Citas gay y lesbiana

High schoolers charged in attack on lesbian couple

2019.07.26 01:07 abdu82065 High schoolers charged in attack on lesbian couple

High schoolers charged in attack on lesbian couple
English & Español, against CHAUVINIST, MISOGYNISTIC AND HOMOPHOBIC VIOLENCE / En contra del MACHISMO, MISOGINIA Y HOMOFOBIA. -- Last Wednesday, I had a date with Chris. We got on the Night Bus, heading for her place in Camden Town, climbed upstairs and took the front seats. We must have kissed or something because these guys came after us. I don’t remember if they were already there or if they got on after us. There were at least four of them. They started behaving like hooligans, demanding that we kissed so they could enjoy watching, calling us ‘lesbians’ and describing sexual positions. I don’t remember the whole episode, but the word "scissors" stuck in my mind. It was only them and us there. In an attempt to calm things down, I started making jokes. I thought this might make them go away. Chris even pretended she was sick, but they kept on harassing us, throwing us coins and becoming more enthusiastic about it. The next thing I know is that Chris is in the middle of the bus fighting with them. On an impulse, I went over there only to find her face bleeding and three of them beating her up. The next thing I know is I'm being punched. I got dizzy at the sight of my blood and fell back. I don’t remember whether or not I lost consciousness. Suddenly the bus had stopped, the police were there and I was bleeding all over. Our stuff was stolen as well. I don’t know yet if my nose is broken, and I haven’t been able to go back to work, but what upsets me the most is that VIOLENCE HAS BECOME A COMMON THING, that sometimes it’s necessary to see a woman bleeding after having been punched to feel some kind of impact. I’m tired of being taken as a SEXUAL OBJECT, of finding out that these situations are usual, of gay friends who were beaten up JUST BECAUSE. We have to endure verbal harassment AND CHAUVINIST, MISOGYNISTIC AND HOMOPHOBIC VIOLENCE because when you stand up for yourself shit like this happens. By the way, I am thankful to all the women and men in my life that understand that HAVING BALLS MEANS SOMETHING COMPLETELY DIFFERENT. I just hope that in June, Pride Month, stuff like this can be spoken out loudly so they STOP HAPPENING! --- El miércoles pasado tenía una cita con Chris. Subimos al Night bus en el piso de arriba, el asiento de adelante, de camino a su casa en Camden Town. Hay momentos que no recuerdo, si fue el shock o quedé inconciente no lo sé precisar. En ese momento debimos besarnos o abrazarnos, ya que los hombres que allí habían o subieron después de nosotras (no lo sé) nos siguieron y se ubicaron cual tribuna pidiendo que nos besáramos para su deleite, diciéndonos lesbianas, aludiendo a poses sexuales y demás cosas que no recuerdo, haciendo gestos con sus manos mientras se divertían diciéndonos "scissors" . Como si fuéramos un espectáculo y ellos la tribuna a entretener. Eran al menos 4 hombres. En el piso de arriba eran sólo ellos y nosotras. Yo en un intento de alivianar la atmósfera empecé a hacer "chistes" . Realmente pensé que podía mediar la situación que pasaría como uno de los desagradables momentos QUE USUALMENTE debemos soportar como MUJERES Y COMO HOMOSEXUALES, y que se calmarían. Chris se hizo la enferma para que nos dejaran de hablar. Pero ellos siguieron acosándonos. Nos tiraban monedas, cada vez más entusiasmados. Lo siguiente que sé es que en la mitad del bus está Chris peleando con 3 de ellos e inmediatamente me dirijo hacia allí. La veo llena de sangre y de alguna manera entiendo la gravedad y comienzo a intentar sacarla del medio: lo siguiente que sé es que me parten la nariz y sólo veo mi sangre. No sé si perdí el conocimiento. Lo siguiente que recuerdo fue llenar de sangre el bus que ya estaba parado con la policía tomándonos declaración. Ya que estaban, nos robaron también. Aún no sé si tengo la nariz quebrada y no he podido volver al trabajo, pero lo que más me indigna es QUE LA VIOLENCIA SEA USUAL, que sea necesario llegar a la SANGRE y a un relato de 4 pibes cagando a trompadas a dos mujeres para que esta imagen tenga una clase de impacto, enterarme a diario de situaciones similares, por ser mujer ser tomada como objeto sexual, saber de amigos gays que fueron molidos a palos PORQUESÍ, que haya que soportar los "PIROPOS" y la VIOLENCIA MACHISTA, MISÓGINA y HOMÓFOBA porque cuando te defendés cosas así pasan. De paso doy gracias a los hombres y mujeres de mi vida que entienden QUE TENER HUEVOS SIGNIFICA OTRA COSA. En Junio, el mes de la diversidad, sólo espero que estas cosas se puedan hablar y dejen de estar en los baúles y escondidas para generar un poco de conciencia y procurar que estas mierdas NO SIGAN PASANDO!
https://preview.redd.it/nhfps1tz6jc31.png?width=720&format=png&auto=webp&s=60ab75b3eebdd07144fc45eb6986de32e4edaa85
submitted by abdu82065 to u/abdu82065 [link] [comments]


2017.06.27 07:31 albedrio Cuando David* se fue a vivir con su novio, no sabía todavía que estaba “metiendo al monstruo en casa”. Los celos enfermizos y los pellizcos por mirar a otros chicos no le pusieron en alerta. Tampoco había conocido maltrato en su entorno.

MARÍA ZUIL TAGSHOMOSEXUALIDADVIOLENCIA DE GÉNEROAGRESIÓN MALTRATOACTIVISMO LGTB TIEMPO DE LECTURA11 min 27.06.2017 – 05:00 H. - ACTUALIZADO: 2 H. Cuando David* se fue a vivir con su novio, no sabía todavía que estaba “metiendo al monstruo en casa”. Los celos enfermizos y los pellizcos por mirar a otros chicos no le pusieron en alerta. Tampoco había conocido maltrato en su entorno, ni había oído hablar de este problema dentro del colectivo gay. Todas las señales fallaron. La primera agresión, como todas las que vendrían después, fue por un motivo absurdo. Su novio quería coger el coche para comprar unas pizzas cerca de casa. “Le dije que fuéramos paseando porque estaba bien aparcado y cuesta mucho en nuestra zona, pero se puso hecho una fiera y cogió un cuchillo. Me tiré al suelo y me rasgó el pantalón para sacar las llaves”, recuerda hoy, casi diez años después de comenzar la relación de la que aún se está recuperando. El 27% de hombres y 34% de mujeres LGBTI reconocen haber sufrido maltrato en algún momento Llevar un amigo a casa, subir las ventanillas del coche o cerrar las ventanas en su habitación de hotel durante las vacaciones fueron algunos de los motivos por los que sufrió agresiones de quien después se convirtió en su marido, además de amenazas, chantajes emocionales y maltrato psicológico. Incluso después de romper la relación y de que su pareja se negase a irse de su casa, siguió soportando ataques violentos durante año y medio, que se saldaron por la vía judicial con una orden de alejamiento y 50 euros de multa. Como Davir, el 27% de los homosexuales varones reconocen haber sufrido violencia física, psicológica o sexual en algún momento dentro de una relación del mismo sexo. La cifra se eleva al 34% en el caso de las mujeres lesbianas. Unos números tan alarmantes como invisibles, que superan proporcionalmente a los de la violencia machista, que afecta a un 12,5% de las mujeres en España. Ambas son realidades distintas, pero con muchos puntos comunes, como señala Isabel González, autora del estudio que recoge estos datos y arroja por primera vez algo de luz sobre este problema social en España, basándose en entrevistas a 900 personas. “Hay mucho desconocimiento y silencio, estamos como la violencia de género hace treinta años”, apunta la psicóloga, que todas las semanas recibe casos de maltrato intragénero en Cogam, el colectivo LGTBI de Madrid. A nivel internacional, los pocos estudios que analizan la violencia entre homosexuales coinciden en sus estimaciones o incluso las superan, como éste que eleva al 47,5% el número de mujeres homosexuales maltratadas y al 30% en el caso de los hombres. La encuesta nacional británica sobre la violencia también recogía en 2009 una diferencia de un 13% de maltrato en parejas gais frente al 5% de heterosexuales. Tras las cifras, pocas explicaciones y muchos prejuicios. La desigualdad no entiende de orientación Para que exista maltrato debe existir primero una percepción de desigualdad. En el caso de la violencia de género, surge de una visión machista que provoca una sensación de superioridad por parte del agresor por una mera cuestión de sexo. En las parejas homosexuales, esta diferencia desaparece pero eso no convierte a ambos en iguales. La dependencia emocional, económica o la falta de autoestima, marcan a menudo la pauta del maltrato. “Que tengan el mismo sexo no quiere decir que tengan el mismo poder”, explica Lidia Mendieta, psicóloga del Servicio de Atención a la Violencia Intragénero. Además, según los expertos, también los roles del mal entendido amor romántico, como la posesión o los celos, rigen este tipo de relaciones igual que lo hacen en las heterosexuales. Sentía que tenía que cuidarla y acabé siendo yo la dependiente Por eso, los primeros indicios de la violencia en parejas LGTB no se diferencian demasiado de la machista. “El comienzo es similar en ambos tipos, van escalando, aunque en las relaciones homosexuales va mucho más deprisa, sobre todo en las mujeres, porque son más intensas y pasionales en todos los sentidos”, comenta Isabel González, que apunta a este motivo como razón de que las mujeres sean las que más agresiones psicológicas sufren de parte de sus parejas y se equiparan en las físicas con los hombres. Lucía* vivió de las dos por parte de su pareja, nada más empezar a salir juntas. Lo que en un principio interpretó como un carácter difícil, se fue tornando en desprecio y castigos emocionales. “A veces íbamos a ver a su familia, que vive fuera de Madrid, y no me hablaba en todo el fin de semana porque algo que no tenía nada que ver conmigo le había molestado”, recuerda. Los problemas psicológicos que tenía su pareja fueron generando una dependencia emocional de la que Lucía no fue capaz de salir y que pronto cambió la dinámica de la pareja: “Sentía que tenía que cuidarla y acabé siendo yo la dependiente”. Lucía recuerda con vergüenza muchos de los episodios que vivió hace ya cuatro años y en los que apenas se reconoce. “A los tres meses me dijo que no sentíamos lo mismo y que como yo estaba muy pillada no podía salir con nadie más, pero que ella sí”, rememora. “Un día me dijo que había conocido a otra chica por Internet y que iban a quedar, pero es que encima me hizo ir a la cita. Se lió con esa chica en mis narices y al volver a casa intentó tener sexo conmigo. Me negué, pero insistió e insistió, hasta el punto que me sentí abusada”. El 90% de los encuestados en el estudio de González reconocieron haber vivido la violencia en una relación estable y un 84% han intentado romper la relación. En el caso de Lucía no hizo falta: “A los 15 días de la última agresión llegué a casa y se había ido. Se llevó sus cosas, y algunas mías, y nunca más la volví a ver. Y aun así yo me sentía culpable”. Desprotección legal De lo que no se habla no existe y en la invisibilidad del problema se encuentra otro de los grandes escollos de la violencia intragénero: a las víctimas les cuesta reconocerse como tales. Y aunque lo hagan, tampoco existen canales donde pedir ayuda, y mucho menos, un respaldo legal. El abuso entre personas del mismo sexo no está incluido en la Ley de Violencia de Género de 2014 y no existe ninguna normativa estatal específica para este problema. En la Comunidad de Madrid se aprobó una ley hace unos meses que la contemplaba​ pero sin ninguna aplicación práctica todavía, según denuncian miembros del colectivo LGTB. Por ese motivo, -y por los prejuicios-, las víctimas se encuentran desamparadas cuando acuden a la Policía a denunciar, y se enfrentan a situaciones ilógicas, como que los dos sean detenidos en el mismo calabozo. “En la Policía no estamos preparados en este sentido, con la violencia de género sí existe un protocolo, pero aquí depende de la concienciación y sensibilidad del agente que te toque en la comisaría”, reconoce la policía Begoña Gallego, responsable de este tema en la asociación LGTBIpol formado por agentes homosexuales de las fuerzas del Estado. “Podemos acogernos a algunos artículos ambiguos y considerarlo, por ejemplo, delito de odio o violencia intrafamiliar, pero incluso así es complicado”. Conté mi caso [al 016] y cuando mencioné 'ella' automáticamente me dijeron que ahí no me podían atender Además, reconocen que es más difícil estimar quién es el agresor si ambos se acusan, y a menudo la sociedad también cuestiona por qué la víctima permitió el ataque. “Mucha gente, incluso gay, me pregunta por qué no me defendía, como cuando antiguamente se decía a la víctima de una violación si se había defendido lo suficiente”, señala David, que después de divorciarse debe pasar una pensión mensual al que fuera su agresor porque ganaba más que él. “Cuando alguien te trata así eres como un objeto, pero yo no le veía así, yo le quería y cuando quieres a alguien no puedes hacerle daño”, añade. No existe ningún registro de la cantidad de personas que mueren asesinadas por su pareja del mismo sexo. Sólo se conocen cuando alguna se cuela entre los titulares, como el apuñalamiento hace apenas dos meses de una mujer de 57 años a manos de su novia de 53 en Badalona. Tampoco hay lugares de acogida si romper con el agresor implica quedarse sin casa. En el caso de las mujeres a veces encuentran un sitio en los hogares para mujeres maltratadas, pero los hombres a veces son dirigidos a albergues para personas sin hogar, en el mejor de los casos. Ni si quiera el número de atención a la víctima 016 les atiende. Cuando Marta* decidió acudir a este teléfono pidiendo ayuda por el maltrato psicológico al que la sometía su novia, le colgaron el teléfono. “Conté mi caso y cuando mencioné 'ella' automáticamente me dijeron que ahí no me podían atender. Volví a llamar evitando hace referencia al sexo y ya me orientaron”, explica. Durante meses Marta lidió con la inestabilidad de una pareja abusiva y con la confusión de que por primera vez a sus 33 años le gustase otra mujer. Este cambio en su orientación sexual era la excusa perfecta que su pareja la atacase y controlase: “No le gustaba que saliese con mis amigos y me fui aislando”. Según los expertos, los bisexuales son precisamente los que más violencia sufren. “Cuando un miembro de la pareja es bisexual y el otro no, el segundo tiene miedo a que le dejen por alguien del otro sexo, y hay más rechazo por la homofobia interiorizada”, explica la psicóloga Isabel González.
submitted by albedrio to PlazaExtremadura [link] [comments]


2017.06.24 07:44 albedrio Perdónenme el exabrupto. Tómese cum grano salis.

Hay noticias que le dejan a uno turulato. Resulta que la Junta de Andalucía, revolucionaria ella, ha decretado que desaparezcan las voces padre y madre de los documentos oficiales relacionados con la enseñanza pública. En su lugar se dirá persona guardadora uno y persona guardadora dos. La arbitraria decisión ha sido un triunfo más del LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales). Constituye el grupo de presión más eficaz que hay en España; más incluso que los vendedores de coches, los cineastas o los estibadores. La única crítica que podría hacérsele es que se comporta de una manera exclusivista o discriminatoria al no aceptar otras categorías, como los incestuosos, los promiscuos y los zoófilos.
La Junta de Andalucía declara en consecuencia que ya no se celebrará nunca más el Día del Padre o el de la Madre, puesto que ambas figuras se consideran obsoletas. Ya es triste que los políticos puedan decidir qué palabras existen o no, o qué costumbres deben mantenerse o desterrarse. En muchos idiomas las palabras que señalan al padre, la madre, el abuelo o el tío suelen empezar con los sonidos pa, ma, ba o ta. La confluencia se explica porque son los sonidos de más fácil pronunciación para los niños que empiezan a hablar. (Por cierto, en lugar de "niños" no hay que esforzarse por decir "los más pequeños", como ahora es corriente en el politiqués).
La cosa no acaba aquí. En la comunidad de Cantabria (de soltera "la Montaña") las autoridades están debatiendo si suprimen las vacaciones escolares de Semana Santa. Supongo que las sustituirán por las vacaciones de primavera o cualquier otra cursilada. ¿No tendrán otros problemas que resolver los políticos cántabros?
Las iniciativas que digo se quedan cortas en aras de la extinción del Derecho Romano o las tradiciones cristianas, de acuerdo con nuestro Estado laico, como Dios manda. Por ejemplo, sería congruente que prescindiéramos de la fiesta semanal de los domingos. La cita bíblica de que Dios descansó después de los seis días de la creación debe ser desechada por anticientífica. Además, la fiesta dominical puede molestar a los musulmanes y a los judíos. Lo mejor sería que cada uno se tomara la fiesta semanal según sus conveniencias.
Otra cosa. ¿Qué es eso de que muchos españoles lleven todavía nombres de santos? Nada, nada; a pasar por el Registro Civil y cambiarse los nombres propios. Se admitirán solo los que nada tengan que ver con creencias religiosas. Por ejemplo, en algún país progresista del Caribe hay niños que reciben el nombre de Usnavy. La cosa es bien sencilla. Admiran la arribada a puerto de algunos barcos de guerra norteamericanos que llevan este letrero: "U. S. Navy".
Hablando del santoral. Tenemos en España muchos nombres de accidentes geográficos, de calles y plazas que siguen la ominosa tradición de los nombres de santos. Abajo con ellos.
Como puede verse, falta todavía mucho para llegar a ser un Estado laico de verdad. ¿Cómo es que no se han nacionalizado ya todas las iglesias, catedrales, conventos y similares? Del Museo del Prado se deberían excluir todas las pinturas y esculturas relacionadas con el cristianismo o incluso la mitología clásica. La iniciativa sería imitada enseguida por otros museos públicos y privados. ¿Qué decir de las procesiones de Semana Santa y otras celebraciones religiosas? ¿Hay derecho a que tomen las calles y plazas de algunas ciudades?
Y luego está el símbolo ominoso de la cruz. ¿Qué hacen todavía alzados algunos cruceros en las vías tradicionales? La Cruz Roja ya puede disolverse. Por lo mismo, deben quedar abolidas las condecoraciones que llevan el nombre de la cruz correspondiente. A los súbditos que no se consideran cristianos puede molestar que las farmacias utilicen también el símbolo de la cruz.
Perdónenme el exabrupto. Tómese cum grano salis.
submitted by albedrio to PlazaExtremadura [link] [comments]