yate antes que tu hambre.
Las libertades que el liberalismo concede a los seres humanos se resumen en:
a) Enriquecerse sin límites.
b) Pasarse toda la vida al servicio de los ricos o morirse de hambre.
Un menú de lujo. Mayor magnanimidad no cabe, aunque hasta sus fans más incondicionales reconocerán, que resulta extremadamente difícil, por no decir imposible, ser libre, cuando no se tiene nada más que la propia vida para vender a cambio de lo que a uno quieran darle.
Sin duda el bien más valioso y el peor pagado.
Los liberales denominan Propiedad Privada a la Riqueza con mayúsculas. Con suma habilidad, se han sacado de la manga invisible el as del Mercado: ese juego trucado de ganadores y perdedores, mezcla de especulación, manipulación, tráfico de influencias, corrupción, fraudes, trampas, dobles varas de medir, monopolios, recalificaciones, rescates financieros, leyes a la carta, evasión de impuestos, información privilegiada y paraísos fiscales, que da a cada cual lo que se merece.
Lógicamente, si los leones no comparten, los humanos no vamos a ser menos que ellos, aunque hay que señalar en favor de las fieras que, como no conocen la ambición, una vez saciado su apetito, dejan en paz a las demás criaturas, cosa que nosotros no hacemos, porque con nada nos conformamos…. razón por la que 60 personas disponen de los mismos recursos para vivir que 3.500 millones, la mitad de la población del planeta. Con el agravante añadido de que las bestias no engañan, ni encubren sus apetitos depredadores con los buenos modales de la educación.
La libertad planteada como patente de corso para acumular riqueza sin freno ni medida, o como oportunidad para desarrollar una existencia sin privaciones ni servidumbres, ensancha aún más la brecha existente entre ambos modelos.
Los seres humanos no son libres de elegir si desean alimentarse o no, sino que están obligados a hacerlo. Su libertad comienza a partir del momento en que tienen cubiertas sus necesidades vitales. Algo que el liberalismo torna imposible, al trasplantar al seno de la sociedad humana la libertad de la selva: la misma competencia entre desiguales a la hora de disputarse el bocado y la misma libertad de depredación, llevando hasta sus últimas consecuencias el precepto de Mandeville, de que «nada es más natural con el curso de las cosas que unas criaturas vivan a costa de otras» (4), que el león se coma al antílope, el pez grande al chico, el fuerte al débil y la multinacional al obrero.
Funciona el sálvese quien pueda y el tanto tienes, tanto vales. Quien no sea rentable, perecerá. Bienvenida sea la competencia en pie de desigualdad y la hegemonía del más apto. Devorar o ser devorados es la cuestión. Con la mano invisible convertida en un puño, los poderosos se han erigido en los máximos predadores de sus semejantes, transformando la desigualdad social creación suya, en desigualdad natural, obra del cielo. Porque que el hijo de un león sea un león y no una gacela, es obra de la naturaleza, pero que el hijo de un rey sea un rey, o el heredero de un rico, rico, es cosa nuestra.
Sostienen los liberales que si la selva se autorregula ¿por qué no va a hacer lo mismo el Mercado que opera con sus mismos esquemas de funcionamiento?, ¿por qué ponerle puertas al campo, si la Riqueza ya se encarga de premiar a los mejores y la regulación natural de eliminar a los superfluos?
Criterio excluyente que rechaza tajantemente el cardenal Sandoval señalando que «si trabajando mucho, uno se hiciera rico, los burros serían millonarios». Revolución equina que no ha estallado, salvo alguna coz intempestiva. Igual que nadie ha trabajado más que los esclavos, ni obtenido menos a cambio, a pesar de ser sus dueños los más fervientes partidarios de la libertad.
El apellido, mercado, que le ponen a la misma, indica que se trata de una libertad de las mercancías y no de las personas. Porque que el Mercado sea libre, no implica que los humanos lo sean también, sino que la explotación tiene que ser libre, sin reglas, siguiendo el mandato de Mandeville de que «la mayor riqueza es poseer una multitud de pobres laboriosos, porque de ellos se derivan todas las comodidades y bienes».
Método infalible de hacer fortuna que en la Inglaterra colonial alcanzó su apogeo con el tráfico de esclavos y la opresión de los pueblos indígenas.
La competencia y la desigualdad
El liberalismo defiende que cada individuo se ha de sacar las castañas del fuego por sí sólo, demostrando su valía en dura competencia con los demás. Principio universal que choca frontalmente con los privilegios de cuna y posición que él mismo fomenta, y que requeriría suprimir las herencias para que se cumpliera. Pero nada de eso sucede y poco tiene que ver nacer en el seno de la familia Rockefeller, con hacerlo en la de una cajera de supermercado o de un taxista.
La riqueza engendra inevitablemente una sociedad de clases. De personas de primera, de segunda y de tercera, con diferentes posibilidades vitales en función de su diferente patrimonio.
Funcionamiento elitista que sitúa al liberalismo en las antípodas del socialismo. Porque riqueza implica no sólo tener más, sino sobretodo ser más. Al rico todo se le perdona, mientras que al pobre de todo se le acusa. A los ricos se les respeta y hace la ola, mientras que a los pobres se les desprecia y pisotea. El rico goza de impunidad y el pobre de presunción de culpabilidad.
Al liberalismo se le podría calificar con mucha mayor propiedad (privada por supuesto), de elitismo. La desigualdad que suscita, invalida la supuesta igualdad de todos ante la ley, y convierte a ésta en la principal arma de los poderosos para presionar, subyugar y despojar a la mayoría, confirmando una vez más que «el derecho civil sirve para que los ricos roben a los pobres, y el derecho penal para impedir que los pobres roben a los ricos» (5). Desigualdad que plantea un serio problema de convivencia y de orden público a la sociedad.
Porque, mientras que en el reino animal, las fieras, como el león, el cocodrilo o la boa, se bastan y sobran a sí mismas para proteger su botín, los humanos necesitan leyes, gobiernos, guardias, guardaespaldas, jueces, cárceles, soldados, armas y ejércitos, para conservarlo y mantenerlo a salvo.
Por esa razón los liberales abogan por un Estado Mínimo, de carácter represivo, con impuestos lo más bajos posibles que aseguren sus posesiones, mientras que el socialismo se decanta por unos impuestos suficientes, que permitan a todos, y no solo a los más afortunados, disponer de los servicios esenciales de sanidad, educación, vivienda, desempleo, pensión, etc.
Los liberales rechazan la progresividad impositiva, el tributar conforme a la capacidad económica de cada uno, y en su lugar optan por gravar el consumo: el litro de gasolina, el kilowatio de luz y la barra de pan que todos, ricos o pobres, pagan por igual. Sólo en materia de impuestos y cargas fiscales se muestran partidarios de repartir el esfuerzo a partes iguales y justo es reconocérselo.
Visto desde su óptica, el estado de bienestar es incompatible con el bienestar del mercado, porque si se puede hacer negocio con la salud y la educación de la gente, ¿por qué renunciar a él?
A los liberales la justicia social les suena a sexo de los ángeles, a música celestial. A comportamiento que no es de este mundo. Compartir, repartir, qué idea tan peregrina y absurda. Que se lo pregunten a un león a ver qué le parece.
La creación de la riqueza
El liberalismo concibe la producción de bienes y servicios, no como forma de satisfacer las necesidades colectivas, sino de obtener el mayor lucro individual. La moda, aunque sea un capricho, resulta rentable, mientras que investigar patologías raras, o curar las enfermedades de los habitantes del tercer mundo, no.
Las ganancias primero, los humanos detrás. Si para aumentar los beneficios hay que despedir a la mitad de la plantilla o llevarse las fábricas a China, adelante. El único derecho humano legítimo es el de enriquecerse. Cualquier otra consideración está fuera de lugar.
Todo se mide con la vara de la rentabilidad. La cuenta de resultados manda. Lo que produce beneficios es bueno, con independencia de cómo se consigan, sea con la venta de armas o con el blanqueo de fondos. Al fin y al cabo, el dinero lava todas las faltas. Y si la desigual correlación de fuerzas, permite remunerar a la gente sólo con la comida, ¿por qué pagarle más, un salario mínimo por ejemplo? Sería un exceso imperdonable.
Los seres humanos representan sólo un coste que hay que ajustar a su mínima expresión. Postura puramente mercantilista para la que carece de sentido ilegalizar la esclavitud o el trabajo infantil, que tan positivos efectos tienen sobre la economía:
«Tengo un hijo de seis años que vive a mi costa, aunque es muy capaz de ganarse la vida. Le pago el alojamiento, la comida, la educación, la ropa y la asistencia sanitaria. Millones de niños a su edad ya trabajan. El escritor Daniel Defoe (Robinson Crusoe) opinaba que los menores podían ganarse el sustento a partir de los 4 años.
Así que debería dejar la escuela y ponerse a trabajar, lo que haría mucho bien al carácter de nuestro hijo, que vive en una burbuja sin apreciar el valor del dinero.
Subvencionamos su existencia ociosa, defendiéndole de la cruda realidad. Está demasiado protegido y debe exponerse a la competencia para llegar a ser una persona más productiva. Quizá hasta podría trasladarme a un país donde el trabajo infantil todavía se permite, para darle más posibilidades de encontrar un empleo». (6)
La prohibición del trabajo infantil atenta de lleno contra la libertad de empresa, el correcto desenvolvimiento de las fuerzas del mercado y la abierta competencia, puesto que «el capitalismo es perfectamente compatible con la esclavitud, mientras que la democracia, no» (7), y sería injusto restringir una actividad tan provechosa. No hace falta añadir que el pillaje medioambiental forma parte también del mismo paquete, y que destrozar un espacio virgen tiene premio.
Cierto que lo que es bueno para el individuo, no tiene porque serlo para la colectividad, como sucede al fabricar contaminando o al obligar a trabajar sin medidas de seguridad, pero es que todo no se puede tener, y el interés particular debe primar sobre el general para que la economía marche bien.
Gana el individuo, pierde la sociedad. Pero como, según la señora Tatcher, «la sociedad no existe, solo existe el individuo» y la sociedad no es más que una colección de individuos aislados sin vínculo ni obligación alguna para con sus semejantes, difícilmente se la puede perjudicar. Eso sí, aunque la dama de hierro repudiaba las sociedades humanas, sí creía en las sociedades anónimas. Las únicas merecedoras de todo su apoyo, admiración y estima.
La historia demuestra, sin embargo, que desde la tribu más primitiva, hasta el estado más avanzado, los humanos han estado siempre organizados en comunidades, no yendo cada uno por libre, a su aire. La diferencia radica en que, en una tribu primitiva, todas las labores se realizan colectivamente (y todos pasan hambre o ninguno lo padece), mientras que como el capitalismo ha disuelto todos los lazos humanos, la nación sólo se comporta como un cuerpo colectivo unificado cuando va a la guerra.
Si denominamos economía al conjunto de actividades mediante las cuales los seres humanos cubren sus necesidades, una actividad económica como la liberal que para producir bienes necesita destruir personas y hasta su propio hábitat, representa la negación de su razón de ser… ¿o alguien en su sano juicio piensa que esquilmar los mares y arrasar la selva es crear riqueza?
El crecimiento indefinido es la enfermedad mortal del capitalismo. Una imposibilidad física en un medio finito como el nuestro. Los liberales confunden producir riqueza con producir millonarios. Se preocupan mucho de la producción y nada de los seres humanos. Apuestan por lo cuantitativo en detrimento de lo cualitativo. Fomentan la eficiencia económica: lograr una elevada productividad, sacrificando a cambio la eficiencia social: conseguir unas condiciones decentes de trabajo y de vida para todos.
De ahí la inflación de artículos de usar y tirar, con caducidad programada y de baja calidad que nos invade. Plaga de consumismo cuyo exceso solo puede colocarse mediante un exhaustivo bombardeo publicitario, porque para el capitalismo, derroche equivale a crecimiento, aunque la superproducción de ropas, aparatos electrónicos y objetos completamente prescindibles que al cabo de poco tiempo nadie volverá a usar, hacen que su manida creación de riqueza termine en creación de basura.
Si los precios de los artículos suben por encima de la inflación, aunque la producción del país no varíe, el PIB crece. El incremento del coste de un fármaco computa en la contabilidad nacional como si la empresa que lo fabrica hubiera producido más cantidad. Volver de peaje una carretera, o colocar parquímetros en las calles, también aumenta el PIB (8). Las privatizaciones provocan ese efecto expansivo al remunerar servicios que antes se prestaban gratuitamente.
La prostitución y el tráfico de drogas también hacen volar la economía. Cuando las viviendas subían de precio año tras año, se nos repetía constantemente que cada vez éramos más ricos y que la economía marchaba viento en popa a toda deuda. Fue más tarde cuando nos informaron que el fútbol era lo único que estaba a la altura de nuestras posibilidades.
En EEUU, entre los años 2014 y 2015, el 92% de los beneficios de sus grandes empresas se destinaron, bien a la compra de sus propias acciones, bien al pago de dividendos, para hinchar el precio de las mismas (9). Aparente creación de valor que permitió a sus ejecutivos recibir bonus astronómicos por su excelente gestión, aunque la cotización de sus empresas no guardara relación alguna con su verdadera situación.
El liberalismo no conoce más horizonte que el cortoplacismo: ganancias para hoy, quiebras para mañana, y se halla embarcado en una constante huida hacia adelante para escapar de los problemas que él mismo crea. Sus partidarios invocan la responsabilidad individual para eludir la responsabilidad social, cuando en la práctica han acabado de facto con ella por vía de las sociedades anónimas, las personas jurídicas, los paraísos fiscales, los testaferros y la ingeniería financiera. Quien responde de sus actos, ya no son ellos, sino el Mercado.
La lección que, sin embargo, el pasado nos enseña, es que la unión y la colaboración han rendido mejores frutos que la rivalidad y el enfrentamiento. La tendencia innata del ser humano no es a subirse a un ring a darse de puñetazos con otro hasta que sólo el vencedor quede en pie, sino que ese es el modelo caníbal de convivencia impuesto por el capitalismo.
Capitalismo que se muestra mucho más dinámico que el socialismo a la hora de estimular la iniciativa individual, hasta que se le exige respetar el interés general y armonizarse con él, momento en que dicha motivación desaparece tan rápido como surgió.
Las grandes multinacionales y entidades financieras, mayores que muchos estados (solo Wal-Mart es mayor que 161 países), se hallan tan fuertemente centralizadas, jerarquizadas y burocratizadas como ellos, y bastantes habrían colapsado, pese a su superior eficiencia, si no se las hubiera salvado con fondos públicos.
Igualmente, la sanidad pública bate con claridad a la privada en costes, prestaciones y coberturas universales sin exclusión de patologías ni de tratamientos costosos, y en cualquier comparación entre ellas, la segunda sale malparada, porque lo suyo no es el servicio, sino el beneficio (10).
La fuerza del liberalismo reside en su capacidad para depredar el medioambiente y extraer hasta la última gota de utilidad de cada ser humano, haciéndole rendir al máximo y convirtiendo su vida en trabajo. Su más reciente acierto ha sido hacerle competir, no ya contra sí mismo o contra sus congéneres, sino contra máquinas, robots e inteligencias cibernéticas. De este modo resulta cada vez menos necesario y valioso, y se torna obsoleto antes. El desequilibrio entre las dos especies, humana y tecnológica, se está disparando a pasos agigantados. La Tecnología va a multiplicar la capacidad de los poderosos para dominar a sus semejantes hasta extremos nunca antes conocidos.
La pugna Liberalismo –Socialismo constituye la cara visible del combate Egoísmo–. Conciencia que se libra en el interior de cada persona.
Si la humanidad continúa progresando por el camino del Mercado-Selva, cultivando sus peores instintos, dispuesto a llegar incluso hasta la propia autodestrucción para satisfacer sus ansias de poder, riqueza y éxito, sin cambiar su perspectiva individual por otra comunitaria, sustituyendo el acumular por compartir y la competencia por la cooperación, difícilmente tendrá un futuro.
Porque hasta que los valores humanos no coticen por encima de los de Wall Street, no habrá salido de la Edad de Piedra, aunque haya sustituido las anticuadas hachas de sílex por modernas ojivas nucleares."
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2014.08.07 19:06 davilafran ¿Te gustaría que tu círculo funcionase así?

Estimados todos
Ante la creciente oleada de problemas operativos en los círculos y el creciente refuerzo de ideas que parten, desde mi punto de vista, de incapacidad en el manejo de la tecnología para justificar el desarrollo de estructuras de control y jerarquía, bajo la apariencia de elementos de coordinación, me pregunto si un círculo tiene que servir para el montaje de asambleas que sigan modelos de la Antigüedad Clásica en pleno Siglo XXI.
Para mí justamente, las ideas de círculos abiertos y territoriales o temáticos por definición es bastante insuficiente y presenta multitud de problemas que espero analizar en otro hilo.
Parto de la hipótesis de que cuanto mayor es el número de individuos en un círculo, más inoperativo y contraproducente sería implantar una estructura organizativa horizontal, democrática y abierta para su gestión. Y más aún cuanto más rudimentaria sea su tecnología (recordemos que el concepto de tecnología incluye el del conocimiento en el uso; un perro puede usar un ipad para orinar encima; el iPad sería entonces una tabla fresquita y no un potente computador, así que algo no es tecnología hasta que no la usa alguien con conocimiento para algún propósito)
¿Para qué asambleas? ¿Por qué círculos abiertos? Democracia no es necesariamente que todos elaboremos todo. Democracia es que todos podamos decidir lo que entendemos mejor para cada uno y para el conjunto de todos. Democracia es representarse a sí mismo o dejar a los que quieran, la posibilidad de otorgar a alguien que les represente sin imponer el mismo modelo a los demás. Democracia no es crear un círculo territorial y decir que en una asamblea de 3 horas en las que habla el 8% del quorum y acude el 15% de los afiliados de tu zona, donde los métodos de votación online no se han implementado, porque la montas un domingo en agosto y se ha aprobado algo en un ratio 65-35, ir diciendo que se aprobó una entidad coordinadora que jerarquiza a otros círculos, como algo que es la voluntad de todos los afiliados de tu zona porque lo aprobó la asamblea de tu círculo porque tu círculo se llame como tu municipio. Tu círculo representa a sus integrantes. A nadie más. Llámese como se llame.
Por ello entiendo que los círculos no deben ser ni representar asambleas populares como si estuviésemos en Grecia o Roma, sino equipos de acción social y democrática formados por voluntarios en temáticas y misiones libres de definir, pero auditables por todos, en sus finanzas, democracia interna, producción, todo...
Por ello entiendo poco apropiado que los círculos sean abiertos y no haya criterio de pertenencia, porque entramos en bucles indefinidos y no sabremos a qué círculo pertenece nadie.
Yo prefiero algo así. A ver qué os parece a vosotros. Partimos de la idea de círculos cerrados y de la idea de que todos los afiliados tengamos la libertad y la igualdad para crear círculos. De partida, los círculos deberán tener integrantes por mutuo acuerdo. todos los integrantes que participen, lo harán de inicio con la aprobación de todos. TODOS. O sea, que exista, de partida el derecho a vetar la incorporación de nuevas personas a los Círculos (a los que estemos nosotros) por parte de todos los miembros. Una vez entras adquieres el derecho a veto.
En definitiva, si no te quiero en mi círculo, no hay que dar más explicaciones. Esto evita el crecimiento en tamaño descontrolado de los círculos para preservar su operatividad. No hay argumentos de sexo, raza u otro tipo de discriminación. Simplemente, no tenemos por qué estar con quien no queremos, aunque sean de nuestro propio partido o de nuestro municipio. Los que no concuerden con esa idea de no ampliación, podrán abandonar también libremente los círculos y juntarse con otras personas si lo que observan son actos de intolerancia, tozudez o argumentos discriminatorios. Nos vamos y ahí te quedas. No pasa nada. Creamos un círculo con el chico nuevo y renunciamos al otro. No se muere nadie.
Nadie está obligado a nada. Pero las nuevas incorporaciones deben estar aprobadas por todos, al menos de inicio. Si el círculo, una vez iniciado, se quiere organizar con otros criterios democráticos en base a un modelo estatutario de creación, que parta de una plantilla semejante para todo el partido y se adapte al deseo de sus integrantes, para por ejemplo, admitir incorporaciones con mayoría simple, que lo haga. Si a alguno no le gusta, siempre será libre de abandonar. Pero de entrada el derecho último a veto debe existir. Y el de los demás a abandonar el círculo y contar con ese alguien que no pudo entrar. Libertad de circulación y de veto. Como emparejarse y separarse. El contenido de trabajo de los círculos debe ser usado y generado siempre en el marco de las licencias definidas por Creative Commons que definamos consensuadamente en PODEMOS.
A modo de Ejemplo.
Imagina, tu círculo de... digamos, 6 personas próximas (o lejanas en distancia, pero cercanas en términos que quieras) a ti (las que quieran y puedan por voluntad propia) que forman un círculo operativo: el "Círculo TICs para todos 3 de Marzo", por darle un nombre. El Círculo está en Valladolid. Su MISIÓN consiste en redactar propuestas políticas para implementar las nuevas tecnologías en la toma de decisiones en un municipio en el que viven todos sus integrantes.
Los miembros del círculo trabajan, la elaboran en base a sus ideas y capacidad, hacen un crowdfunding para financiar los gastos explicando lo que quieren hacer, lo llevan a cabo, lo completan y lo presentan al público.
Yo, que vivo en Logroño, me voy a la web de podemos.info porque estoy afiliado y una tarde, me aburro y busco círculos. No vivo en Valladolid pero puedo usar el buscador de círculos y me topo con el "Círculo TICs para todos 3 de Marzo" que ha definido una MISIÓN concreta por ellos mismos.
En el momento de crearlo tuvieron que poner su MISIÓN en público para ser votada por los miembros de podemos. Consiguieron un número mínimo de votos positivos a ese propósito y ¡bingo! Obtuvieron el 5 del parchís. Pueden empezar a operar. A la gente le interesa que hagamos lo que hemos dicho que vamos a hacer.
Definimos unos parámetros de calidad de referencia entre todos en PODEMOS. El día que estoy aburrido y busco, me pregunto... el "Círculo TICs para todos 3 de Marzo" ¿Tiene web? ¿Tiene actas públicas?¿Muestra sus enlaces a sus facturas? ¿Son paritarios en genero? ¿Justifican el por qué no? Resulta que tienen ustedes de eso todo OK. Hago clics en enlaces y, si quiero, veo sus gastos y su contabilidad. Veo que entre su acciones han llevado a cabo una "acción para formar personas sin acceso a nuevas tecnologías en el uso de las mismas". Veo que, como es obligatorio, ninguno de vosotros cobra un duro, mostráis los anuncios públicos de las contrataciones a las empresas que hayáis hecho y cumplís los principios éticos de PODEMOS. No tenéis parientes en las subcontratas o lo que sea. Tenéis un enlace a vuestra página Facebook, leo testimonios positivos de personas, fotografías fechadas de la acción, etc.
A mí me gusta tu círculo y además como afiliado, lo puedo auditar. En definitiva lo puedo evaluar y votar positivamente en base a unos parámetros de calidad que podríamos consensuar entre todos. Tu círculo gana prestigio. Si lo pierde porque la gente no ve lo que hacéis o se duda de que actuéis con el propósito de cumplir vuestra MISIÓN que os permitió el comenzar a rodar, o porque vuestras acciones se entienden como homófobas, o xenófobas, o lo que sea, podréis llevaros denuncias y votos negativos. Si acumuláis un número determinado, ser expulsados de la posibilidad de crear o participar en nuevos u otros círculos o del movimiento PODEMOS. Si te pasas de dictador en tu círculo, también los participantes del círculo y tú, podréis y tendréis que autoevaluaros periódicamente en términos de democracia, transparencia y horizontalidad y votaros negativamente si hace falta. Si además os grabáis las reuniones en vídeo o publicáis hangouts y actas, yo podré comprarme una pizza y veros trabajar igual que veo Fort Apache. Podré denunciar si me parece que tu compañero es un dictador. Y contrastar si apruebas sus ideas porque le tienes miedo o porque realmente crees en ellas. Autoevaluación interna y evaluación externa. Ganar karma como círculo.
Luego me leo vuestra propuesta política cuyo ámbito de acción es tu municipio. Como no vivo en tu municipio, la veo, y si quiero, con mi círculo la copio para el mío o la mejoro y la propongo en el mío, porque trabajáis con licencia CC determinada y la cumplo. Pero no puedo votar para aprobar dicha propuesta en Valladolid porque el código de mi voto me limita a aprobar propuestas en cuyo ámbito yo me vea afectado (Mi barrio, mi distrito, mi pueblo o ciudad, mi municipio... Logroño, La Rioja, España). Cuando llegue el momento de votar propuestas como las que habéis hecho, que deben tener una periodicidad determinada para presentarse, por ejemplo al inicio de una legislatura, por anualidades, cuatrimestralmente o lo que sea, se vota en concurrencia con otras propuestas parecidas en el mismo ámbito cuyos presupuestos sean diferentes y encajen dentro de las capacidades presupuestarias del Ayuntamiento. Ayuntamiento cuyo presupuesto estará estructurado en una forma que haya seguido el mismo procedimiento, sólo que ahí (para aprobar la propuesta del presupuesto de un Ayuntamiento) votarían todos los afiliados a PODEMOS de tu ciudad propuestas que presenten todos los afiliados a PODEMOS de tu ciudad que quieran presentarlas. Así se haría para realizar la división del gasto según los compromisos lícitos adquiridos por el Ayuntamiento en ejercicios anteriores y su capacidad de generar recursos en los ejercicios de la legislatura que está por venir.
Las propuestas de círculos como el tuyo pueden contar con apoyos de gabinetes jurídicos para ver sus implicaciones legales y si entran en conflicto con otras ordenanzas municipales que afecten a tu barrio o distrito. Quizá esto te lo puedan respaldar abogados o expertos en la Administración Pública, tanto de tu Ayuntamiento a disposición del ciudadano, como los pagados y financiados por el crowdfunding que hayáis hecho. Las propuestas deberán recoger vuestras previsiones de coste de la misma para las arcas del consistorio una vez se pongan en marcha si se aprueban. En definitiva presentarse como proyectos sólidos. Si tus vecinos, el día de votar, o desde antes, ven tu propuesta en competencia con la de otros y creen que tu propuesta es mejor la votarán. Si no no.
Seréis libres de dar conferencias públicas explicando vuestras propuesta. Sois 6 personas. Quien cuente con 14 tendrá más equipo y la dificultad y el desafío añadido de asumir su organización. Cuanto mejor sea la tecnología del círculo más herramientas tendrá para gestionar más integrantes a menor coste operativo. Cada Círculo es libre de definir su tamaño. Pero todos se financian igual y nadie cobra. Podréis subir vídeos explicativos a Youtube o usar vuestras redes sociales. En definitiva. CUUUUUUURRAAAAAAAAAR. Y no dar la jeta sin dar un palo al agua para que os voten a Alcaldes o Presidentes. Cuando haya que votar propuestas, se vota entre todos los que tengan derechos adquiridos de voto por ayuntamiento, Comunidad autónoma país o la división de gobierno territorial que sea..
En las asambleas presenciales actuales de los círculos territoriales los tiempos de exposición son limitados y parten del modelo de comunicación de un orador al público y respuestas en la misma línea. En internet el modelo de comunicación es distinto y el público elige lo que le da la gana ver si las propuestas están todas accesibles en el mismo lugar y los buscadores internos filtran de forma conocida por todos y permiten en cualquier caso acceder a todo. El trabajo de difusión que haga cada equipo es de cada equipo.
Dirán ¡qué coñazo! No hago propuestas, ni me meto en círculos. Mucho jaleo. Perfecto. Igual yo tampoco. Pero aquellos que sean buenos en eso se lo currarán. Los paracaidistas saldrán de PODEMOS. La plataforma Stop desahucios imaginada como un círculo de PODEMOS o algo similar, sería un ejemplo de movilización y organización (al menos visto en su impacto desde fuera con la información limitada con la que podemos auditarlo y el conocimiento que tengo yo). Se han reunido con políticos y vecinos, han ido a los medios, cuentan con el apoyo abogados y otros expertos, etc.
Si los círculos realizan y suben a internet una propuesta, para todo el país, que todos en nuestro ordenador, tv, video consola móvil o lo que sea, las filtremos por más populares según seguimiento, por más acertadas según votos recibidos y valoración del círculo, o porque las tenga en favoritos porque soy fan y me gusta como trabajáis y llega el momento de votar algo... pues podremos votar todos. El que quiera irse a la playa y confíe en el criterio de los demás, que se vaya. Allá cada uno.
Un hombre, un voto. ¿Se aprobó algo? ¿La propuesta incluía una justificación de vigencia por más de un ejercicio presupuestario? ¿Estoy de acuerdo? ¿Estamos todos? Pues entra en vigor y dura lo que dura.
El que esté de alcalde o presidente la deberá ejecutar. Y si tiene un equipo o un círculo que se financie en iguales condiciones que los demás, el alcalde podrá presentar las suyas y concurrir. En cualquier caso, acatar las que aprobamos todos.
Esto para mí es algo parecido a la Democracia. Una asamblea territorial como si la España del 2014 D.C. fuera la Grecia del 600 A.C., para mí, es algo parecido a la inoperancia. En el primer modelo curran los que puedan y se consideren capacitados y nos beneficiamos todos. En el segundo, en las asambleas hablan quienes están capacitados y a veces los que no y hasta a veces sucede que no curra nadie o curran los capacitados para la estrellita paracaidista que busca colarse en las listas aprovechando las primarias abiertas porque aterrizan en podemos con un núcleo de base política que les respalda: en unas elecciones no se comerían un rosco, pero frente a Pepito el Paisano que se presenta a primarias en PODEMOS sí. Luego Pablo Iglesias les hace el Márketing político en la Sexta y la Cuatro y ¡listo! ¡Ya soy alcalde!
¿Pero círculos como estructuras jerárquicas y coordinadoras? En pleno siglo XXI quien rayos necesita de eso. Lo que necesitan quienes proponen esos modelos es un curso acelerado de manejo de tecnología me parece a mí. Y por norma general esas cabezas obsoletas no quieren debate porque no entienden que haya otra manera de trabajar.
He dicho todo desde el respeto, les pido que debatamos igual.
¿Qué opinan?
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